Ante días clave, Suarez mide los tiempos para sumar restricciones
Toda la expectativa está centrada en cuáles serán las medidas que tomará Rodolfo Suarez para endurecer las restricciones, ante un avance de la pandemia de coronavirus en Mendoza que es preocupante. En principio no habría que esperar anuncios en el cortísimo plazo de los próximos días, aunque el único modo de anticipar lo que sucederá es poner todo en potencial.
La provincia se está moviendo con un desfasaje de no más de quince días en relación al avance de la pandemia en el área metropolitana de Buenos Aires y es muy probable que durante la primera quincena de mayo los contagios entre nosotros aumenten, según las proyecciones de las autoridades del ministerio de Salud. En este aspecto seguimos el ritmo no solo del AMBA, sino también el de Santa Fe, de Córdoba y de la provincia de Tucumán.
Suarez juega con los tiempos de las medidas con un ojo puesto en la curva de contagios: en las última semana se estabilizaron, aunque en un piso muy alto que es lo que mantiene en situación de muchísima tensión al sistema sanitario. Un puñado de datos están también siguiéndose muy de cerca. La positividad se mantiene alta y tocó un pico a mediados de semana del 34%. Y la cepa Manaos, mucho más contagiosa que la que nos golpeó el año pasado, está circulando aquí. No de manera feroz, no es predominante, pero ya está determinado que los dos trabajadores de la Salud que resultaron contagiados con esta variante no tuvieron ningún tipo de contacto con personas que llegaron desde el extranjero.
Se puede encontrar un elemento alentador que podría permitir cierto nivel de contención al problema. Se estima que se precisa entre el 20% y el 25% de la población para que se logre lo que se denomina "inmunidad activa" y conseguir así que la intensidad de la transmisión del virus baje. Mendoza está alcanzando esos niveles. ¿Por las vacunas ?. No tanto, ya que todavía no se pinchó ni al 12% de la población. El punto está en la personas que ya se contagiaron durante lo que va del año, quienes con sus anticuerpos funcionan como barrera para contener el avance de la enfermedad.
Si los casos aumentan, será muy difícil sostener el esquema de restricciones actuales. Lo que está al tope de la lista es el sacrificio de las reuniones sociales, para mantener todo lo que se pueda el equilibrio de cerrar, pero sin afectar el funcionamiento de la actividad económica, ni la presencialidad en las escuelas. Un camino se está explorando: restringir nuevamente los encuentros con la familia y amigos en los hogares, pero al menos dejar un día a la semana libre para permitirlos.
Es este contexto es que Suarez irá el próximo sábado a dar su segundo mensaje ante la Asamblea Legislativa que, al igual que el primero, seguramente mostrará la escena de un recinto vacío de diputados y senadores como consecuencia de los protocolos que impone la pandemia. Ahí están discutiendo por estas horas si habrá presencialidad o no en la sesión especial, con la dificultad de que la gran cantidad de monobloques que conforman hoy la Legislatura, impide replicar el acuerdo que se alcanzó en marzo en el Congreso (en ocasión del mensaje de Alberto Fernández) cuando solo estuvieron presentes los respectivos jefes de bloque.
A decir verdad, cuando falta menos de una semana para que llegue el día del tradicional mensaje, el Gobierno no está todavía muy ocupado en su contenido. Se sabe que el tema coronavirus será el central y razones para que eso suceda hay varias. Una de ellas es que el oficialismo tiene una agenda legislativa muy poco cargada que incluya en ella proyectos de relevancia. Existen dos asuntos, claro, que podrían operar como un deja vu de la Asamblea 2020: la reforma de la Constitución y la reforma educativa. Pero estos dos avances reformistas que el gobierno pretende (y que ya vienen de arrastre de la campaña del 2019) no pasan por ahora de la categoría “temas”. Lejos, muy lejos están aún de convertirse en leyes.
El intento de cambiar la Constitución ya naufragó desde lo político por el rechazo del peronismo mendocino a debatir. El gobierno amenazó con pisar el acelerador a fondo más allá de la negativa opositora y avanzó con la idea de forzar el debate en la Cámara de Diputados, votar una ley que declare la necesidad de la reforma de todos modos (con la seguridad de que no iba conseguir los dos tercios necesarios para su aprobación) y terminar públicamente responsabilizando al peronismo por su actitud. Ese plan aparecía como más ajustado al estilo de la gestión anterior, pero finalmente Suarez volvió a lo suyo y dejará que la cosa transcurra.
