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Volvió Daniel Scioli y se crisparon los ánimos con Axel Kicillof

La reaparición de el ex gobernador bonaerense y candidato presidencial en 2015, Daniel Scioli, disparó todas las especulaciones políticas por quién va a encabezar la lista de diputados nacionales den la Provincia. Si bien nunca lo respetaron, en el kirchnerismo saben que es confiable.
Foto: Twitter (@Kicillofok)
Foto: Twitter (@Kicillofok)

Una nueva guerra oculta se empieza a generar en un sector del peronismo de la Provincia de Buenos Aires con la reaparición de Daniel Scioli en la escena política. Su postulación, negada por él mismo, no impide que muchos especulen con su posible reelección como diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires ante la necesidad de tener un "moderado" al frente de la propuesta del Frente de Todos. Esa posibilidad no le agrada al gobernador Axel Kicillof pero su su opinión no inclina la balanza.

En la última elección Scioli asumió como diputado pero su lugar en la lista no fue relevante. Su última gran presencia en una legislativa fue en 2009, cuando los "testimoniales" de Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa perdieron contra Francisco De Narváez y empezó la "casa de traidores". 

Ahora, la situación es diferente. Todas las encuestas de opinión revelan que los candidatos más radicalizados del espacio están muy por debajo de las expectativas que tiene el Frente de Todos y de sus necesidades para alcanzar la mayoría propia en la Cámara Baja. "La cabeza de la boleta no puede ser ni uno de los amigos de Máximo ni las mujeres del Instituto Patria", manifiestan los referentes más importantes del espacio que suelen traducir, sin chocar, las necesidades políticas con los deseos de los más ultras. 

Entre las "mujeres del instituto", por el Patria, sobresalen Fernanda Raverta, Florencia Saintout o Luana Volnovich. Las dos primeras perdieron en sus respectivos municipios, Mar del Plata y La Plata, luego de haber ganado las PASO. La tercera está muy cómoda en el PAMI. Fernanda Vallejos, vocera para temas económicos de Cristina Fernández de Kirchner, quien también tiene que reelegir en esta ocasión, no está en el primer lote. 

En privado, el gobernador Axel Kicillof no sabe a quien criticar más, si a Scioli o a su antecesora, María Eugenia Vidal, con quien dialoga mucho más de lo que se sabe. Sin embargo, su opinión no es vinculante con la decisión final que se adopte, ya que en política inciden mucho más Kirchner, Massa y la propia Cristina Fernández, su jefa política, que el propio jefe provincial.

El presidente Alberto Fernández tenía la intención de ubicar allí a Santiago Cafiero cuando las encuestas le sonreían y le permitían con insinuar la creación del "albertismo". Pero pasaron cosas. Hoy Cafiero cayó en la lista de "funcionarios que no funcionan" de la vicepresidente y, si él se presenta, Sergio Berni, quien siempre amenaza con formar su propia fuerza para "contener desde afuera del Frente de Todos", querrá ese lugar. 

En cuanto a la reaparición de Scioli, la primer frase que dijo sobre el actual gobernador no fue feliz. "Vidal no le ganó a Churchil... Le ganó a Axel", disparó, aunque luego aclaró que el gobernador era un militante y trabajador como pocos. Lo dicho ya estaba dicho. 

Sin embargo, la presentación que ayer le dio el presidente cuando estuvo junto con él en Misiones llamó la atención. "Lo quiero mucho y es un amigo", exclamó. Habrá que ver cuánto lo ayuda ante las tensiones permanentes que existen en el espacio oficialista.

Los intendentes de la Provincia tienen otros problemas aunque tampoco descuidan el futuro armado de las listas. La próxima presentación del joven Kirchner en el Congreso del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires dará una aproximación a qué idea tiene para amalgamar todas las pretensiones. 

"Hasta el momento siempre fue ganancia para ellos", expresa un intendente que sabe de la debilidad que tienen en la negociación. Fuerte en cada uno de sus distritos, esa robustez se desgrana cuando la discusión excede lo local y La Cámpora ofrece lo que cada uno va a buscar. El grupo pasa a ser una fila de individualidades. 

En el pasado, estas necesidades se subsanaban con posibilidades de nuevos cargos en ministerios de Nación o Provincia. Pero esa lógica también se rompió. El gobernador no cree en ese tipo de relaciones, desconfía de los jefes comunales mientras que en el gabinete nacional los nombramientos siempre deben pasar el tamiz del kirchnerismo, algo difícil para los que necesitan, sí o sí, escalar para oxigenar su distrito o región.