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Hermetismo, internas y estrategia: cómo se prepara el Gobierno para el pico de contagios de coronavirus

El Gobernador apeló a la conciencia antes que al "ordenar". El Ministerio de Salud se cierra sobre sí mismo y alejan a funcionarios de experiencia. Cómo es el equipo que toma las decisiones y que afrontará el momento clave de la estrategia para enfrentar la pandemia.
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El gobernador Rodolfo Suarez apeló a la humanidad de los mendocinos; a intentar convencer, antes que ordenar. Por eso pidió que haya "autoaislamiento" y no cuarentena obligatoria. Desde el lunes Mendoza no tendrá, al menos por ahora, más restricciones al distanciamiento social. "Apelamos a la gente, a la solidaridad con los mayores y los más vulnerables", explica el Gobernador. En el fondo vuelve una tensión ineludible: cómo evitar que la situación de salud se descontrole y mantener la actividad laboral y económica sin un derrumbe catastrófico. 

Ayer no fue un sábado más en el quinto piso de Casa de Gobierno, donde está el Ministerio de Salud. El gobernador Rodolfo Suarez acababa de pedirle ayuda a todos los mendocinos para que se cuiden y evitar tomar medidas drásticas para prevenir los contagios de coronavirus y la ministra Ana María Nadal se reunía con la "mesa chica" de Salud. Una mesa política cada vez más chica, por cierto. Mendoza ha entrado en una etapa decisiva para enfrentar la pandemia y se pondrá a prueba lo que, se espera, se preparó durante casi 4 meses, desde que se sabía que llegado el invierno ocurriría. Es decir, un aumento de casos y el crecimiento de la presión sobre el sistema de salud.

Reuniones urgentes, datos reservados y decisiones tomadas en base a un equipo cada vez más chico son parte del esquema con el que se maneja la pandemia. Tanto, que, por ejemplo, se relevó del cargo al Director de Epidemiología del Ministerio, Rubén Cerchiai, sin comunicarlo, mientras otros funcionarios de relevancia también fueron pasados a un segundo plano. Oscar Sagás está aislado por prevención, pero también fue alejado de la toma de decisiones. El Subsecretario de Salud es el hombre de mayor experiencia operativa en el área (y el único médico), pero no es parte del círculo de decisiones de la Ministra y el Gobernador. 

El círculo de confianza está formado por un equipo "corto" y con afinidades políticas y amistades. La mayoría era parte de las segundas líneas de gestión de Claudia Najul. En ese grupo hay abogados, odontólogos y farmacéuticos, a quienes se suman tres epidemiólogos de hospitales.

Una de las funcionarias de mayor confianza es Mariana Álvarez, subsecretaria de Planificación y Coberturas Públicas Sanitarias y amiga de la Ministra. La odontóloga tiene además llegada al propio Gobernador y su círculo de poder, pues es cuñada de Alejandro Diumenjo, senador, presidente del bloque y hombre de confianza de Suarez. En esa primera línea también está el abogado Bruno De Pasquale y Daniel Di Giuseppe. Esa es la mesa chica. A ellos se le pliegan tres infectólogos que son los más influyentes en la órbita del Gobierno. Se trata de los médicos del Hospital Del Carmen y OSEP Claudio Amadio, la infectóloga del Notti Andrea Falaschi y la infectóloga del Hospital Lagomaggiore, Silvia Atorri.  Con ese equipo se toman las decisiones y será el que afronte la tormenta.

La presión de parte de la oposición y también interna crece. Pero con objetivos distintos. Mientras, Rodolfo Suarez asegura estar tranquilo y con temple. "Nadie lo presiona, ni se deja presionar", aseguran a su alrededor. 

Vulnerables

La cantidad de casos ha crecido de manera exponencial. Ya hay casi 500 personas diagnosticadas, pero el aumento repentino hizo que creciera también la ocupación hospitalaria. Por eso, por ejemplo, hubo que apelar a los hoteles: las 21 personas del centro de recuperación Remar que se contagiaron fueron derivadas a un hotel para evitar la saturación de los hospitales. En total se han detectado 490 casos y fallecieron 16 personas. El período de recuperación es más extenso de lo previsto y demanda al menos 21 días. Por la demora en el alta de los pacientes, el sistema de salud también es más vulnerable. Actualmente hay internados en hospitales y hoteles 342 personas.

Cada vez hay más servicios resentidos por los casos de coronavirus que aparecen en "clúster", como los denomina el Gobierno. Ayer cerraron las oficinas del Ministerio Público del Valle de Uco y todos pasaron a cuarentena por el contagio de un fiscal. También cerró el Cementerio de Capital por un caso. Y el sistema de salud sigue complicado porque se siguen sumando médicos y enfermeros diagnosticados con Covid-19.

 

La preocupación está en los grupos más vulnerables. Por su estado de salud, por su edad o por las dificultades económicas. Hubo un crecimiento de casos en adultos mayores y también más muertes. Aún resta conocer el testeo de las personas que aún están alojadas en el geriátrico de Chacras y buscan evitar que esa situación se repita. Hubo dos muertes más durante el domingo, en ambos casos de personas de más de 70 años. Una de ellas había tenido una buena evolución luego de haber sido tratada con plasma y había salido de terapia. Pero una complicación renal obligó a retroceder y falleció.

Lo que ocurra en barrios marginados también genera preocupación. Todos los análisis del barrio Castro dieron negativos y fue un alivio.

Mendoza aún tiene capacidad de respuesta en el sistema de salud, pero tiene la misma vulnerabilidad que el resto del país. Hay 3800 camas disponibles para todos y la Covid-19 comenzó a poblar las salas. Por ahora no se ha "estresado" a las terapias intensivas. Hay un 40% de uso de esas instalaciones, pero son 6 las personas que están graves por Convid-19. Según informó la ministra Ana María Nadal, en salas comunes hay una ocupación que ronda el 60%, tomando todas las patologías. Para la época es una estadística "positiva", pues bajaron fuertemente otras enfermedades respiratorias que saturaban los hospitales, como la bronquiolitis, la gripe y la neumonía. 

 

Los próximos días son claves porque el ritmo de contagios puede generar que se llegue al tope de capacidad de respuesta "convencional" del sistema de Salud. Allí se pondrá a prueba el plan de "mitigación" que el ministerio de Salud preparó y guardó celosamente.