Las clases no serán como antes: los cambios que proponen para adaptar el sistema educativo

Las clases no serán como antes: los cambios que proponen para adaptar el sistema educativo

El Gobierno presentó un borrador de nueva ley de educación provincial. Es una propuesta "marco" que deja afuera muchos temas. Aseguran que luego revestirán esa norma con leyes específicas. El contexto que puede condicionar su sanción.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Una ley no puede cambiar la educación. Pero el contexto educativo puede influir en una norma y es lo que va a pasar en Mendoza: en pleno proceso de educación en crisis, el Gobierno avanzó con una nueva ley marco para el sistema educativo que incluye la reglamentación de algunas de las estrategias de contingencia que se implementaron para poder mantener activo el sistema durante la pandemia. Mendoza tiene un atraso normativo, pues nunca se adecuó a la ley nacional, aunque sí hubo planes particulares.

La intención del director General de Escuelas José Thomas es tener una "ley posible" que luego sea revestida con normas complementarias y específicas. Por eso se trata de una estructura de un mecano mucho más complejo, aunque entra en algunos detalles particulares polémicos como la reglamentación del uso personal que las y los docentes hacen de las redes sociales. Con una visión resiliente de la realidad, en el Gobierno creen que la crisis generada por la pandemia aceleró cambios que en otro contexto hubieran demorado años. Entre ellos está la incorporación de la tecnología como medio, el protagonismo de los padres como parte del proceso educativo y la capacidad de adaptación. 

No es el primer proyecto estructural que lanza el gobierno y podría correr el mismo riesgo que el resto, pues Rodolfo Suarez acostumbra dejar las propuestas en manos del azar político. Sin embargo el proceso sería otro. La diferencia es que en este caso Thomas distribuyó el borrador antes de hacer oficial la propuesta en la Legislatura. Antes, habrá un congreso pedagógico y, prometen, diálogo con todos. "Buscamos una ley posible, la que se puede aprobar por una amplia mayoría", explican en el Ejecutivo. 

La propuesta es mucho más acotada que la ley vigente y obvia temas: no menciona  a las escuelas albergue, por ejemplo, y apenas hay descripciones sobre la educación artística. En el Gobierno explican que la intención es que luego sea revestida con normas particulares para cada área y nivel educativo. Es decir que haya una ley de educación inicial y primaria, otra para la secundaria y en cada sector. Incluso no avanza con las garantías para el financiamiento: solo se menciona que el presupuesto de la DGE no debe bajar del 35%, algo que ya ocurre y que no da garantías de crecimiento. Por eso, explican, quieren proponer una ley particular de financiamiento educativo. 

Una de las novedades es que se abre un capítulo completo relacionado con los municipios, habilitando los Servicios Educativos de Gestión Municipal. Allí se mencionan a los jardines, talleres y otros sistemas. Pero se deja abierto a otras áreas y también para que sea reglamentado a futuro. 

 

En la propuesta del gobierno de Rodolfo Suarez se incluye el uso de la tecnología como medio para educar. Por eso se habla de educación a distancia y un capítulo completo llamado Sistema Educativo Digital.

El tema ya genera tensión. Mendoza no volverá este año a las clases presenciales y aún no está claro si el ciclo lectivo 2021 será también virtual, presencial o mixto. Pero además está la idea de que el uso de la tecnología para vincularse será parte de los sistemas de educación de manera permanente.

La duda en Mendoza tiene que ver con las carencias estructurales que dificultan el acceso a los medios tecnológicos y también una visión a la inversa: si la tecnología podría reemplazar clases presenciales que requieren de una logística enorme y que son trascendentes para algunos niños, como son las escuelas albergue, el servicio de educación domiciliaria y otros. Desde el Gobierno descartan cualquier posibilidad en ese sentido.

El debate propuesto se da en un contexto adverso, pero que no tiene que ver con la pandemia sino más con el mal clima político: no hay instancias de diálogo y vinculación entre las principales fuerzas políticas de Mendoza. Incluso habrá dos condicionantes para avanzar. Primero las elecciones del año que viene. Pero sobre todo las elecciones en el SUTE, el gremio docente, que agitarán las escuelas el año que viene por la disputa entre la izquierda (que tiene la conducción) y el kirchnerismo (que perdió el poder y buscará recuperarlo). En ese contexto, el Gobierno y la ley pueden ser el "enemigo común" que pueda surgir en la pelea electoral por la conducción del principal gremio estatal de la Provincia. 

Una ley sola no cambia la educación. Salvo que sea acompañada de una voluntad inédita para que haya un shock de inversión,  de planificación y de acuerdo político para que cambie. 

 

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