La bomba que desactiva el plan "platita" y hace caer las expectativas electorales del kirchnerismo

La bomba que desactiva el plan "platita" y hace caer las expectativas electorales del kirchnerismo

La inflación se volvió a disparar y licúa la idea del Gobierno de "poner plata en el bolsillo" para ganar las elecciones. La suba de precios fue mayor en los distritos electorales que más le importan al Frente de Todos.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La gente "con platita" hubiera votado distinto. Esa máxima acuñada por el oficialismo nacional se topa con una realidad: es la inflación lo que desactiva cualquier idea de impulsar anabólicos. La inflación "de las elecciones" fue del 3,5 por ciento y la suba de precios promedio en un año volvió a superar el 50%. El problema para el Gobierno nacional que la inflación previa a las PASO difícilmente sea menor. 

Desde antes de las elecciones, las principales preocupaciones de la ciudadanía tenían que ver con problemas económicos, con la inflación como eje. Esa realidad no cambió.

Luego de la derrota en las PASO, el Gobierno se concentró en impulsar medidas "que inyecten plata en el bolsillo" para gastar. Pero la base de los reclamos sigue y se incrementa. Si se evalúa en detalle la medición del INDEC, hay más problemas para el oficialismo: la inflación fue más alta en el Gran Buenos Aires, justamente el principal bastión electoral y donde buscan recuperar votos. En esa región la suba de precios fue del 3,8% y en todos los rubros hubo más impacto. Incluso estuvo por encima de la Patagonia, la zona "más cara" de Argentina. Cuyo y el Noreste es donde menos impacto hubo. 

Buenos Aires es el área más impactada por la inflación.

Si se toma un año completo, es el peor momento desde que asumió Alberto Fernández, porque la inflación interanual es del 52,5%. 

En el oficialismo hubo una fuerte tensión por la política económica y electoral. Todo traslucido en la carta de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en sus voceros y hasta en las presiones vía renuncias testimoniales que recibió el presidente. La inflación no fue eje de esas peleas, sino la necesidad de distribuir recursos; aún los recursos que el Estado no tiene. La impronta es "que la gente tenga plata para ganarle a la inflación, pero no frenarla"

El último intento por frenar la suba de manera artificial es el congelamiento de más de 1000 productos que se anunció esta semana. Pero el propio secretario de Comercio Interior Roberto Feletti reconoció que octubre tampoco será un buen mes y no hace falta la medición del INDEC para saberlo. En Mendoza la inflación fue esta vez un poco menor y llegó al 3%. Sin embargo la medición interanual sigue aún más elevada que la nacional. 

La suba de precios cortó la tendencia a la baja como se había pronosticado. La suba de los alimentos es el componente más influyente  y los que más subieron fueron frutas y verduras, azúcar y leche, productos lácteos y huevo. Alimentos de consumo popular como salchichas, hamburguesas, pollo y fiambres económicos subieron por encima del promedio. Cortes populares de carne como la "molida común", aumentaron un 4%. La harina de trigo, otro producto básico, subió un 6% en un mes. El precio de la leche fresca, creció un 8% . Si se arma una canasta básica de productos populares, la suba está muy por encima del promedio general. El plan "platita" fracasa antes de nacer porque el problema de base se agrava. 

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