Suarez apostó otra vez por una estrategia que ya le dio resultado

Suarez apostó otra vez por una estrategia que ya le dio resultado

Alberto Fernández anunció restricciones ante la segunda ola de coronavirus y el gobernador encontró el resquicio legal para adoptar el decreto presidencial y seguir con su plan: manejar la pandemia de acuerdo a la realidad local y sin afectar la economía. Ese manejo fue uno de sus logros en 2020.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Rodolfo Suárez se volvió a parar en lo que es, a esta altura, uno de los pocos aspectos de su gestión que más resultado le ha dado: el manejo de la pandemia y la toma de decisiones de manera independiente a lo que se decida a nivel nacional.

Ante el embate de la segunda ola de contagios de coronavirus, que el propio gobernador reconoció este jueves será más dura que la primera, el gobierno provincial apostó por mantener su estrategia de medidas restrictivas focalizadas y sin que estas terminen afectando el funcionamiento de la economía. Así fue como, en lo más grave de la crisis sanitaria de 2020, mientras pudo abrir actividades, Suarez abrió. Y ahora, cuando el virus vuelve a golpear con una violencia y una velocidad inusitadas, encontró el mecanismo jurídico para no cerrar, más allá de la norma impuesta a través de un decreto de  Alberto Fernández que buscaba imponer medidas en ese sentido. En ambas oportunidades, las decisiones acerca de cómo administrar la crisis del coronavirus se tomaron en varias ocasiones a contrapelo de lo que recomendaba (e incluso buscaba imponer) la Casa Rosada.

Desde la tarde el miercoles, minutos después de que el presidente hiciera los anuncios de las nuevas medidas restrictivas, Suarez ya tenía definido cuál iba a ser el plan a adoptar. “Nosotros apuntamos a mantenernos como estamos, con las restricciones nuestras”, fueron las diez palabras que le transmitió a su gabinete, y que estaban sostenidas por las medidas que se tomaron el lunes. Es decir, aplicar una restricción a la circulación de personas a partir de las 0.30 para reducir la movilidad nocturna y evaluar cómo iba evolucionando la curva de contagios. Y por ahora, no mucho más.

Dos días después ese escenario se modificó con el DNU nacional que, no solo bajaba el horario de circulación de personas a las 23, sino que restringía los encuentros familiares y además adoptaba medidas que terminaban afectando algunas actividades económica como bares, restaurantes o gimnasios, por ejemplo.

Desde que se anunciaron, las medidas presidenciales adolecían de un problema. Habían sido alumbradas como respuesta a la situación crítica del AMBA, pero su aplicación se extendía a los distritos del interior del país que el gobierno nacional consideraba como de riesgo epidemiológico alto. Allí quedaron comprendidos seis departamentos de Mendoza y esto había generado un grave dilema generado por esa falta de conocimiento de la realidad de las provincias: si se seguía a rajatabla el decreto presidencial, por caso, los vecinos de Guaymallén iban a poder seguir reuniéndose con sus familiares pero los de Capital no. Y, entre otros despropósitos, los bares de Godoy Cruz o de Maipú iban a tener que cerrar a las 23. Pero los de Las Heras seguirán abiertos hasta las 0.30.

Frente al decreto, tres salidas al menos tenía el gobernador. Una de ellas era cumplirlo a rajatabla y generar estas distorsiones, inaplicables en definitiva. La otra era cumplir la norma pero extenderla a todos los distritos del Gran Mendoza, para no solo ampliar sino endurecer tanbién las restricciones. Y por último, buscar la forma de no saltar por encima del decreto y terminar adaptando las recomendaciones presidenciales.

Suarez confirmó que de ahora en más todas las decisiones que se tomen serán aplicables para toda la provincia en su conjunto y que seguirá el camino que inició el lunes con los intendentes. Es decir, que las restricciones que se adopten están atadas la realidad de la pandemia local y cumpliendo el objetivo final que está en que estas no terminen afectando el funcionamiento de la economía. Suarez no está solo en el contexto de os gobernadores. En Córdoba, el gobernador Juan Schiaretti también buscó diferenciarse de lo decidido por Fernández.

Por supuesto que la decisión tomada tiene su riesgo. Y en el escenario que estamos enfrentando, ese riesgo es altísimo. No restringir actividades y limitar aún más la circulación de personas ante una suba fuerte de casos en la provincia podría llevar, entre otras consecuencias, al colapso del sistema sanitario que ya comenzó a dar las primeras señales alarmantes. Pero el ministerio de Salud entienden que la situación todavía es controlable. Como un calco de lo que ocurrió el año pasado, el Covid-19 está castigando en Mendoza al grupo etario que va desde los 20 a los 49 años y es allí en donde se está registrando hoy la mayoría de los contagios. La concentración más fuerte de transmisión de la enfermedad está en las personas de entre 30 y 40 años. Por otra parte, si bien se han detectado clusters de contagio en el ámbito laboral, el foco de transmisión fuerte continúa ubicado en los lugares en donde la gente relaja las medidas sanitarias de prevención y en dónde las personas no toman los recaudos necesarios.

En consecuencia, como la mayoría de los contagios se está registrando por ahora en personas jóvenes (que por lo general no presentan síntomas y no requieren internación) las ocupación de camas de terapia intensiva todavía es en cierta medida holgada. Pero no lo será por mucho tiempo mas.

Un elemento político es insoslayable. Consumidor asiduo de las encuestas, Suarez sabe que la población respaldó su política de manejo de la pandemia en 2020: según una de las últimas mediciones realizadas en febrero, el 62% respondió que estaba de acuerdo en la forma que el gobernador tomó decisiones, muchas de ellas, a contrapelo de lo que se decidía en la Nación. El gobierno entienden que el año pasado esa estrategia dio resultado. Ojalá que no se equivoque esta vez.

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