El brusco cambio que tomó el kirchnerismo para ganar las elecciones

El brusco cambio que tomó el kirchnerismo para ganar las elecciones

Para encontrar nuevamente el camino y tratar de revertir los resultados en noviembre, el Frente de Todos está apelando a una estrategia de comunicación insólita: transmitir una excesiva positividad.

MDZ Política

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Muy aturdido por la derrota en las PASO, el Frente de Todos prácticamente ha perdido el rumbo de la campaña electoral. Para encontrar nuevamente el camino y tratar de revertir los resultados en noviembre, el kirchnerismo está apelando a una estrategia de comunicación insólita: transmitir una excesiva positividad.

A contramano de lo que ocurrió en las primarias, donde primó el descontrol y la falta de una estrategia unificada para convencer a un electorado molesto y hostil hacia el Gobierno, el comando de campaña del Frente de Todos apuesta ahora a encolumnarse detrás de una propuesta formulada por el consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, que ya había trabajado con Sergio Massa en las elecciones de 2017 y con Cristina Fernández de Kirchner en 2019.

Autor del libro 'Gestionar las emociones políticas', que se volvió furor en los círculos políticos hispanoamericanos, Antoni Gutiérrez-Rubí repite continuamente una frase que sintetiza con extrema sencillez una suerte de mantra para cualquier aspirante a cargos electivos: 'Es muy difícil que gane un candidato triste'.

El catalán Antoni Gutiérrez-Rubí es un viejo conocido del peronismo en materia de asesoramiento de campaña.

Haciéndose cargo de esta situación, el kirchnerismo "ha tratado de darle a la campaña un tinte positivo", advirtió el periodista Francisco Olivera en el programa +Voces, del canal LN+.

El que más tomó esta recomendación "al pie de la letra" fue el presidente Alberto Fernández. Otrora reacio a "dejarse coachear" por equipos de marketing, ahora el mandatario está dispuesto a obedecer en todo lo que le propongan en materia de asesoramiento de imagen para ganar las elecciones.

Un ejemplo concreto de este cambio lo dio el jueves pasado, cuando compartió un acto oficial con Cristina Kirchner en Casa Rosada: "Necesitamos que el país le diga 'sí' al productor agropecuario, que le diga 'sí' al que produce en una industria, que le diga 'sí' al desarrollo de la ciencia y tecnología, y que le diga 'sí' a los que trabajan".

En la misma sintonía se mantuvo durante su discurso frente a la Cámara Argentina de la Construcción en La Rural: "Unamos fuerzas, que las fuerzas sean decirle 'sí' al diálogo y 'no' a la obstrucción permanente, que nos digamos 'sí' al que invierte y 'no' al que especula. Que le digamos 'sí' a la Argentina que nos merecemos y le digamos 'no' a la Argentina que tanto dolores nos trajo".

Curiosamente, esta iniciativa del kirchnerismo guarda ciertas similitudes con la estrategia de Juntos por el Cambio y su famoso eslogan 'Sí, se puede' que empleó en las campañas electorales de 2015, 2017 y 2019.

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