Fin de la concordia

Las razones de la vuelta de la tensión entre Cornejo y la Corte

Dos fallos recientes sacaron a la luz que la disputa de poder de Alfredo Cornejo con los jueces Palermo y Adaro no se detiene. Desde el Gobierno acusan a estos magistrados de haber instalado un "comisariado político". Desde el otro bando, denuncian una "mesa judicial radical" para manejar causas.

Marcelo Arce
Marcelo Arce domingo, 21 de marzo de 2021 · 08:49 hs
Las razones de la vuelta de la tensión entre Cornejo y la Corte
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Las apariencias indicaban que, tras la crisis institucional y política que atravesó a la Suprema Corte el año pasado por la designación de María Teresa Day como una de sus integrantes, cierto clima de concordia había vuelto a reinar dentro del máximo tribunal de Justicia de la provincia. Pero todo fue solo eso, una calma aparente.

Dos fallos consecutivos conocidos solo en una semana volvieron a generar un clima de tensión que, en este caso y a diferencia de lo ocurrido en 2020, lo mantuvieron un tanto alejado a Rodolfo Suarez del problema. Pero ese par de sentencias sacaron otra vez a la luz al enfrentamiento de fondo que ya lleva varios años: la disputa de poder entre Alfredo Cornejo y los jueces Omar Palemo y Mario Adaro.

En este clima tenso que domina el cuarto piso de los Tribunales, sede de la Corte, lo que se está ventilando es una decisión tomada de estos dos magistrados de extracción justicialista de frenar lo que para ellos es una intención manifiesta del exgobernador de ajustar el funcionamiento del Poder Judicial a la campaña electoral que se avecina. Y en ese tren, suman denuncias públicas y en privado.

Sin preocuparse por las consecuencias, es habitual el espectáculo en los pasillos y despachos de la Corte de magistrados repartiéndose entre ellos acusaciones graves. Por el lado de los jueces cercanos al Gobierno, la actitud de Palermo y Adaro de ejercer una suerte de “comisariado político” a través de “fallos escandalosos”. Desde el bando opuesto van más allá: le achacan al presidente Dalmiro Garay el hecho de haber montado una “mesa judicial” en conjunto con el subsecretario de Justicia, Marcelo D´Agostino y con el procurador Alejandro Gullé, para administrar causas y sentencias al ritmo de los intereses del Poder Ejecutivo y, en particular, de las presiones de Cornejo.

El viernes fue Adaro quien blanqueó algo de esto. “Claramente ha comenzado el cronograna electoral”, dijo, cuando lo consultaron en una entrevista radial sobre las críticas del exmandatario a uno de los fallos de la polémica.

El cuadro institucional es severo y parece no encontrar salida. El comienzo de esta historia fue la votación por la presidencia de la Corte realizada en noviembre de 2019 y en la que Cornejo, luego de haber ganado las elecciones, no logró que un juez de extracción radical ocupara ese cargo, precisamente, porque en aquella oportunidad el ahora exjuez Jorge Nanclares no respaldaba esa decisión. Nanclares terminó renunciando en junio luego de quedar muy golpeado por el conflicto con los Juzgados Civiles. Aquí el Gobierno poco y nada tuvo que ver, pero se aprovechó de la situación: el propio Suarez se encargó de fogonear la crisis ventilando el despropósito de los sueldos de los equiparados y terminó enviando una ley para terminar con estos sueldos altos dentro del Poder Judicial. Garay llegó a la presidencia del tribunal e inició un camino de diálogo interno que logró administrar transitoriamente las tansiones que se habían agudizado por la designación de Day. Pero nada parece alcanzar y el Poder Judicial sigue rodeado de este clima enrarecido.

El jueves último se conoció que la Suprema Corte de Justicia había decidido absolver a los dirigentes sindicales Raquel Blas y Roberto Macho, en una causa iniciada en 2016 por haber cortado el tránsito durante una protesta gremial y por la cual, en 2018, habían sido condenados a la pena de tres meses de prisión en forma condicional.

La sentencia absolutoria fue emitida por la Sala II y llevó la firma de los jueces Palermo y  Adaro, con el voto en disidencia de José Valerio. Pocos días antes, la misma sala del máximo tribunal había sido objeto de una andanada tuitera furibunda de Cornejo, luego de que se conociera otro fallo absolutorio definido por estos dos mismos ministros. Fue sobre el caso de Darío Maravilla, quien había sido denunciado hacía dos años por evadir un control policial. “No existe desobediencia cuando el sujeto no acata la voz policial, voz de alto, que le imponía su propia detención, siempre y cuando el accionar del imputado es sin fuerza y sin mediar violencia”, argumentaron los jueces en esta instancia.

Para la absolución de los gremialistas se sustentaron en que “el caso presentaba problemas en relación a la autoría de Blas y Macho y la participación de las 600 personas que ocuparon la calle”, asimismo sostuvieron que “Blas y Macho ejercían legítimamente derechos constitucionales" en una protesta que fue "pacífica, breve, que interrumpió solo parcialmente el tráfico vehícular, pues existían numerosas vías alternativas para circular, y que el corte en cuestión no tuvo lugar en horario pico”. Aunque el fondo de la absolución, tanto para Palermo como para Adaro, estuvo centrado en que “en las manifestaciones sociales en un sistema democrático y republicano se debe proteger la expresión de desacuerdo con los gobernantes”.

La discusión alrededor de estos dos casos, parece no girar ya entre garantistas y partidarios de la mano dura. Adaro y Palermo entienden que han asumido el rol de convertirse en un “contrapoder de las mayorías” y que el Gobierno, más allá de la diatriba de Cornejo, dejó correr estas dos sentencias porque convenía al discurso del oficialismo en materia de seguridad. ¿Cómo podrían haber frenado esto? No es muy difícil: repitiendo el esquema que hasta aquí se aplicó y que no es otro que impulsar fallos plenarios para terminar imponiendo la mayoría de cuatro votos contra tres que, desde la llegada de Day, define las disputas dentro de la Corte.

Valerio demoró, hasta el límite de la prescripción, su firma en ambos casos que salieron casi en simultáneo. Adaro, los acusó públicamente de la maniobra. “Claramente, cuando el Gobierno definía un determinado sentido para determinados fallos, llamaba a plenario porque hay una mayoría oficialista que es la que determina las mayorías en la Corte. Cuando creen que hay un fallo conflictivo, que entienden que puede cambiar el destino de la provincia, llaman a plenario y allí tienen la mayoría necesaria como para imponerle el rumbo jurídico o ideológico que ellos consideran necesarios para la provincia”, sostuvo.

Dos detalles de las bravatas de Cornejo contra los jueces. El primero: dio toda la sensación que lo irritó más la absolución a los gremialistas que la de Maravilla, por la cantidad de tuits que ocupó para su descarga en uno y otro caso. Pero, lo más sugestivo, fue que en uno de los hilos, el primero, publicó en su cuenta de Twitter la sentencia completa cuando es conocido que, desde hace muchos años, los fallos penales de la Corte no se hacen públicos salvo para las partes.

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