Qué pasará con las escuelas si se agrava la pandemia

Qué pasará con las escuelas si se agrava la pandemia

No habrá cierre general de colegios, pero sí podría reducirse la presencialidad. Priorizarían los alumnos de los últimos años de la secundaria y los de los primeros y últimos de la primaria. En última instancia, defenderán la presencialidad de 60.000 alumnos que han tenido "trayectorias débiles"

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

A 45 días del inicio de clases, el sistema de presencialidad educativa que se elaboró durante casi todo el verano vivió su primer momento de tensión fuerte. 

La decisión nacional de suspender las clases por 15 días en AMBA no fue acompañada por el Gobierno provincial. Pero en Mendoza el gremio docente ya comenzó a meter presión (convocó a un paro para el lunes) y un diputado de La Cámpora (Marcelo Aparicio), con un poco de delay y más que nada como reacción ante la muerte de un profesor de la secundaria, presentó un proyecto de resolución que pide el cierre de las escuelas.

La presión opositora no se ha generalizado y Rodolfo Suarez logró sortear el primer desafío para que las escuelas sigan abiertas, bajo el amparo de un buen número de provincias grandes de nuestro país que tomaron el mismo camino.

La presencialidad había conseguido además el aval de todos los ministros de Educación provinciales y del titular de la cartera nacional, Nicolás Trotta, el mismo día en que el presidente Alberto Fernández impuso el camino contrario para el área metropolitana e invitó al resto del país a adherir.

Trotta quedó muy mal parado en el gabinete nacional y hoy el gobierno provincial prende velas para que siga, a pesar de todo. El gobierno mendocino lo criticó mucho el año pasado, pero en 2021, Trotta fue quien sostuvo y militó las clases presenciales en todo el país. Se convirtió casi en un aliado

El Consejo Federal de Educación fue en los últimos tiempos un ámbito casi único, con diálogo y acuerdos, en el país de grieta. Trotta y su equipo, dicen en Mendoza, han tenido mucho que ver con que sea así y por eso no quiere que lo saquen.

Pero al margen de la cuestión política, está la pandemia. El Gobierno sabe que puede agravarse mucho más el cuadro sanitario y, por eso, las decisiones tomadas hasta aquí no valen para mucho tiempo.

La premisa es que la presencialidad escolar continúe en los próximos meses, pero el abrupto aumento de contagios no permite asegurarlas en el mediano plazo. "Estamos en el límite", reconoce la DGE, que ya planea diferentes formatos de clases para aplicar si la crisis se agrava.

En ningún caso se plantea un cierre generalizado. Si hubiera un incremento de casos que volviera insostenible la presencialidad total, la DGE buscará que los alumnos de los últimos años de la secundaria y de los primeros y últimos grados de la primaria sigan yendo a la escuela.

Cuentan para ello con un punto a favor: la campaña de vacunación abarcó a los docentes de nivel inicial. Pero sí el panorama ante el coronavirus no permitiera que estos segmentos siguieran yendo a la escuela, la DGE mantendrá al menos la presencialidad de los alumnos de las trayectorias débiles.

No son pocos. Hay cerca de 60.000 chicos que el año pasado se perdieron en el radar del sistema educativo por ser imposible que tomen clases por medios virtuales. "Son prioritarios y no tienen que dejar de ir a la escuela nunca", sostiene la DGE.

Si bien en ningún escenario se piensa en clases virtuales para todos, el titular de la DGE, José Thomas, se mueve pensando en que vienen tiempos más duros.

Puestos a resolver cómo los afrontarán, en el Gobierno Escolar consideran que los alumnos de la secundaria tienen más herramientas para desenvolverse en la virtualidad que los de la primaria. Por eso Thomas negocia con los intendentes la instalación de puntos wi fi, con computadoras, para que los alumnos de secundaria tomen clases si las cosas se ponen peor.

Pero la virtualidad es apenas una probabilidad para el Gobierno, por el momento. Los números fríos señalan que hay un nivel de contagios inferior al 1 por ciento en las escuelas, para una población total que supera las 500 mil personas, entre docentes, no docentes y alumnos.

El SUTE advierte que 1 de cada 10 personas positivas de covid proviene de los colegios, pero la DGE desconoce la escuela como fuente de contagio. Y si lo fuera, recalca la dimensión del sistema educativo: más del 25 por ciento de los mendocinos trabaja o estudia en las escuelas.

La DGE asegura que no son más de 15 las escuelas que han debido cerrar por el covid y, una vez más, contrasta este número con otro más grande: hay 2.600 establecimientos educativos en Mendoza.

En el gabinete de Suarez no hubo voces disonantes esta semana sobre la continuidad de las clases presenciales. Apenas surgió la decisión de escalonar horarios para evitar la saturación del transporte

Todavía hay confianza hacia adentro de la DGE en el sistema de burbujas y en los encargados de evaluar en cada zona los colegios que deben cerrar y los que pueden continuar abiertos. Por ahora, todo esto alcanza.
 

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