Vendimia 2020: las claves del "año nuevo" mendocino con la crisis como marco
En Mendoza hay un año nuevo distinto: es el antes y el después de la Vendimia. La bisagra temporal que representa la fiesta de la cosecha tiene que ver con su historia; una historia que está arraigada institucionalmente; todo ocurre antes o después de la Vendimia. La versión 2020 del “año nuevo mendocino” tiene como particularidad que ocurre en un clima de poca euforia política. O, más bien, en un contexto social que le impide a la política mostrar alguna euforia.
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Pero más allá de la austeridad en el gesto y el despliegue, la Vendimia 2020 tiene varias particularidades que la hacen especial.
Por primera vez la crisis de la vitivinicultura explotó desde arriba hacia abajo. La crisis se da en la cúpula; en la conducción política y empresarial del sector. El quiebre en la Corporación Vitivinícola Argentina, con las denuncias de los bodegueros y el apoyo a la visión díscola de parte de otros sectores productivos, exige un cambio.
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La tensión ocurre con el vencimiento del Plan 2020 y la negociación para extender el modelo de gestión por una década más. Pues raro sería que la crisis en la cúpula no tenga referencias en los discursos, las negociaciones y los acuerdos que tengan como marco la Vendimia. Un camino distinto sería hipócrita.
La industria del vino en Mendoza tiene una participación engañosa en la riqueza; el PBG de la provincia. En volumen de dinero puede parecer menor a otras actividades como el petróleo; pero no es real: además de ser una de las industrias que más empleo genera, es una marca que genera riqueza expansiva y en otras actividades. Sin vino Mendoza no tiene agroindustria; pero sin vino Mendoza tampoco tiene turismo, la actividad que más potencial tiene en el corto plazo.
La “industria madre” de Mendoza no escapa a la decadencia de la actividad privada del país; que no logra generar riqueza, empleos de calidad y esperanza desde hace una década.
Wado, el enlace y el nuevo comienzo de Suarez
Para la política nacional la Vendimia será igual de humilde que otros festivales nacionales impregnados por la necesidad de un bajo perfil. Pero la Fiesta está atravesada por debates profundos en el escenario federal. Con el discurso de Alberto Fernández aún fresco, quedaron también temas calientes.
Uno de ellos es la reforma judicial lanzada por Alberto y que tiene un objetivo bastante específico: licuar el poder de los jueces (¿y las causas?) de los tribunales ubicados en la emblemática calle Comodoro Py. Pero también se mezcla el intento de intervención de la justicia de Jujuy (justo el gobernador Gerardo Morales es uno de los visitantes que ya está en Mendoza) y la onda expansiva hacia todo el país de la disputa de poder en la justicia. El otro debate instalado por Alberto es el de la legalización del aborto, y la Vendimia ocurre un día antes del 8M, cuando habrá manifestaciones a favor y en contra de ese proyecto.
Es probable que los funcionarios nacionales tengan una agenda oficial y una paralela guiada por Anabel Fernández Sagasti.
Wado de Pedro será el funcionario de mayor relevancia. El Ministro del Interior es uno de los pocos que funciona como enlace real entre el Presidente y el sector de mayor poder en el oficialismo: Cristina Fernández de Kirchner y Máximo. De Pedro además tiene debates pendientes en Mendoza. La Vendimia no dará tiempo para resolverlos, pero están. El ministro del Interior cumplió un rol clave en el cepo que el PJ le puso a la gestión de Rodolfo Suarez; con Anabel Fernández Sagasti (la dirigente más influyente de Mendoza) como enlace. De Pedro habló con el Gobernador y volverá a hacerlo. Más luego de que la Nación habilitara créditos similares a los pedidos por Mendoza para otros distritos.
En pocas semanas De Pedro también podría ser una pieza clave para facilitar u obstruir más el avance de Portezuelo del Viento, que puede ser la obra pública más grande a ejecutar en todo el país este año y los siguientes. El cambio de aire político y el hecho de que Buenos Aires se sume al eje díscolo del COIRCO puede generar problemas. Las audiencias públicas del 19 de marzo (en las que no está en juego la obra en sí sino trabajos complementarios) son hitos cercanos. A pesar del blindaje legal y ambiental que tiene Portezuelo del Viento, todo puede cambiar porque, ya lo dijimos, en Argentina una decisión política puede justificarse con cualquier argumento técnico.
Otro de los ministros que está en Mendoza es Daniel Arroyo. El titular de Desarrollo Social ya tenía agendada su visita, pero acá lo esperan más luego de la postergación de la entrega de la tarjeta Alimentar. Las dos acciones se solaparon y la tarjeta sería distribuida la semana que viene en una acción que no escapa al oportunismo político.
En el plano provincial la Vendimia también encuentra a la política en medio de tensiones particulares. Rodolfo Suarez emuló a su antecesor Alfredo Cornejo al no participar casi de los festejos previos. Pero a diferencia del titular de la UCR nacional, no lo hizo por gusto propio.
Sin Presupuesto y sin tener aprobado su plan de gestión. Varios traspiés y en búsqueda de una agenda propia. El Gobernador llega más tranquilo de lo que creía a fines de diciembre. Y la Fiesta Nacional de la Vendimia es como para nadie más, un año nuevo para Suarez.