Un alivio en la lucha contra el virus que en Mendoza fue transitorio

Un alivio en la lucha contra el virus que en Mendoza fue transitorio

El caso del camionero que contagió a una familia en Las Heras, ratificó las palabras de Rodolfo Suarez de que el balance contra la pandemia es positivo, pero transitorio. Los bares volvieron a la actividad, pero hay preocupación porque las empresas que reabrieron, podrían perder las ATP.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Esta última semana, después más de setenta días de angustia, pudimos tener la sensación entre nosotros de que lo peor del Covid-19 ya había pasado. Pero puede ser que el coronavirus nos haya permitido un respiro en la lucha, nada más.

Rodolfo Suarez lo expresó sin rodeos en un entrevista televisiva que dio el miércoles al referirse a la situación de la pandemia en Mendoza: “El balance es positivo, pero provisorio”, sentenció. Solo un par de días después, el gobierno ratificó una de sus principales preocupaciones para evitar que se propaguen los casos: un camionero de Buenos Aires que vive en una de las villas del conurbano más afectadas, pasó todos los controles sin que nadie lo detectara, ingresó a la provincia y contagió a toda su familia en Las Heras.

Los transportistas de cargas que provienen del área metropolitana de Buenos Aires, la región más complicadas del país, y la proximidad con Chile se habían transformado en los dos puntos clave a controlar en una provincia que prácticamente tiene cortada su vinculación con el resto de país y con el mundo.

Para las autoridades sanitarias lo que sucedió era inevitable. Y ratifica el escenario que pronostica un posible aumento de casos en Mendoza producto de que esas dos fronteras son muy complejas de controlar, sumada la flexibilización progresiva del aislamiento que volcó a miles de personas nuevamente a las calles.

Por este último punto, estos días que corren son claves para saber cómo seguirá la curva de contagios que hasta aquí se comportó de manera más que satisfactoria con una tasa de duplicación de casos en la provincia que, hasta el viernes, venía superando los 60 días.

En materia económica, más que fugaz también fue el entusiasmo de Suarez y el resto de los gobernadores ante los anuncios realizados en su momento por el Gobierno nacional de que iban a ejecutar un paquete de salvataje financiero para las provincias.

El programa fue ratificado por decreto el 9 de abril y, a casi dos meses ya, de los $120.000 millones comprometidos fueron repartidos solo $30.000 y Mendoza recibió apenas $1.250 millones de unos $5.000 millones que se esperaban. A esta altura, el plan de ayuda financiera se está cumpliendo de manera más que intermitente y vuelve a poner al ministerio de Hacienda ante la obligación de no descartar la emisión de una cuasimoneda.

Esta posibilidad había sido desechada hace poco más de un mes, cuando comenzó a ejecutarse el cronograma de rescate nacional. Pero las demoras volvieron a poner el tema en discusión: para el gobierno mendocino este tipo de monedas hoy no son una herramienta útil, pero nadie puede asegurar qué sucederá en el futuro cuando, por caso, se continúen acumulando los retrasos en el pago a los proveedores del Estado.

La provincia está chocando con una realidad: paulatinamente se permitió el regreso de varias actividades económicas, pero la explosión de casos mantiene todavía cerrado al gran centro de consumo para los productos mendocinos como es Buenos Aires.

Los bares y restaurantes de Mendoza que desde el jueves pudieron otra vez recibir clientes en las mesas de sus locales, también gozaron de un alivio transitorio tras esa buena noticia. Las ventas subieron un 25% en promedio estos últimos tres días, aunque esa mejora los deja muy lejos de un funcionamiento óptimo y seguirán trabajando a pérdida pero con la expectativa al menos de que, abiertos, podrán ir mejorando.

Pero el sector recibió este sábado una novedad que, para ellos, fue como un mazazo que podría extenderse a otros rubros. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, anunció que la ayuda a las empresas para el pago del 50% de los sueldos será segmentada y que, entre otros cambios en el criterio geográfico de distribución, se establecerán diferencias de acuerdo a la apertura de actividades permitidas para lograr el acceso al Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).

El gobierno calcula que ya el 80% de la actividad económica en el país está reactivada, con lo cual apunta a dejar sin ATP a las empresas que hayan vuelto a trabajar. Muchos sectores con mano de obra intensiva, como el rubro gastronómico y el turismo, sin esta ayuda podrían estar destinados a la quiebra independientemente de que ya hayan vuelto a subir las persianas tras dos meses de parate.

Algo tiene definido Suarez en este todo contexto: más allá de que algunas provincias ya pusieron fecha para el regreso a las clases presenciales, Mendoza no se sumará a ese listado  de los que pedirán al gobierno nacional autorización para que los chicos regresen a las aulas en el mediano plazo.

Al menos dos gobernadores, Gerardo Morales en Jujuy y Omar Perotti en Santa Fe, ya anunciaron su intención de que, a mediados de junio en el primer caso y hacia finales de julio en el segundo, las escuelas vuelvan a abrir y elevaron los protocolos necesarios a la jefatura de Gabinete de la Nación.

Si el gobierno nacional autoriza el regreso a las aulas en esos distritos, la presión para que Suarez apure una decisión aquí en la provincia seguramente se hará notar. El gobernador sigue en su postura: no dar un paso en la modificación de las fases de la cuarentena si no está autorizado previamente por Alberto Fernández.

Si se modifica el DNU que suspendió las clases en marzo, es probable que a partir del 7 de junio alguna novedad pueda haber al respecto. Pero si eso no ocurre, los chicos seguirán bajo el método de educación a distancia. Y no se sabe, asimismo, por cuánto tiempo más será.

Si bien la Dirección General de Escuelas entiende que el sistema está algo más nivelado que al principio, cuando tuvo que ser puesto en marcha de la noche a la mañana, la incertidumbre acerca de cómo puede ser la evolución de los casos de coronavirus impide cualquier planificación que resulte estable.

¿Qué es lo que se pretende hacer en las escuelas? Primero no adelantar las vacaciones de invierno (como plantea Jujuy) para tener un par de semanas disponibles en caso de que, en pleno invierno, el virus golpee con más fuerza. Y segundo se intentará determinar, mediante las evaluaciones que se realizarán en junio, cuáles son los alumnos que están siendo postergados. Cuando se produzca el regreso a clases, se descarta, los primeros que van volver serán aquellos que quedaron retrasados por sus condiciones de vulnerabilidad y la imposibilidad de conectarse para poder seguir estudiando.

Sin embargo todas estas medidas dependerán de la evolución del virus en un marco en donde el gobernador, más que hacer planes, solo puede hoy conformarse con diseñar estrategias.

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