Del festejo al reclamo: inquieta a Anabel una ley que fue al freezer

Del festejo al reclamo: inquieta a Anabel una ley que fue al freezer

Se trata de la ley de etiquetado saludable, que fue impulsada a la sanción por la mendocina en el Senado pero quedó muy frenada en Diputados. Las "fricciones" con la industria azucarera, la consulta a Máximo Kirchner y las voces disidentes del kirchnerismo.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

La ley de etiquetado frontal de alimentos se sancionó casi por unanimidad hace más de cinco meses en el Senado Nacional y todavía no encuentra un lugar en la agenda de la Cámara de Diputados para que se vote.

Se cree que una parte del Frente de Todos la frena, a pesar de que el propio oficialismo le dio el empujón inicial en la Cámara Alta para que fuera aprobada. "Siguen las fricciones con la industria azucarera", sostienen en la bancada kirchnerista, para aclarar que no es una interna sino el simple lobby privado lo que no deja que la norma salga.

El objetivo del proyecto es advertir a los consumidores sobre los excesos de componentes críticos, como grasas, sodio y azúcares, a partir de dar información clara, oportuna y veraz, mediante un sello negro en forma de octógono en las etiquetas de los productos.

Salió en el Senado gracias a un consenso que hizo olvidar durante un rato la grieta. De hecho, los mendocinos Anabel Fernández Sagasti (PJ) y Julio Cobos (UCR) fueron sus principales impulsores.

En diciembre, la presidenta del PJ mendocino confiaba en su aprobación definitiva. "Que el Presidente la haya puesto en sesiones extraordinarias demuestra que el Ejecutivo la apoya", dijo a MDZ sobre fin de año. Pero ya no es tan optimista cuando habla del proyecto en las redes sociales. Desde fines del mes pasado, su tono es de reclamo.

"¡La ley de #EtiquetadoClaroYA que cuenta con media sanción del @SenadoArgentina no puede esperar más! Las y los argentinos tenemos una gran oportunidad de dar un paso muy importante en favor de nuestro derecho a la salud y a la información clara sobre los productos que comemos", exclamó ayer en Twitter.

Y agregó: "El proyecto de Promoción de la Alimentación Saludable protege también los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Convertirlo en ley es invertir en nuestro futuro mediante la disminución de los índices de mal nutrición y la erradicación de la obesidad infantil".

Con estos tuits, Fernández Sagasti metió presión en la víspera de un plenario de comisiones que se hará hoy a las 13 en la Cámara de Diputados para debatir el proyecto de etiquetado.

Se trata de una "reunión informativa" de cuatro comisiones en la que participarán especialistas. Pero todavía no hay ningún indicio de que el proyecto pueda obtener dictamen para que se vote en el recinto.

Esto a pesar del respaldo que daba el Ministerio de la Producción y principalmente el que brindó el Ministerio de Salud, cuando estaba a cargo de Ginés González García.

Hasta el propio Máximo Kirchner, jefe del bloque del Frente de Todos en Diputados, ha escuchado los planteos de la senadora mendocina a favor de la ley. Pero los debates de comisiones también han mostrado voces disidentes del propio Gobierno.

Por ejemplo, la del secretario de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería, Jorge Neme, quien señaló que esta ley podría generar ruido en el ámbito del Mercosur.

Neme es tucumano, al igual que Pablo Yedlin, el justicialista que preside la comisión de Salud de la Cámara Baja. Los ingenios azucareros de esa provincia constituyen el sector que más se opone a la frenada ley de etiquetado saludable. Y parece que (otra vez) han conseguido que los escuchen.

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