Los poderosos sindicalistas que extenderán sus mandatos por un año

Los poderosos sindicalistas que extenderán sus mandatos por un año

Importantes jefes gremiales como Héctor Daer, Antonio Caló, Rodolfo Daer, Guillermo Pereyra y Omar Maturano, entre otros, continuarán en sus puestos por doce meses más, una prórroga que en muchos casos se suma a los años o incluso décadas que llevan aferrados a ese poder.

Redacción MDZ

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Por la pandemia de coronavirus, el Ministerio de Trabajo de la Nación dispuso suspender por casi un año los comicios electorales en los sindicatos, por lo que importantes jefes gremiales como Héctor Daer (Sanidad), Antonio Caló (UOM), Rodolfo Daer (Alimentación), Guillermo Pereyra (Petroleros) y Omar Maturano (La Fraternidad), continuarán en sus puestos por doce meses más, una prórroga que en muchos casos se suma a los años o incluso décadas que llevan aferrados a ese poder.

Mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial, Trabajo extendió la suspensión de las elecciones en los sindicatos y prorrogó los mandatos de los actuales dirigentes por 180 días desde el 21 de febrero de 2021 para evitar “la movilización, traslado y/o la aglomeración de personas”, es decir, que el mapa sindical actual quedará congelado hasta el 27 de agosto del próximo año.

Lo cierto es que si bien esta medida no implicaría grandes consecuencias en los líderes gremiales más importantes, ya que consideran que sus gestiones continúan siendo lo bastante fuertes como para superar una nueva elección, lo cierto es que también representa un alivio, debido al malestar que circunda entre los trabajadores por el deterioro del poder adquisitivo, los despidos y las suspensiones en las empresas como consecuencia de la cuarentena obligatoria.

También la prórroga significó un respiro para la Confederación General del Trabajo (CGT), que debía realizar un congreso el mes pasado para renovar sus autoridades y que en principio había sido desplazado para recién en el primer trimestre de 2021. Con el proceso de reunificación aún en desarrollo, hay dos candidatos para liderarla: Héctor Daer, uno de sus actuales cotitulares, y Pablo Moyano, quien abandonó la central obrera en marzo de 2018 justamente por las diferencias que mantenía con el líder de Sanidad sobre la estrategia para protestar contra el gobierno de Mauricio Macri. 

Daer y Moyano trasladan en cierta medida a la CGT las disputas internas en el peronismo, que regreso al poder gubernamental nacional hace diez meses y ya sufre un acelerado desgaste por la gestión de la pandemia y algunas decisiones polémicas del gabinete de Alberto Fernández.  Por un lado, el líder de Sanidad representa un sector cegetista alineado al Presidente (de quién es íntimo amigo) y al PJ 'tradicional', proclive a sostener todas las políticas del oficialismo. Por otro, el integrante del clan Moyano mantiene relaciones fluidas con el kirchnerismo, y pese a que su padre Hugo ostenta un vínculo personal con Fernández, prefiere encolumnarse detrás del espacio liderado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, según publicó el portal Infobae.

Por otro lado, entre los comicios sindicales que debían realizarse este año y quedaron suspendidos figura el de la Unión Personal de Fábricas de Pintura de la República Argentina (UPFPRA), liderado por el hombre que ostenta el mayor periodo vigente de conducción en el sindicalismo argentino: Pedro Victorio Zambeletti es su secretario general desde 1974. El jefe del gremio de la pintura lleva nada menos que 46 mandatos consecutivos en su organización y arrastra denuncias de fraude y violencia.

De todas formas, Zambeletti aún no llega a los imbatibles 54 años que estuvo Ramón Baldassini al frente de la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT), desde 1963 hasta 2017, o a los 53 del histórico Enrique Venturini, quien murió en 2012 mientras aún era titular del Sindicato de Electricistas Navales, adonde había asumido en 1959.

Algunas claves de la supervivencia de los dirigentes gremiales argentinos están centradas en un sistema que consagra las reelecciones perpetuas y permite que haya elecciones amañadas, con controles poco rigurosos y normas internas que dificultan la presentación de listas opositoras. Esto hace que, curiosamente, presentarse a una elección sindical sea más complicado que hacerlo para la Presidencia de la Nación.

Algunos de los sindicalistas con mandatos prorrogados y elecciones suspendidas gracias a la pandemia tienen rivales internos. Por ejemplo, Daer, quien lidera ATSA Buenos Aires desde 2000 y secunda a Carlos West Ocampo en la Federación de Sanidad, suele competir con una lista de izquierda, tradicionalmente fuerte en el sector de salud, pero gana en las urnas sin sobresaltos.

El caso de Antonio Caló es distinto. Asumió al frente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en 2004 y le tocó la compleja tarea de reemplazar al legendario Lorenzo Miguel, quien manejó el principal sindicato industrial de la Argentina desde 1970 hasta que murió en 2002. Si bien Caló pudo ir apagando focos de rebeldía interna a lo largo de los años, ahora tiene un belicoso frente disidente que forman seccionales como La Matanza, Córdoba, Morón y Villa Constitución, que en abril pasado frenaron el acuerdo impulsado por el titular del gremio para preservar las fuentes de trabajo mediante suspensiones pagas con el 70% de los salarios.

Otro dirigente de larga supervivencia sindical que tenía elecciones este año es Guillermo Pereyra, secretario general del poderoso Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa desde 1984. En febrero pasado anunció que iba a presentarse a una nueva reelección, pero hoy no está tan claro el panorama interno: el ex senador del Movimiento Popular Neuquino está recluido en su provincia por culpa de la pandemia y el manejo del sindicato quedó en manos del secretario administrativo, Marcelo Rucci, a quien muchos empiezan a ver como un posible heredero.

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