Suarez, ante una semana clave para su gestión

Suarez, ante una semana clave para su gestión

El gobierno se prepara para dar a conocer el listado de vacunados contra el coronavirus hasta ahora en Mendoza, en medio de las sospechas generalizadas a nivel nacional por falta de transparencia. Descartan la existencia de un "vacunatorio VIP", aunque no la posibilidad de que surjan irregularidades

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Hace unos días que José de San Martín observa a los dirigentes políticos mendocinos desde la Legislatura. De frente, con una mirada profunda, gesto adusto y dejando la  sensación de que los escudriña. La imagen impacta a quien se acerca no solo por su tamaño: es un cuadro de dos metros por tres que fue donado por el artista Ramiro Ghigliazza, quien de forma digital logró darle hiperrealismo al único daguerrotipo del gran prócer argentino que se conoce y que fue obtenido entre 1846 y 1848, cuando el general rondaba ya los 70 años. Esa foto que parece haber sido sacada ayer, fue colgada en el salón de los gobernadores del palacio legislativo y es todo un símbolo, entre otras cosas, por algunos de los compañeros de pared que le tocaron al pobre. Pero por sobre todo esa mirada conmueve. Y da la sensación además de que nada, pero nada de lo que San Martín parece estar viendo le gusta. Y razones no le faltan.

El viernes, oficialismo y oposición, protagonizaron otra vez esa escena repetida hasta el hartazgo ya, en donde la búsqueda por obtener un mísero rédito político por parte de uno (y la obsesión del otro por impedírselo) se pone por encima de todo. En esta oportunidad, la discordia fue por el anuncio de una inversión millonaria por parte del gobierno nacional para, entre otros proyectos, llevarle cloacas a miles de personas en buena parte del Gran Mendoza y en Malargüe.

El sainete tuvo como involuntario protagonista al ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis, quien quedó en el medio de un tironeo entre La Cámpora y los intendentes del radicalismo. No fue, en realidad, un debate de la alta política lo que sucedió. Sino más bien todo lo contrario, la rosca fue bajita. Y respondió a una manipulación de la agenda del ministro por parte del peronismo, para que Anabel Fernández Sagasti pudiera seguir capitalizando aquí cualquier anuncio que provenga del gobierno de Alberto Fernández.

En trazos gruesos lo que ocurrió fue que Rodolfo Suárez y Katopodis firmaron en Casa de Gobierno, entre otros asuntos, el convenio para realizar en Mendoza una inversión de más de 11.000 millones para cloacas. El plan había sido trabajado entre Provincia y Nación a través del Enhosa, el ente que se encarga de elaborar y financiar proyectos de agua potable y saneamiento en todo el país. Había más anuncios nacionales vinculados al programa Argentina Hace (para impulsar la economía a través de las pequeñas y medias empresas) que estaban previstos en Maipú y que los organizadores del justicialismo local habían previsto primero para las 12 del viernes. Y después corrieron para las 13.30.

A esa hora, el gobierno había armado la presentación de su Agencia de Ciencia, Tecnología e Innovación en el cuarto piso de la Casa de Gobierno en donde, entre otros, estaban invitados los intendentes. Suarez, antes de ese acto, los reunió a todos y les preguntó que querían hacer: quedarse o irse a Maipú. Había dos protagonistas más en la sala, Alfredo Cornejo y Julio Cobos. El ala talibán de los intendentes (Marcelino Iglesias al frente) y el propio Cornejo, fueron los que optaron por el ninguneo a Matías Stevanato por los desmanejos de agenda. Aunque también como forma de quitarle protagonismo a Sagasti.

Después sobrevino lo clásico: una andanada de cruces a través de Twitter con acusaciones de falta de respeto a la institucionalidad (por parte de La Cámpora) y de un manejo discrecional de los anuncios de inversión nacional (por parte del radicalismo). Nada nuevo en la pelea, salvo cierto desconcierto de Katopodis que este sábado, mientras salía de urgencia al Valle de Uco por el desplome del puente sobre la ruta 40, se quejó amargamente. "La verdad, Suarez y yo quedamos en el medio de algo que no es nuestro”, se lamentó.

