Caso Giorgi: para el kirchnerismo, "esto no termina aquí"

Caso Giorgi: para el kirchnerismo, "esto no termina aquí"

La expresidenta pierde una pieza clave en un lugar de poder del Ejecutivo. Kulfas logró lo que Guzmán no pudo ejecutar. Según los cercanos a CFK, por ahora no habrá revancha. Pero tomó nota.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

"Esto no queda acá". Una alta (altísima) fuente del kirchnerismo reflexionaba ayer sobre la salida de Débora Giorgi del Gobierno nacional, sobre cómo se dio y sobre las consecuencias que podría tener en el futuro de la relación entre el albertismo, donde milita Matías Kulfas, y las fuerzas que acompañan a la ex presidenta de la Nación, de donde proviene la nunca nombrada subsecretaria de Comercio Interior. Hay una definición concreta sobre la resolución del conflicto resuelto ayer con la salida de la exfuncionaria del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Es la primera vez que un debate profundo sobre diferentes visiones económicas- industriales entre el albertismo y el kirchnerismo, terminan con una salida escandalosa de un funcionario de nivel.

La anterior batalla se había dado en mayo pasado entre Martín Guzmán y el subsecretario de Energía Federico Basualdo; cuando el primer quiso echar al segundo por negarse a incrementar las tarifas; algo que fue impedido personalmente por la propia Cristina Fernández de Kirchner y dejó por un tiempo prolongado en "offside" al ministro de Economía. Ambos siguen en sus cargos hoy; y, parece, trabajan juntos en el proyecto de segmentación de las tarifas de electricidad y gas para el año próximo. Aparentemente, en paz.

No fue el caso de la convivencia entre Kulfas y Feletti, donde el segundo (un hombre del poder kirchnerista) no logró sostener a su principal arma en su pelea por congelar precios de empresarios poderosos. El ministro de Desarrollo Productivo logró algo que no había conseguido Guzmán (otro albertista 100%): desplazar un funcionario con el que mantenía severas diferencias de fondo. Y lo hizo luego de protagonizar un evento del que tampoco Guzmán tuvo oportunidad de ejecutar. Cristina Fernández de Kirchner, decidió, aparentemente, que no es el momento de mayores tormentas internas; y que los tiempos políticos de instalar otro debate interno no serían estos. Así fue como Giorgi abandonó la idea de la resistencia, dejó ayer voluntariamente su cargo y se autoproclamó como un soldado para otra guerra. La expresidenta sabe ahora que hay una funcionaria de su confianza en un rol clave que fue eyectada del poder. Y sabe además que la relación entre Kulfas y Feletti pende de un hilo, no sólo por Giorgi sino porque el secretario se queja de malos tratos público y privados de parte de su teórico superior. Todos entienden que no son momentos de hacer trascender el conflicto a niveles superiores, al menos hasta que las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) terminen.

"Si no va a opinar sobre el Fondo, menos lo hará hoy sobre Giorgi. Pero tomó nota", completó la fuente. Culminando el mensaje con un "esto no quedará aquí".

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