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Circular por el país, una odisea a pesar de los permisos

El sábado se anunció un "permiso excepcional" para los varados en el país. Sin embargo, los cupos se agotaron rápidamente y muchos no pudieron tramitarlo. Los que lograron hacerlo, se quejan de que cada provincia toma sus propias determinaciones. Demoras, contratiempos y viajes interminables.
Foto: ALF PONCE / MDZ
Foto: ALF PONCE / MDZ

El sábado por la mañana Armando leyó en los medios que el gobierno nacional anunciaba un "permiso excepcional" para circular por el país. Inmediatemente ingresó al portal web Regreso a Casa y llenó los formularios para ir a buscar a su esposa a Buenos Aires, donde se encontraba varada desde marzo. Apenas aceptaron su solicitud, imprimió tres copias y buscó las llaves del auto.

Fue afortunado porque logró conseguir el permiso, cosa que otros tantos aún no han logrado. Sin embargo, el viaje fue mucho más complicado de lo que había imaginado. Ese mismo sábado en el límite con San Luis lo hicieron frenar en la banquina y le pidieron los papeles. Mostró el mismo permiso que había presentado en Desaguadero, pero las autoridades puntanas le aclararon que para pasar por San Luis debía llenar otros formularios.

Una vez que consiguió que se los entreguen y los completó, esperó durante horas para que lo dejaran continuar. No era el único, decenas de vehículos esperaban para poder continuar en un lugar donde había un solo baño sin alcohol en gel ni jabón. "Tardé casi seis horas en cruzar San Luis", manifestó a MDZ.

Ese fue el único contratiempo para llegar en Buenos Aires. En Junín le pidieron el papel y continuó con normalidad hasta la capital del país. Al día siguiente, domingo temprano en la mañana, partió con su mujer de regreso hacia Mendoza. Para no sufrir los mismos inconvenientes que en el viaje de ida, emprendió el regreso por La Pampa.

"En el ingreso a la provincia me pidieron el permiso de circulación, escanearon el código QR chequearon los datos y seguimos hasta Cochicó", explicó. Fue en ese momento donde todo se empezó a complicar.

En esa localidad tuvieron que esperar que se juntaran 60 autos y patrullas los escoltaron hasta General Alvear. Allí los dividieron en dos grupos: uno de regreso vía Montecomán y otro por San Rafael. "En Montecomán nos tomaron los datos y nos dejaron seguir hasta Ñacuñan donde nos volvieron a parar. En el mirador de la Ruta 153 una custodia nos hizo esperar que llegara un móvil y nos llevaron custodiados hasta Las Catitas", narró Armando a MDZ.

En Las Catitas volvieron a detenerse para esperar a los mendocinos que volvían desde San Luis. "La fila de autos que venían desde Desagüadero era interminable", explicó.

Una vez que las autoridades lo determinaron, pudieron continuar hasta la altura de la calle Tirasso en el Acceso Este, donde nuevamente los hicieron frenar por un largo rato. En fila india y custodiados por un patrullero continuaron su marcha hacia la terminal de ómnibus, donde los hicieron llenar otro formulario y les dieron instrucciones sobre cómo hacer la cuarentena total en sus hogares. En concreto, se les aclara que no pueden salir ni hacer compras ni a barrer la vereda ni estar en contacto con otras personas durante 14 días.

Una vez que les tomaron la fiebre, la comitiva partió custodiada por el Acceso Sur. "A medida que íbamos llegando al puente que nos correspondía para llegar a casa los autos se iban saliendo de la fila. Finalmente llegamos a las 4 de la mañana después de 22 horas de viaje desde Buenos Aires", concluyó.

El relato de armando coincide con lo que vivieron cientos de mendocinos para poder regresar a sus hogares.

Otro testimonio 

 Pablo es mendocino y trabaja en Buenos Aires. Sin embargo, por la situación actual decidió volver a la provincia y gestionó el permiso para poder regresar a través de la web Regreso a Casa. A diferencia de Armando, viajó por la Ruta 7 y recién en Junín de Buenos Aires lo pararon para pedirle el permiso y desinfectar el auto en un túnel desinfectante.

Las complicaciones comenzaron al ingresar a la provincia de San Luis. "Llegué a las 12 de la noche y me preguntaron adónde iba. Allí tuve que esperar que me tomaran los datos del vehículo y me dijeron que ya salíamos. No me dejaron ir a cargar nafta y pasó una hora. No había baño ni servicios. Vino una camioneta y nos escoltó. Era la 1 de la mañana", manifestó.

Eran unos ocho vehículos esperando que los dejaran continuar en un cambio de posta, escoltados pararon a cargar combustible y así en al menos otras cuatro paradas hasta llegar a Desagüadero.

Al arribar al arco le pidieron los datos y le tomaron la temperatura. Luego de chequear los datos del vehículo continuaron escoltados. "Cada vez que alguien paraba se paraba toda la fila y teníamos que esperar al que paró. Siempre a 80 kilómetros por hora", remarcó Pablo relatando su periplo. Así hasta la terminal de ómnibus donde les hicieron un nuevo testeo médico y le informaron cómo seguir la cuarentena.

Ambas experiencias dejan en evidencia la diferencia de criterios que aplica cada provincia y la falta de consideración respecto al desgaste que produce un viaje de estas características.