El peronismo, republicano y con dos caminos, que los quiere a todos
El ex candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, el peronista Miguel Ángel Pichetto, fue la imagen y el dirigente que cerró la presentación del Peronismo Republicano ayer en San Miguel. En el medio, pasaron cosas, como las ganas por decir que no iban a trabajar más en Juntos por el Cambio y, al final, nada de eso sucedió.
En la previa había diversas muestras. Las del peronismo tradicional que llegaban desde localidades vecinas como Moreno, Pilar o los locales migueleños. Pero también se mezclaron dirigentes como Hernán Lombardi, ex ministro de Mauricio Macri, que mandó un discurso en favor de su compañero de fórmula, que no se pasó. También el diputado Jorge Enríquez estuvo en primera fila. .
La senadora provincial Claudia Rucci, que trabaja en el bloque de JxC, inició el ciclo de discursos donde reclamó un peronismo dedicado a la "producción, el trabajo y la dignidad". "En la actual situación del peronismo todos tenemos la culpa, los que hacen y los que dejan que otros hagan por ellos... y no se dan cuenta que también vendrán por ellos".
La hija de José Ignacio Rucci, asesinado por Montoneros en el brutal crimen que terminó con la vida del dirigente de la UOM, recordó que ya Juan Domingo Perón los echó del movimiento y que "su jefa, gorilas si las hay, saben que siempre dice que nos tenemos que meter la marchita ya saben donde".
En la previa había una conglomeración de dirigentes en el amplio espacio del chalet que tiene el club Indios a 100 metros del lugar donde estaba desplegado el escenario principal. Por ahí se veían viejos dirigentes con rol muy importante como Tata Jofre, Miguel Ángel Toma, el ex ministro Carlos Menem, Chiche Araoz y el fugaz presidente y embajador de Macri en España, el misionero Ramón Puerta y a quien nadie pasó sin darle las condolencias: Eduardo Menem.
También se veían otros dirigentes peronistas que llegaron al poder en el PRO, como Dario Kubar, ex intendente de General Rodríguez y otros que fueron al Frente Renovador, como el propio De la Torre. Luis Acuña, ex intendente de Hurlingham, estaba muy activo, al igual que Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas y Gilberto Alegre, ex jefe comunal de General Villegas, al igual José Manuel Inza, de Azul. El local, Jaime Méndez, era el único que seguía al frente de un municipio.
No fue casual que tras el discurso de Rucci fuera otra mujer, la diputada provincial Catalina Buitrago, quien no supera los treinta años, se subiera a dar un discurso que quería conectar la experiencia con el futuro.
Realmente hubo mucha gente para ser una presentación política en época de pandemia, Juan Carlos Romero, el senador de Salta, fue el tercer orador. Con su estilo señorial, fustigó también el modelo kirchnerista. Tampoco hubo críticas a la gestión de Cambiemos en su alocución.
La expectativa era la de hacer un llamado al peronismo pero también un desmarque a Juntos por el Cambio. Cuando habló el local, De la Torre, se sentía "tenés que ser gobernador" cada fin de párrafo. El ex intendente y funcionario de María Eugenia Vidal cuando fue gobernadora se encargó de fustigar el "cambio de derechos" que hicieron desde el kirchnerismo.
Recordó que un 11 de marzo, pero en 1973, el peronismo ganaba con "Cámpora (Héctor) al gobierno, Perón (Juan Domingo) y hoy la fórmula es Fernández (Alberto o Cristina) La Cámpora al poder. Al que tiraron por la ventana y no está más es Perón".
"Hoy han roto las joyas del peronismo, como el ascenso social permanente. Que un hijo fuera siempre mejor que uno. Y rompieron eso porque se sostenía en dos joyas que ya no existen: el trabajo y la educación Pública". Y comparó la situación de San Miguel, donde bajaron los niveles de delitos como homicidios o robos de autos. "Eso es un Estado competente, no solo presente".
Como no podía ser de otra manera, fustigó a Axel Kicillof porque "nunca vivió en Buenos Aires, no conoce la Provincia, y no podes amar a quien no conoces. No podes gobernar lo que no conoces ni amas. Y no queremos más personas que vengan de otros lugares a gobernarnos a los bonaerenses", exclamó, en clara referencia, también, a Diego Santilli, vicejefe de gobierno porteño.
El cierre fue para Pichetto, quien en la previa no se privó de reclamarle al Papa Francisco por "su apoyo al pobrismo" y también valoró la vuelta de Macri a la escena política a través de su libro. Con toda la carrera hecha en Río Negro dijo que iba a ayudar a De la Torre en su trabajo en la Provincia. Aclaró, por las dudas, que hasta los veinticinco años vivió en Banfield.
El ex senador fustigó las políticas productivas del actual gobierno y reivindicó las de Cambiemos, fundamentalmente la relacionada con la industria y producción agrícola ganadera. Nadie abucheó. Pero lo fuerte fue cuando dijo "nos querían ver felices y nos decían quedate en casa... Así se cerraron miles de empresas y comercios... Esperemos que aparezcan las vacunas sino, capaz, nos vuelven a encerrar".

