El detrás de escena: lo que nadie contó de la situación de los hospitales

El detrás de escena: lo que nadie contó de la situación de los hospitales

El 2020 implicó un desafío enorme para el sistema sanitario y mucho se agradece a los trabajadores de la salud, sin embargo pocos conocen las vicisitudes que vivieron y las escenas que se dieron. Historias de pánico, angustia, sacrificio y vocación en uno de los principales efectores de Mendoza.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

Si bien en la sociedad existe un clima de relajación respecto a la pandemia, en los hospitales la situación es diferente. Saben lo compleja que fue la situación este año y dan por hecho que existirá un rebrote en el 2021. "En Europa ya tenían la experiencia del primer brote y las medidas de prevención y la segunda ola llegó igual", subrayan. Pero para entender la preocupación antes es necesario repasar qué fue lo que vivieron los trabajadores de la salud este año.

"Si la gente supiera el estrés que pasamos nosotros para conseguir una cama hasta para salvar una vida, se cuidaría un poco más. La segunda ola viene y viene más rápida. El relajo de las medidas preocupa. El rebrote está al lado nuestro", remarcan. 

El Hospital Español es uno de los efectores privados más importantes de la provincia y tuvo un papel importante dentro del sistema provincial. Pero para ello no solo tuvo que reconvertir personal, reestructurar áreas e implementar protocolos específicos. Según relatan autoridades del hospital, a lo largo del año se vivieron escenas de solidaridad, pánico, angustia, vocación y esfuerzo.

"Pasamos por distintas etapas. Desde la incredulidad inicial al miedo. No solo miedo de contagiarnos sino de ser vectores y transmitir la enfermedad a nuestra familia o a los pacientes", subrayó la jefa de servicio de Clínica Médica, Cecilia Solchaga. Para dimensionar esos miedos, vale la pena señalar que durante los primeros meses de la pandemia Solchaga alquiló un alojamiento y se fue de su casa para proteger a su familia.

Situaciones como esas demuestran hasta que punto se comprometieron los actores del sistema sanitario para cumplir su servicio. Con el paso del tiempo comprobaron que las medidas de protección eran realmente efectivas y a pesar de que todo el año trabajó en contacto con pacientes covid, Solchaga nunca contrajo el virus.

"Los temores se combaten con trabajo e información", remarcó la médica en referencia a los protocolos que se implementaron para resguardar la salud de los médicos y también de los pacientes que llegaban por otros problemas de salud.

Pero justamente información es algo que faltaba sobre esta enfermedad. "Nos vimos obligados a aprender a decir 'no sé'. Aunque no nos guste", subrayó Solchaga.

En este sentido el jefe de Terapia Intensiva, Rubén Fernández, destacó que la pandemia significó un gran desafío desde lo profesional y formativo. A lo largo de los meses vieron que personas jóvenes sin comorbilidades pasaban por terapia intensiva y que los respiradores que compraron no eran utilizados por todos los pacientes porque algunos desarrollaban problemas renales en lugar de pulmonares.

"La realidad nos superaba todos los días por más planificación lógica que hicieramos", explicó el director del Hospital Español Walter Vazquez.

Por ejemplo, en estos meses el área respiratoria pasó por tres sectores diferentes adaptándose a las exigencias de cada etapa de la pandemia. Porque eso también incidía en el abordaje que debía hacerse de cada paciente.

"Se cambiaron cosas sobre la marcha y eso a veces nos sacaba de eje. Hubo momentos de desesperación como cuando me avisaban que sólo quedaba una cama. La toma de decisiones era de un dramatismo extremo", recordó.

Pero la pandemia incluso rompió esquemas cognitivos de los médicos y los obligó a cambiar su forma de pensar. "Nosotros estamos acostumbrados a aprender las cosas de un libro o haciendo una práctica. Acá no teníamos práctica ni libro. En este hospital tuvimos el primer paciente con covid de la provincia, el primer fallecido y el primer niño contagiado", manifestó Vázquez y a eso sumó también la exposición mediática que implicaba contraer la enfermedad en los primeros meses de pandemia.

"Hemos vivido escenas de pánico y tuvimos que poner en funcionamiento gabinetes psicológicos para contener a profesionales. Tuvimos que pagar guardias extras y cubrir puestos donde había médicos que no querían ir", adhirió para ilustrar los miedos con los que tenían que lidiar frente a la posibilidad de contraer una enfermedad que veían cómo había afectado la salud de colegas jóvenes y sin comorbilidades. "Un médico de 34 años estuvo grave. ¿Cómo manejas el miedo cuando a un par tuyo le pasa eso? ¿Por qué no me puede pasar a mi?", expresaron.

Pero el coraje pudo más que el miedo en la mayoría de los casos y el jefe de Terapia Intensiva lo explicó con una frase de Winston Churchill. "Él decía que el temor es una reacción y el coraje una decisión", manifestó.

Y así fue que cardiólogos colaboraron como intensivistas, nutricionistas hicieron los triage y especialistas se capacitaron en clínica para reforzar las áreas más sensibles. "El balance de la solidaridad es positivo", remarcó Solchaga.

"Es una enfermedad distinta a lo que vi en 31 años de terapia intensiva. Pacientes que estaban dos o tres semanas y que cuando pensabas que estaban mejorando, empeoraban. Tuvimos 100 pacientes en tres meses", remarca Fernández.

A eso suma que aún no se sabe a ciencia cierta que secuelas pueden sufrir quienes tuvieron covid. "uno de cada tres pacientes en terapia hacía insuficiencia renal. También vimos comportamientos psicológicos anormales como por ejemplo que costaba mucho sedar a los pacientes o despertarlos", adhirió.

Los médicos, enfermeros y administrativos pasaban horas trabajando y al igual que ocurría en el resto del país, muchos sufrieron del rechazo de parte de la sociedad que los veía como parias y portadores de la enfermedad. "En su libro La Peste Albert Camus dice que lo peor de ella no es que mata cuerpos, sino que desnuda almas", remarcó Vazquez en relación a los aprietes y marginación que muchos médicos vivieron en carne propia por el solo hecho de ser un posible vector de contagio.

Lo que viene

El 2021 aparece como un año complejo más allá de la llegada de la vacuna. Pero desde el Hospital Español destacan que los encuentra mejor preparados que el 2020. "Tenemos más expertise que antes. Hemos refuncionalizado el hospital, hemos creado nuevas áreas, pero la capacidad real depende de la cantidad de casos que se den", expresan.

El sistema en crisis

Aunque parezca mentira, en el año en que más trabajaron los hospitales estuvieron al borde de la quiebra. "Sin ATP hubiésemos entrado en quebranto", explicó el presidente de la junta que administra el hospital. "Es un panorama súper complicado porque no depende de nosotros. El gobierno fija norma y caen los ingresos. Los medicamentos suben y hay costos dolarizados que aumentan, hay inflación, etc", remarcó.

 

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