Presenta:

Alberto, CFK, Berni, la nena M. y la imagen de una Argentina decadente

Se terminó una jornada marcada por los gestos irrelevantes de los líderes, en un país donde la chiquita M. que fue secuestrada y luego encontrada, es el fiel reflejo de la sociedad.
Foto: Presidencia
Foto: Presidencia

El presidente tiende a quedar en ridículo. Hoy nuevamente lo consiguió. Cerró una jornada que refleja el presente de una Argentina decadente con una cadena nacional en la que no anunció absolutamente nada. En la que no transmitió absolutamente nada.       

Hace más de un año, cuando llegó la pandemia al país, Alberto Fernández hablaba más de una hora y media con filminas, haciendo anuncios, con una expectativa máxima en la sociedad, con altísimo rating. Hoy, habla 12 minutos para no decir nada, con poquísimo rating, con baja expectativa, con mucha decepción, casi quedando en ridículo, sin decir nada relevante para la sociedad que lo escuchaba. 

Termina un día, a un año de decretar el confinamiento, que describe a nuestro país a la perfección. 

Argentina es la chiquita M, que está viva, pero que no tiene vida, una buena vida, que no está escolarizada, que no tiene para comer, que no está bien alimentada, que no tiene lo más elemental, que no tiene papá, entre tantas cosas.  

En esta misma jornada, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, agarra del cuello al viceministro de Seguridad de la Nación, Eduardo Villalba, siendo incluso del mismo signo político. 

Es el mismo día en el cual la chiquita que aparece, lo hace a pesar del fracaso estrepitoso de las fuerzas de seguridad, porque se la lleva un "homeless" y se va en bicicleta caminando. Se la lleva un indocumentado, un analfabeto, alguien que tiene retraso madurativo y que nunca dejó de estar en la calle, en la vía pública. No se ocultó, no se escondió. Una mujer lo rastreó, llamó al 911 y así se encontró a la chiquita. Un despropósito. Imposible imaginar las facilidades que ofrece nuestra "seguridad" para narcotraficantes y delincuentes profesionales con la posibilidad de escaparse, esconderse.     

Y también se da en el día en el que Mauricio Macri vuelve a la escena pública y genera mucho.

El mismo día en el que Cristina Fernández de Kirchner renuncia a un haber cuando la ley ya le impide seguir cobrándolo -si es que sigue percibiendo las pensiones-, algo que es abiertamente contradictorio e imposible de llevar adelante.

Este jueves pintó de cuerpo entero a la Argentina. Es la descripción perfecta de nuestro país. Sus líderes haciendo gestos irrelevantes, el presidente siendo irrelevante y la Argentina reducida a esa chiquita M. que está viva, pero que no tiene vida.