Un gobernador condenado a manejar la crisis de la pandemia

Un gobernador condenado a manejar la crisis de la pandemia

Rodolfo Suarez brindó un mensaje de 110 minutos ante la Asamblea Legislativa y todo giró alrededor de la pandemia del coronavirus. El malestar con Alberto por la falta de vacunas y el peligro de una crisis por la posible suspensión en la provincia de las clases presenciales.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Desde el primer párrafo que leyó, Rodolfo Suarez dejó en claro que su mensaje ante la Asamblea Legislativa no iba a transcurrir por otros andariveles que no fueran el manejo de la pandemia. Y esta realidad marca lo que, en definitiva, será su condena.

“Vengo a hacer un balance de mi último año de gestión. Pero a nadie escapa el impacto sin precedentes que la pandemia ha tenido en nuestras vidas”, arrancó el mandatario, quien le impuso a su discurso el tono rígido y poco alentador que la situación le impone. Y no solo por el impacto que está teniendo la segunda ola de contagios de covid-19 en la provincia, que es muy fuerte por estos días. Sino que horas antes de sentarse frente a los legisladores para hablar del devenir de su gobierno, Mendoza quedó al borde de una crisis política con la Nación sin precedentes, por la decisión de Alberto Fernández de forzar el cierre de las escuelas en aquellos distritos en los que la situación epidemiológica resulta alarmante.

Suarez se ajustó al libreto que traía escrito de antemano todo el tiempo, pero alzó la vista sobre los anteojos y se dirigió a la Asamblea de manera improvisada y con un evidente estado de molestia, en el momento en que anticipó que insistirá con la presencialidad y que convocará a los intendentes para que lo respalden en esa decisión. “La presencialidad es prioridad excluyente en cualquier estrategia de combate contra el coronavirus y hoy reafirmamos el criterio: en Mendoza somos defensores de la presencialidad educativa”, sostuvo.

La molestia de Suarez por la situación fue más que notoria esta mañana de sábado, en la que hablo por casi 110 minutos en la Legislatura. El gobierno nacional había retomado el diálogo con los gobernadores después de varias semanas de toma de decisiones inconsultas y en el primer anuncio posterior a esa mesa de acuerdo, termina imponiendo una medida dura y que ya generó, como en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, un conflicto político que todavía espera por su resolución en la Corte Suprema de Justicia.

Lo que se avecina es duro. Si, como se presume, el presidente incluyó a distritos de la provincia en una categoría de alama epidemiológica que obligará a la virtualidad en las escuelas nuevamente, como primera medida la provincia objetará los datos en los que la Casa Rosada se basó para imponer esa decisión. Y acto seguido podría apelar a presentar medidas judiciales para impedirla aquí.

La única puerta de salida está en el decreto presidencial. Si, como ocurrió en la última ocasión, la Nación deja margen de maniobra para que los gobernadores tomen decisiones la crisis se superará hoy mismo. De otra forma, le agregaremos una tensión que será desgastante y que agravará el problema que ya existe por la suba de contagios y la consecuente tensión del sistema hospitalario.    

El gobernador habló de la gestión sanitaria durante el 2020, y por razones obvias, esta estuvo atada a la pandemia. Pero también sujetó el análisis de sus políticas educativas, las económicas, las de desarrollo productivo y las financieras, al problema del coronavirus. “El 2020 fue uno de los más difíciles para las finanzas de todos los Estados”, aseguró.

Una cosa era sabida de antemano: si bien el mensaje está por lo general dirigido a los legisladores, había pocas expectativas alrededor de que el gobernador hablara de leyes que presentó o que necesita. Cada vez que utilizó la palabra reforma la aplicó, otra vez, para referirse a la pandemia. Pero ninguno de esos cambios pasará por la Legislatura. Solo mencionó una ley de fomento a la inversión industrial, del que se esperan detalles.

Le pidió sí a la oposición y apelando a una especie de catarsis, que voten la reforma de la Constitución que fue presentada por el gobierno hace nueve meses y que el PJ ya rechazó.  Les rogó que tengan "empatía" con la sociedad y les dijo que es "una falacia discursiva desvincular la reforma institucional, el congreso pedagógico (la reforma educativa), de la posibilidad de una reforma. Es una mirada mezquina de una oposición que juega a cambiar la realidad, pero impide avanzar en los asuntos estructurales demorando, en el fondo, un debate constituyente que no admite demoras".

En términos políticos y electorales, ratificó algo que también ya se descontaba: la provincia unificará sus elecciones con las nacionales (las PASO y la elección general). No había dudas de que esto sucedería. Un gobierno que impulsa una reforma de la Constitución con el argumento de bajar el gasto de la política no podía terminar desdoblando los comicios y forzar a la ciudadanía a votar cuatro veces en un lapso de ocho meses. Y mucho menos, en el contexto de pandemia.

De los cambios en la matriz productiva de la provincia, eje de la campaña electoral de 2019 y también una de las bases de su discurso ante la Asamblea en el 2020, poco y nada quedó ahora. La mayoría de las decisiones económicas que se adoptaron y que se relataron esta mañana, lo mismo que la inversión en obra pública, estuvieron todas sujetas a la crisis.

Y por ultimo una apelación emocional, si se quiere. "Vivimos en un mundo que viene cuestionando todo lo conocido y experimenta un cambio de época. Creo en lo que somos y en los valores que nos constituyen. Hay que tener carácter, pero no para alimentar la grieta. Necesitamos carácter del más fuerte y del mas difícil y de raíces mendocinas. Ese carácter que reúne humildad, esfuerzo y tesón. Atravesamos tiempos difíciles, en los que debemos aprender a convivir y a defendernos del virus", cerró.

 

 

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