Editorial

La Suprema Corte sintió el golpe

Tras la polémica por las designaciones a dedo, la Suprema Corte llamó a concurso para nombrar a relatores. La trastienda de una decisión importante en un poder que debe dar el ejemplo.

MDZ Política
MDZ Política miércoles, 10 de junio de 2020 · 11:51 hs
La Suprema Corte sintió el golpe

Los últimos meses fueron turbulentos en el cerrado y corporativo mundo judicial. Las numerosas designaciones sin concurso en lugares importantes y bien remunerados, que venían de larga data, quedaron al descubierto y se ubicaron en el ojo de la tormenta.

La reestructuración de la justicia civil impulsada por el renunciante presidente de la Suprema Corte Jorge Nanclares y el Administrador de la Corte, su sobrino Carlos Quiroga Nanclares, cuya finalidad era reforzar a los colapsados tribunales de familia, fue el detonante de una rebelión de los magistrados civiles, lo que llevó a dar un paso atrás y a la mediación de otros jueces del máximo tribunal para solucionar el importante conflicto.

La aparición de la pandemia provocó consecuentemente una primera paralización de toda la actividad judicial. Dada la trascendencia de numerosos casos, sobre todo en el fuero penal donde estaba en juego en varios casos la libertad de personas, hubo que activar el funcionamiento virtual de esas instancias. 

El inicio fue dificultoso, pero es menester señalar que se puso mucho esfuerzo por parte de las autoridades en posibilitar el avance de las causas señaladas, pese a la endeblez de un sistema virtual que hubo que poner a funcionar sobre la marcha.

El paso del tiempo sin actividad normal y la constante presión de los abogados y de la realidad de necesidad de resolución de conflictos muy demorados, provocaron una apertura limitada de la actividad tribunalicia. La máquina se puso en funcionamiento.

El Covid 19, las peleas de palacio, el alboroto insurreccional de algunos magistrados y la puesta a la luz pública de designaciones sin concurso por quienes deben ser ejemplo en el cumplimiento de la ley tensaron la cuerda. Sumado a ello el conocimiento de la sociedad de remuneraciones elevadas percibidas por funcionarios equiparados a magistrados (algunos sin el título de abogado) en medio de la recurrente crisis económica general, produjeron un fuerte cimbronazo que trascendió los pasillos del palacio judicial.

El cotilleo de los integrantes del mundo jurídico y el avance de críticas públicas y privadas y un descrédito en avance impactaron negativamente en un poder tan importante y necesario para una mejor vida colectiva.

La Suprema Corte parece haber tomado nota de todo ello. La semana pasada dictó una acordada firmada por los Ministros Palermo, Nanclares y Gómez, llamando a concurso público abierto de oposición y antecedentes para la designación de dos relatores, cargo equiparado a magistrado. En buena hora.

Los considerandos de la acordada inician haciendo referencia al pedido de explicaciones presentado por el entonces presidente de la Salla II, Mario Adaro - quien no suscribe la resolución -, respecto de la designación sin concurso de un relator de esa misma sala en octubre del año pasado. La presentación también tenía por objeto que, “de corresponder”, la Suprema Corte llamase a concurso para cubrir ese puesto, que, en definitiva, es lo que hace mediante esta acordada. El pedido de explicaciones entre pares no pasó desapercibido.

La casa, parece, se está poniendo en orden.

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