El motivo por el que los Mercados siguen divorciados del Gobierno

El motivo por el que los Mercados siguen divorciados del Gobierno

Las acciones en su momento más bajo de cotización, las ADRs en valor de remate y los títulos públicos en nivel de default. Tenedores de deuda se desprenden de papeles, a cualquier precio. El Gobierno aún no logra generar credibilidad. A la espera de novedades con el FMI.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Los mercados siguen peleados con el Gobierno. La aparición de la carta de Cristina Fernández de Kirchner no tranquilizó a los operadores financieros del mercado de capitales local e internacional de papeles criollos. Y, si bien parece que hubo una base de contención con precios mínimos (y alguna que otra orden de compra algo curiosa), las acciones argentinas ancladas al Merval y las ADRs que cotizan en Nueva York perdieron hasta 30% desde las elecciones, y los títulos públicos continúan en nivel de default; lejos de las cotizaciones de los tiempos de la reestructuración de la deuda argentina. A esta altura, parece, que sólo con el conocimiento del contenido de la ley de metas plurianuales que se conocería la semana próxima (más cerca del 10 que del 6 de diciembre), podría torcer el resultado negativo y cambiar la mala onda persistente en los mercados financieros. Y aún puede restar tiempo hasta que la confianza renazca.

Mientras tanto ocurre algo peligroso. Desde las elecciones legislativas del 14 de noviembre pasado, más específicamente desde el jueves pasado y con una tendencia que se profundizó entre el viernes y ayer; muchos grandes fondos de inversión internacionales que aún permanecían con los títulos públicos canjeados en sus carteras de activos (desvalorizados); comenzaron a pasar esos papeles a pérdida y a venderlos a precio de default. Desde el Gobierno se confirmó esta tendencia, que estaría alterando la estrategia oficial de sostener un "pacto de caballeros" no escrito que comenzó el mismo día después del cierre de la operación de canje de deuda soberana en títulos públicos de agosto pasado; y, por el cual, los tenedores de los nuevos papeles los sostendrían durante un tiempo determinado, hasta que el país termine de negociar con el resto de los acreedores (FMI y el Club de Paris), y los bonos puedan tener vida propia.

La mayoría de los bonistas sostuvieron el acuerdo, a la espera de novedades importantes con el Fondo. Sin embargo, parece que la falta de respuestas luego de las elecciones del domingo 14 de noviembre alteró los planes, los hizo enojar, y algunos decidieron comenzar a desmantelar sus posiciones en papeles argentinos. La falta de definiciones concretas sobre el contenido del acuerdo con el FMI, y la sospecha que la propuesta argentina al organismo financiero internacional no incluye un plan económico, financiero y fiscal que los atraiga y convenza; provocaron un fuerte daño en la confianza de muchos de los principales fondos de inversión internacionales.

La decisión tomada, primero lenta primer semana posterior a las elecciones, y más acelerada la semana pasada, de vender los bonos de la deuda local emitidos luego del canje del año pasado; se hace a precios de default. Y con valores que entre ayer y hoy perforaron la barrera psicológica de los 30 dólares por papel, luego de haber recibido un Valor Presente Neto (VPN) de corte de 54,8% en agosto pasado. Para muchos, las pérdidas fueron históricas e injustificables. Y, como se hace habitualmente en las carteras de estos fondos de inversión cuando tienen papeles que llegan a nivel de descarte; se pasaron a pérdida y se lanzaron ordenes de ventas al precio en el que haya comprador. Sin importar que sea a la baja. El riesgo país estacionado por arriba de los hizo el resto.

La frustración hoy es casi total. Y supera incluso la caída que los papeles argentinos vivieron luego de las PASO del 12 de septiembre pasado. Un día después de esas elecciones, los papeles lanzados luego de la negociación que Martín Guzmán cerró el año en 2020; vivieron una jornada de revalorización y cierta reivindicación; luego de haber operado casi nueve meses en precios de default. En promedio estos bonos se recuperaron en el día después de las PASO entre 3% y 5%, superando la barrera psicológica del 30% del Valor Presente Neto (VPN), y llegando en algunos casos como el Global 29 y el Global 38 por encima del 42%.

El resultado negativo para la coalición gobernante en las elecciones del domingo y las expectativas sobre un posible giro ortodoxo para la política económica y financiera del oficialismo vencido, alertaron el optimismo de compra y reposicionamiento de estos bonos. Algunos informes privados incluso recomendaban la adquisición de los papeles ante la certeza que podrían volver al VPN original de agosto pasado, cercano al corte del 54,8% que surgió luego de la negociación de Guzmán de agosto 2020.

Sin embargo todo fue efímero, e inmediatamente los operadores, pasaron a la desilusión. Las expectativas de un giro ortodoxo se evaporaron rápido, y la crisis interna del oficialismo derivó en una devaluación de los precios de los bonos, al ritmo de la discusión entre la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro de Economía. Y, salvo alguna que otra jornada positiva, nunca se recuperaron. Llegaron a las legislativas prácticamente en el mismo nivel de cotización y así se mantuvieron hasta el martes de la semana pasada, cuando comenzó la lenta pero concreta sangría. 

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