Un campo y testigos acusados: la transacción que Báez hizo en Mendoza y que sirvió para condenarlo

Un campo y testigos acusados: la transacción que Báez hizo en Mendoza y que sirvió para condenarlo

La justicia determinó que Lázaro Báez compró un campo en Mendoza para lavar dinero, usando como gestor a Leonardo Fariña. Piden investigar por falso testimonio al mendocino que le vendió el terreno.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Un campo comprado "en comisión" en Tunuyán, Mendoza, es parte de una maniobra de lavado de dinero con una trastienda de corrupción que será una bisagra: el empresario Lázaro Báez fue condenado a 12 años de cárcel por ese y otros hechos. El campo fue parte de una transacción sospechosa que ejecutó Leonardo Fariña "en nombre de..." y con 5 millones de dólares. En la causa se conoció como el Caso B. Según la justicia, el dueño real era Lázaro Báez. La pena que deberá purgar es, además, por haber triangulado 54 millones de dólares que se suponen de origen ilegal para blanquearlo. Ese dinero es, según la sospecha, parte de la llamada "ruta del dinero K".

Pero esa causa derivó otra arista mendocina: los jueces pidieron que se investigue por falso testimonio a Juan Carlos Schiappa de Azevedo, un empresario local que fue testigo en el juicio y ahora será parte de otra causa. Se trata del mendocino que le vendió el terreno a Fariña y que recibió en efectivo los 5 millones de dólares. El campo El Carrizalejo estaba a nombre de Schiappa de Azevedo y La Casa del Bermejo SA y fueron vendidos a Fariña en comisión. La duda es si los vendedores sabían quiénes eran los compradores originales y si en el juicio dijeron la verdad.  

Sospechas

Esa operación se hizo en Mendoza sin levantar sospechas y sin alertar que detrás había un delito. Coincide con algo que en ese momento ocurría en Mendoza: por un amparo judicial, no se alertaban las "operaciones sospechosas" en el mercado inmobiliario. Por eso era tierra fértil para el lavado de dinero. En el caso del campo en el Valle de Uco no hubo ningún alerta de parte de organismos oficiales y tampoco de los vendedores, que recibieron 5 millones de dólares en efectivo y sin saber de dónde salían. En la causa figuran los movimientos de dinero que hubo en el proceso de compra y venta, desde diciembre del 2010. El mismo campo fue vendido a menos de 2 millones de dólares luego, es decir menos de la mitad del precio al que lo compró Báez. El peor negocio, o, como dijo la justicia, una maniobra de lavado de dinero. 

"Ordenando por unanimidad, la extracción de testimonios para que se investigue la posible comisión del delito de falso testimonio cometido en la audiencia de debate del día 13 de marzo de 2019, respecto de Juan Carlos Schiappa de Azevedo y Marcelino Luis Fernández, quienes declararon en relación con el hecho identificado como “B” –adquisición de la estancia “El Carrizalejo” en la provincia de Mendoza", dice la sentencia.

La condena contra Lázaro por lavado de dinero, pero la atención está puesta en el origen de esos fondos. Esas sospechas apuntan a los suculentos contratos de obra pública que recibieron Austral Construcciones y las otras empresas asociadas. Así lo dijeron dos de los tres jueces. En paralelo la justicia investiga ese proceso, pero aún no hay sentencia. 

Báez mantuvo silencio político en todo el proceso. También fueron condenados sus hijos, por comisión del delito y por ser beneficiarios de los bienes.  Además del campo en Mendoza, la condena es por haber lavado 54 millones de dólares. que circularon por paraísos fiscales y fue blanqueada con la compra de bonos soberanos de Argentina. 

A nivel político tiene una fuerte transcendencia porque Lázaro Báez es el eje de la estructura de poder del kirchnerismo.

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