Si esa imagen potente de San Martin decididamente cobrara vida, pondría su mirada inquietante sin dudas sobre el gobernador que, esta semana, enfrenta quizás sus desafíos más importantes de gestión. Mañana no solo volverán los chicos a las aulas tras casi un año de ausencia como consecuencia de la pandemia y de las decisiones que se adoptaron a nivel político. Sino que también arranca el operativo de vacunación para los mayores de 70 años que, prometen, tendrá un ritmo de entre 2000 y 2500 inoculados por día.

Sobre las escuelas (en especial las públicas) existe la preocupación acerca del estado en que muchas de ellas recibirán a los alumnos luego de algunas deficiencias por parte del gobierno para llegar a tiempo en su acondicionamiento que, en esta ocasión, exige el doble por el cuidado de los protocolos sanitarios. Con la campaña de vacunación a los adultos mayores, nadie quiere hacer público un temor. Hay más de 70.000 anotados para vacunarse y una gran cantidad podría acudir a los lugares habilitados en los municipios sin que les hayan otorgado el turno correspondiente. Lo que menos quiere el ministerio de Salud, es la foto de mañana con miles de personas agolpadas pidiendo por su vacuna. Pero si el arranque del operativo no está bien organizado, esa imagen podría darse.

Pero sin dudas el hecho de mayor impacto podría darse entre martes y miércoles cuando Suarez, como promete, haga público finalmente el listado completo de las personas que hasta aquí ya han recibido su dosis de la Sputnik V en Mendoza.

Esa lista será difundida por presión legislativa opositora y como respuesta a las sospechas de falta de transparencia en la administración de las dosis, en la que prácticamente todos los gobernadores han quedado envueltos luego de que se destapara el escándalo de los “vacunados VIP”. El episodio, como se sabe,  desencadenó la renuncia de Ginés González García y lo metió a Alberto Fernández en su crisis política más profunda hasta ahora.

El viernes a última hora, el gobierno acudió a la Fiscalía de Estado para obtener un dictamen que avale la difusión de los nombres de los vacunados para cubrirse de posibles problemas legales a futuro. Un planteo similar, hizo Suarez ante las autoridades nacionales. Es casi un hecho que el fiscal Fernando Simón no pondrá reparos.

En una primera aproximación al tema, la Fiscalía ya analizó el dictamen de la Agencia de Acceso a la Información Pública que estableció una serie de criterios sobre cómo deben tratarse los datos de las personas que ya fueron vacunadas contra el Covid-19. La Agencia entiende que los datos de quienes fueron vacunados podrán ser difundidos de forma disociada. O sea que se podrá hacer pública información básica como la edad, el sexo o bien fecha de vacunación, pero no aquella relacionada con la identidad del vacunado. La única manera de saber el nombre y apellido de quien recibió la vacuna - según el criterio del mismo organismo- es si ésta da su consentimiento. Según trascendió, Simón no coincidiría con esos parámetros establecidos porque entiende que la situación es excepcional.

Suarez está dispuesto a publicar el listado, aunque mientras tanto vaya ganando tiempo. En los días que faltan para conocer el dictamen del fiscal Simón (martes o miércoles próximos), el gobierno apurará lo más que pueda el cruce de datos para tratar de estar al tanto de posibles irregularidades. El ministerio de Salud viene monitoreando previamente los nombres, pero la tarea no es fácil ya que se habrían vacunado a más de 25.000 personas desde que comenzó el operativo en diciembre y eso hace muy difícil el punteo.

Entre otras revisiones, desde Casa de Gobierno trataron de establecer si, cómo circuló de manera muy intensa, personal del rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo había logrado saltar la fila y vacunarse en el Hospital Universitario. El escándalo en potencia generó un contacto entre el gobernador y el rector Daniel Pizzi, quien se ocupó personalmente de desmentirle tal cosa.

El gobierno descarta de plano la existencia de una “vacunatorio VIP” en Mendoza. Pero no muestra la misma seguridad para garantizar que todas las vacunas aplicadas hasta aquí, efectivamente hayan llegado al brazo de los que estaban primero en el orden de prioridades. Irregularidades y nombres para investigar cómo y por qué accedieron a la vacuna cuando no les correspondía, es el escenario a esperar para los próximos días alrededor de este tema.

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