Cómo se decidieron y qué impacto tendrán las medidas que "desobedecen" a Alberto Fernández

Cómo se decidieron y qué impacto tendrán las medidas que "desobedecen" a Alberto Fernández

El Gobierno interpretó a su modo el DNU de Alberto Fernández para poder mantener las clases presenciales y evitar restricciones horarias. Los conflictos que vienen y los temores por el pico de casos que esperan para las próximas semanas.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Rodolfo Suarez confirmó su estrategia de "rebeldía interpretativa" de las decisiones que toma el presidente Alberto Fernández y adecuó a su criterio el plan de restricciones que el presidente intentó imponer. Por eso se mantienen las clases presenciales y no hay restricción para circular. Lo hizo siguiendo la misma línea argumentativa de hace 15 días: tomó a la provincia como un "todo", sin distinguir entre los departamentos que están en Alarma sanitaria y los que no. Pero sobre todo aprovechó la ventana que, cree, le daba el propio DNU, que le otorga a los Gobernadores un margen de maniobra para tomar decisiones. Claro, la intención de Alberto era hacerlo para quienes tuvieran una situación epidemiológica menos aguda. Mendoza está dividida en ese sentido y el Gobierno interpreta de la forma "más benigna".

Lo dispuesto por la Nación suponía un riesgo. Para los gobernadores y para el propio Alberto Fernández. Por lo complejo de tomar medidas restrictivas en un contexto social dramático y también por el testeo del poder del Presidente: si las provincias harían caso o no. Si acataban, o se rebelaban. El Gobierno de Mendoza tomó otro camino y probablemente no sea inocuo. La "desobediencia" más importante tiene que ver con las clases. Alberto Fernández pidió cerrar las aulas hasta el 21 de mayo. Rodolfo Suarez las mantiene abiertas. 

Ahora esperan que haya repercusión y hasta una estrategia legal para apuntar contra Suarez y José Thomas. Pero con un detalle: hay sectores del peronismo que, aseguran, acompañan la idea en silencio. No así los más vinculados al kirchnerismo.

Ayer hubo una reunión entre el ministro Nicolás Trotta y sus pares locales. Estuvo José Thomas. Aunque hubo diferencias y algunas defensas "eufóricas", aseguran que no se generó en ningún momento tensión extrema. Tanto que Trotta y Thomas luego tuvieron un diálogo privado. Sí hay diferencias. Trotta oficia de vocero de la decisión de Alberto Fernández, aunque no del todo convencido. "El diálogo es bueno y de confianza porque se ha construido una relación buena a pesar de las diferencias. No hubo pelea, eso le agrega tensión a una grieta que no existe", dijeron desde Mendoza, poniendo paños fríos. 

Igual, esperan un efecto rebote: ya hay amparos en la Justicia provincial que podrían definirse esta semana y creen que no será el único camino que tomarán quienes se oponen a mantener la presencialidad. 

Fisuras legales

El Gobierno analizó en detalle las fisuras legales que podrían tener una y otra norma. Y aprovechan la "flexibilidad" interpretativa que, creen, tiene el DNU en los considerandos y también en la parte resolutiva. 

Aunque reconocen que se crea una nueva categoría para definir la situación de los distritos donde la pandemia golpea de manera más grave, esquivan la determinación imperativa que Alberto Fernández hizo sobre esas zonas. El Gran Mendoza está en esa categoría de "Alarma". Pero Suarez considera, como hizo hace 15 días, que Mendoza se debe considerar una sola y que sigue manteniendo la potestad de decidir. 

Para ello toma la parte del DNU que menciona la necesidad de adaptar las medidas a las realidades regionales. En las justificaciones de la decisión citan textual el Decreto de Alberto, donde se reconoce que hay realidades diversas en todo el país. "Cada jurisdicción deberá implementar estrategias específicas y adaptadas a la realidad local en relación con la prevención, atención, monitoreo y control de su situación epidemiológica y deberá identificar las actividades de alto riesgo, según la evaluación de riesgos en el ámbito regional correspondiente”, dice la cita. Y agrega: "se estima prudente aplicar medidas de manera uniforme en todo el ámbito territorial de la Provincia, en la convicción de que no resulta conveniente aplicar restricciones diferentes entre los diversos municipios provinciales". Justamente esas son las dos claves de la argumentación. La posibilidad de adecuar y la uniformidad de las medidas en toda la provincia. Suarez le da, por su lado, potestad a los intendentes y a los ministros para dictar normas complementarias. 

El camino tomado por Suarez no es ajeno para la Nación. De hecho el viernes pasado, cuando se ultimaban los detalles del DNU, hubo comunicaciones de parte de fuentes oficiales que indicaban que a pesar de la situación de "Alarma", los gobernadores iban a tener potestad para decidir. Luego, se endureció el enfoque para volver, como se dijo, al plano imperativo. 

Dudas y un pico por venir

Durante todo el fin de semana hubo idas y vueltas en el oficialismo mendocino. El consenso duro era no tocar las clases presenciales, una especie de bandera tomada por el Gobernador. Pero sí hubo dudas sobre el resto. La organización de las salidas por DNI era la medida más discutida por la complejidad de la implementación. Finalmente se tomó el criterio más laxo: en Mendoza no hay ninguna restricción para circular; ningún día. Sí para "comprar y reservar" en los restaurantes y cafés. De lunes a jueves sí se toma en cuenta la finalización del DNI para ingresar a los locales. La prohibición de las reuniones familiares se confirmó, aunque no tiene ninguna medida de control nueva. Internamente lo que más le va a doler al Estado es el cierre de los casinos, que implica dejar de recaudar. 

La tensión política y la diferencia de criterios con la Nación seguirá. Suarez asegura, como dijo en la Asamblea Legislativa, que Mendoza ha tenido iguales o mejores resultados "con todo abierto", que otros distritos con todo cerrado. En parte es real, pues Mendoza y Buenos Aires, por ejemplo, tuvieron en las últimas semanas un "amesetamiento alto" de casos, aún con estrategias muy distintas.

Sin embargo hay otra realidad que el mismo Gobernador no puede obviar: la segunda ola golpea fuerte. En los últimos días no hubo picos de casos, pero sí hay más de 20 muertos por jornada, un dato que se preocupa. Además, abril fue el mes con más casos desde que se inició la pandemia el año pasado y pudo haber sido la puerta de entrada, pues el pico se espera para más adelante. Por eso las decisiones del Gobierno de Mendoza no tienen fecha de vencimiento y pueden ajustarse.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?