Del Congreso a la calle: la estrategia para frenar la reforma judicial y enfrentar el poder de Cristina Fernández de Kirchner

Del Congreso a la calle: la estrategia para frenar la reforma judicial y enfrentar el poder de Cristina Fernández de Kirchner

La paridad que hay en la Cámara de Diputados genera tensión entre los legisladores opositores y oficialistas. "Hay clima de paridad como con la 125", se ilusionan. Los votos son más volátiles en Diputados que en el Senado.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

En el ajedrez es más importante pensar la jugada siguiente que ejecutar la inmediata. Así ocurre con el debate sobre la reforma judicial en el Congreso: en el Senado parece cosa juzgada por el poder que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene y los votos asegurados del oficialismo. Pero en la Cámara de Diputados el escenario es otro y las piezas se mueven con sigilo. La oposición ve una oportunidad allí para frenar el proyecto pero también para enfrentar al propio poder de Cristina. 

El tema tiene varios planos. En lo netamente matemático hay una paridad inusual. Y en lo discursivo también hay agite. Tanto, que algunos legisladores opositores se imaginan, tensando la cuerda, un escenario de "125" haciendo referencia a la resolución que imponía retenciones móviles a la soja y que fue un punto de quiebre en 2008. Es decir, de paridad en los votos y de agite social en el debate. 

Los estrategas de Juntos por el Cambio plantean sacar el tema a la calle para luego cosechar votos en el Congreso. Es decir, tomar las "banderas" del #17A y agitar en las provincias contra la reforma. Lo dicen como oportunidad política pero también porque están convencidos. "Buscan impunidad para la corrupción, pero no solo eso. También esta reforma va a afectar la seguridad de las personas", aseguran desde Juntos por el Cambio. 

A diferencia de lo que ocurre en el Senado, en la Cámara de Diputados el Frente de Todos no tiene quórum ni mayoría. Los 118 votos propios no les alcanza para comenzar a sesionar. Cuentan con algunos "incondicionales" a la hora de sentarse, pero aún así no les alcanza, pues recibieron malas noticias desde Córdoba y Santa Fe. Juntos por el Cambio reúne 116 votos propios, pero cuentan con 122 ausencias y votos en contra garantizados.

Una de las llaves del oficialismo para conseguir más adhesiones la sugirió la senadora Anabel Fernández Sagasti: abrir el proyecto para "algunas reformas". "Espero que la oposición cambie de actitud y pueda introducir modificaciones o mejoras", dijo la senadora mendocina. Justamente a la espera de esa apertura, hay algunos legisladores que ya avalaron la reforma, como el mendocino José Luis Ramón. El ex líder de Protectora estuvo en la presentación del proyecto y avala la discusión, pero pretende incluir reformas. El oficialismo es permeable a esos cambios acotados. El problema es que Ramón no puede garantizar hoy que los 8 integrantes de su bloque voten a favor. 

Antes, el presidente de la Cámara debe asegurarse la posibilidad de sesionar prorrogando el protocolo. El Gobierno atrajo a los gobernadores hacia el Congreso por las deudas de la ANSES, debate que se solapará con la Reforma. Por eso, los jefes de bloque quieren acotar la agenda de temas. 

El presidente Alberto Fernández enfrenta un nuevo conflicto que le sumará desgaste. Él ya sufrió daños por el tratamiento previo en el Senado. La polémica incorporación de la "cláusula Parrilli" golpeó al Presidente. No solo por incluir un artículo que atenta contra la libertad de expresión, sino por la forma. La idea de que el proyecto se modificó sin el aval de Alberto Fernández y solo a pedido de Cristina lima la legitimidad interna del mandatario. Fuentes cercanas a Casa Rosada intentaron desmentir esa versión, ante la consulta de MDZ. En el Congreso aseguran que la cláusula fue incluida en los despachos virtuales, pero que ya había sido motivo de debate. 

Como ocurrió con Vicentín, la reforma judicial agregó un tema a la agenda política que sacó de la zona de confort que tenía el Presidente cuando solo hablaba sobre la pandemia. Ahora, la oposición busca agitar el debate fuera del Congreso y rememoran lo que fue la pelea por la 125. Claro que para ellos puede ser un arma de doble filo: por entonces Cristina enfrentó la crisis política más fuerte de sus gestiones. Pero, fiel a su estilo, redobló la apuesta y ganó. 

 

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