El gobierno continúa con su apuesta para que la reforma se vote por consenso y entienden que ya consiguió el respaldo de sectores como el académico y el empresario de la provincia que terminarán por hacer cambiar de idea al PJ. Los tiempos todavía están holgados porque el Ejecutivo tiene hasta agosto por lo menos (90 días antes de la fecha establecida para la elección general que será en noviembre) para hacer la convocatoria a un referéndum si es que la Legislatura lo habilita La intención es buena, pero está cargada de una importantísima dosis de voluntarismo político. La reforma educativa, que seguramente será otra vez reclamada por el gobernador el 1 de Mayo, está más atrasada todavía y no se vislumbra que, si llega en algún momento a tomar estado parlamentario lo hará con suerte en 2022.
Es altamente probable que el mensaje gubernamental del sábado venga cargado de algún contenido de tipo electoral. La decisión de Juntos por el Cambio a nivel nacional de respaldar la postergación de las PASO y de las generales un mes, por supuesto que también aplaza en el tiempo las definiciones que Cambia Mendoza tenía planeado comenzar a tomar en mayo de cara a ese proceso.
A pesar de ello hay dos cuestiones que ya están definidas. Una es que los cargos provinciales se elegirán el mismo día que los nacionales, es decir que habrá finalmente unificación de las elecciones. Y la otra: Suarez ya puede descontar que la boleta estará encabezada por los dos candidatos a los que aspiró todo el tiempo: Alfredo Cornejo y Julio Cobos estarán al tope de las listas de Senadores y Diputados respectivamente. Para que Cornejo haga público un sí definitivo, falta que se produzca algo muy parecido a un operativo clamor interno y que el gobierno le garantice además a sus candidatos estrella que habrán recursos para hacer campaña. En cuanto al primer reclamo, lo que busca el ex gobernador es que la conducción de la coalición de gobierno en su totalidad sea la que termine ungiendo a sus candidatos y que además fije los ejes de la campaña.
No hay tensiones graves en las definición de las candidaturas del oficialismo todavía y es muy probable que tampoco las haya cuando llegue el momento del cierre de listas. Ese acuerdo tácito que hicieron Suarez y Cornejo hace un tiempo está siendo mantenido por ambos y es lo que les permite una convivencia aceptable mas allá de las diferencias que mantienen acerca de muchos asuntos, particularmente, en los referidos a la gestión. Ya se sabe que el juego es así: Cornejo respeta el liderazgo institucional del gobernador y este no se mete con el liderazgo político del diputado nacional.
Falta mucho para la elección - esta última semana esos plazos se corrieron más- y por eso todo está muy difuso aún para establecer proyecciones. Sin embargo se vislumbra que Mendoza no escapará de la polarización nacional y prueba de ello es que los candidatos de Cambia Mendoza y los del Frente de Todos son los que suman mayor intención de voto. Y en referencia al dato que más importa, hoy existe una diferencia de entre 10 a 12 puntos que el tándem Cobos-Cornejo le estaría sacando a una hipotética dupla que conformarían Anabel Fernández Sagasti y Adolfo Bermejo.
En los círculos cercanos a Cornejo se duda de la metodología de quienes están midiendo para el peronismo, que detectaron que, a esta altura, el nivel de indecisos es alto y que ronda entre el 30% y el 35%. Pero de lo que no hay mucha discusión por ahora, es que las terceras fuerzas no repuntan y que les costará mucho subir la cuesta de acá a septiembre. El FIT, Protectora, la disidencia del PD, el partido Exito y otras fuerzas, no logran sumar entre todas un 12%. La Izquierda acapara unos 3 puntos de esa suma y José Luis Ramón todavía conserva una porción del 4% del electorado que sigue dispuesto a votarlo. El Mendoexit tendrá que recorrer un camino aun más empinado que el resto, si quiere al menos lograr cierta presencia política en los Consejos y en la Legislatura a partir de diciembre. Hoy, esta alternativa surgida alrededor del malestar de mucha gente con el gobierno de Alberto Fernández y su discriminación hacia Mendoza, no logra superar el techo de un punto en intención de voto.
La campaña electoral puede modificar en algo este panorama, cuando llegue el tiempo en que la ciudadanía comience a prestarles atención a los candidatos. Algo que ahora no está sucediendo y por razones más que obvias: un estudio reciente de la consultora Zubán- Córdoba realizado en todo el país entre el 17 y el 19 de abril pasado, detectó que para los argentinos el problema más grave en su vida cotidiana es el desempleo (un 29%), seguido por la inflación (18,3%), luego la corrupción (14,4%) y después la educación (9,4%), entre los más importantes.
En un mapa agrietado como el que constituye hoy al país, la dirigencia política no logra consensos básicos para solucionar ninguno de estos problemas que la gente padece, como tampoco el camino a tomar para superar el gravísimo impacto que está dejando la pandemia de coronavirus. Pero sí se pudo acordar, en cuestión de semanas, la postergación de las elecciones que define solo el momento en que tenemos que elegirlos.