La crisis empuja a los intendentes a dar el salto más riesgoso

La crisis empuja a los intendentes a dar el salto más riesgoso

La reapertura de comercios e industrias tuvo consenso pleno. Tanto que uno propuso que vuelvan a funcionar los shoppings y otro debió abrir un teatro para escuchar los reclamos de los comerciantes. Reacitvar la economía era inevitable, pero para algunos, controlar a la gente será "imposible".

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

Todos los intendentes coinciden en que es de extrema necesidad dar este salto y, a la vez, prenden una vela para que el comportamiento social ayude.

Desde mañana se empezará a aplicar en el Gran Mendoza la "fase 4" de la cuarentena, de reapertura progresiva de actividades, etapa que será una prueba de fuego para los que manejan el área metropolitana.

Son cinco radicales y un peronista que coordinan tareas en una mesa y que esta semana hicieron hincapié en la necesidad de abrir comercios e industrias, para que gire un poco la rueda de la economía.

Tanto que, en reunión con el gobernador Rodolfo Suarez, alguno intentó ir más allá y se tiró con la idea de abrir hasta los shoppings, bajo el argumento de que en los malls se puede controlar mejor a la gente.

Sonó fuera de contexto y quedará para otro momento. Pero esto reflejó que el acuerdo para reactivar lo que se pueda era pleno.

En este sentido, el intendente de Godoy Cruz, Tadeo García Salazar, uno de los abanderados de la apertura, señaló concretamente el problema de las industrias paradas del carril Rodríguez Peña. Las Heras y Luján también tienen predios industriales detenidos desde hace cincuenta días.

Los intendentes están empujados por el clamor de los afectados por el parate de la cuarentena. La semana pasada, Matías Stevanato (Maipú) tuvo que abrir el teatro Imperial, pero no para que vuelva algún espectáculo. Lo hizo para para escuchar a una multitud de comerciantes, porque otro escenario quedaba chico.

Se idearon protocolos diversos y ninguna medida de prevención fue resistida. "Es inevitable abrir ante este pedido", dijo el justicialista.

Aunque no todo es presión de los privados: los municipios están ahogados y necesitan volver a recaudar. En Las Heras, por ejemplo, la semana próxima volvería a funcionar parcialmente la administración municipal. También se preparan los funcionarios del radical Daniel Orozco para acompañar a los comerciantes barriales, segmento que en el que existe cierta preocupación por el acatamiento de las medidas de prevención.

Controlar, el mayor desafío

El desafío para el control será muy grande. La reapertura parcial puede ser asimilada por la gente con una vuelta a la normalidad, pero no lo es.

En Capital, Ulpiano Suarez (UCR) contará con unos 40 inspectores en la calle, pero les sumará empleados de otras áreas y hará que hasta los preventores municipales dejen los vehículos para controlar a pie el distanciamiento social en el microncentro. Casi todos replicarán estás medidas.

Por otro lado, en Capital, la demanda de actividad económica es muy grande. Hay 3.000 comercios, 600 establecimientos gastronómicos y 270 peluquerías cuyos dueños ruegan que los dejen reabrir.

El intendente se reunió con las cámaras y ya sacó una conclusión. "Se puede hacer un buen protocolo, todos tienen necesidad de trabajar y buena voluntad", aseguró.

Nadie pone peros sobre el cómo y los municipios idean diversas medidas de prevención. En Maipú, Stevanato produce lavandina y la reparte en los barrios. En Luján, Bragagnolo está colocando dispensers de alcohol en gel para que la gente se desinfecte en la calle y reparte kits de cartelería para que en cada local quede en claro cuáles serán los "factores de ocupación" en los locales para evitar contagios. También reparte barbijos y otras medidas de protección en los barrios más vulnerables: son unas 4000 familias.

El escalonamiento de horarios para comercios y administraciones también es considerado clave por parte de los intendentes, para evitar que se eleve el uso del transporte público. Pero más allá de todo lo que se haga para prevenir, los jefes comunales repiten una frase: "El éxito depende de la responsabilidad de la gente".

Los intendentes del Gran Mendoza advierten no solamente sobre los desafíos de esta semana, sino los que probablemente habrá dentro de una semana, si se habilitan bares y cafés. Y hay quienes no ocultan su preocupación.

"Es bueno que haya pocos casos de coronavirus en Mendoza, pero podría no ser bueno que la gente piense que el virus no circula. Hay que incidir en el autocuidado para no volver a la fase uno", advierte el intendente de Guaymallén, Marcelino Iglesias (UCR).

Los municipios cuentan para esta etapa de la lucha contra la pandemia con planteles de municipales disminuidos en por lo menos el 20 por ciento por la población en riesgo y a quienes, para colmo, no saben si podrán pagarles el sueldo a fin de mes

El control, en estas condiciones, será un aspecto difícil. Y en off, no todos los intendentes son optimistas al respecto. "Esto es incontrolable y el que diga que va a controlar desplazamientos masivos de gente miente", se sinceró uno de los jefes comunales consultados.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?