Coronavirus: ¿Estamos preparados para enfrentar la pandemia?

Coronavirus: ¿Estamos preparados para enfrentar la pandemia?

A nivel político, social y familia el coronavirus nos pone a prueba. Por qué Mendoza es foco especial. Qué puede pasar en las escuelas. La pandemia pone de relieve cómo el pánico mueve más que la conciencia.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

A principios de octubre, con el resultado electoral en mano, Rodolfo Suarez armaba su gabinete y su plan de gestión. Con la herencia de Cornejo, su mentor, como testimonio; buscaba una agenda “para que Mendoza crezca”; para poder innovar y generar riqueza. Hoy, el Gobernador tiene que gobernar en un escenario de retracción, de crisis aguda y que exigirá una templanza distinta: de la euforia exitista, a la mesura y el liderazgo. Es una crisis que, además, no tiene un enemigo visible a quien culpar; tal como es la costumbre política argentina.

En Mendoza el alerta será particular en los próximos días. Así como la provincia tiene una posición privilegiada por ser puente vincular del comercio y el turismo entre Asia, Europa y América (por el paso a Chile), ahora el Gobierno nacional le presta particular atención por el potencial vínculo de circulación que podría tener el virus a través de las personas que transitan por el Paso Cristo Redentor. En Chile creen que el virus ya circula en el país. Por eso para Mendoza no alcanza con monitorear lo que ocurre en Argentina, sino seguir lo que ocurre en Chile. A los controles de rigor que Gendarmería hace, se le agregará una barrera sanitaria. Qué tan estricto será el filtro es lo que se decide por estas horas en el Casa Rosada.

La suspensión de las clases ha generado tensión entre los distritos. Hasta anoche la Nación analizaba qué hacer, aunque a nivel oficial no se cambiaba nada. Sin embargo luego del mediodía podría anunciarse el cierre de las aulas en todo el país. Eso, a pesar de que son las provincias las que tienen la potestad de tomar esa decisión en su jurisdicción. Sin embargo la idea es comenzar a coordinar acciones masivas. Y todo indica que habrá suspensión de actividades presenciales.

En Mendoza no están de acuerdo, en principio, en suspender las clases ahora, porque prefieren esperar a que se acerque más la fecha donde se espera que el virus circule. Explican que si se suspende por 14 días es probable que las clases se retomen en un momento más complejo. O, en realidad, que se estire el parate escolar por más tiempo.

El otro problema es la logística: cómo coordinar el dictado de contenidos no presenciales para todos los niveles y todos los alumnos. Las clases virtuales son una utopía en cuanto a la búsqueda de igualdad, pues en la mayoría de los hogares de Mendoza no hay conexión de Intenet permanente. El otro problema a resolver si se cierran las escuelas es qué hacer con los niños que reciben alguna ayuda alimentaria allí.

¿Estamos preparados?

Mendoza tiene una red sanitaria amplia y con capacidad de respuesta a crisis agudas. Pero depende también de que haya coordinación. Hay más de 4 mil camas disponibles y 200 respiradores en toda la provincia. Si hay un pico extraordinario, hay protocolos de emergencia para habilitar más camas de aislamiento, como ocurrió en otros brotes epidémicos.

El camino que ha tomado la asistencia sanitaria en el resto del mundo es el de internar o atender en centros de salud a los casos más agudos y de riesgo y evitar que los otros casos sospechosos se trasladen para no permitir más contagios. En la provincia, por ejemplo, no todos tienen la posibilidad de la asistencia médica domiciliaria porque para ello hay que tener obra social y, en casi todos los casos, pagar un coseguro. Probablemente ocurra un cruce de problemas de salud con síntomas parecidos que aumentará las consultas. La regulación de la demanda de los hospitales y centros de salud será clave para no saturar.

El coronavirus afecta de manera grave a las personas de más de 65 años y por eso el foco de la atención de alta complejidad probablemente deberá estar puesto en ese grupo; justo el que mayor demanda de asistencia de salud tiene pero también el universo con mayor cobertura: a través de PAMI, por ejemplo, los adultos mayores tienen más cobertura que los niños en Mendoza.

Hoy la salud privada está en una situación de mayor vulnerabilidad que la salud pública; sobre todo en atención de alta complejidad. Pero, como explican los especialistas locales, no se trata de diferenciar: toda la salud es pública y mucho más en estos casos.

La pandemia de coronavirus pone a prueba a todos y sacará a relieve las carencias y miserias de cada uno. En las primeras semanas, hay un dato conceptual relevante: nos mueve más el pánico que la conciencia; la ansiedad que la prevención. Por eso, por ejemplo, ante la crisis hubo un vuelco enorme al consumo de los supermercados generando, quizá, problema de abastecimiento innecesarios y hasta posibles aumentos de precios. Y también una exageración en la comunicación interpersonal; atribuyendo causas y efectos del coronavirus a cuestionas más cercanas al realismo mágico que  a la realidad.

Pero esa impronta se nota también en otros aspectos. La Mendoza que ahora entra en pánico es la misma en la que crece el número de personas con enfermedades totalmente prevenibles a través del sistema de salud o, peor, con mejores hábitos. Ocurre con la trasmisión del VIH y hasta con otros problemas de salud que son bloqueables al 100% con una vacuna como el sarampión. También en Mendoza crece la cantidad de muertos por una enfermedad endémica y relacionada con las condiciones de vida como el chagas.

La nueva pandemia no tiene vacuna farmacológica, pero sí social. Es la prevención y actitudes simples y trascendentes como lavarse las manos, ser solidario con el resto y algo que nos cuesta mucho: hacer caso.

El pánico nos mueve más que la conciencia y por eso ahora la venta de lavandina y otros productos se dispara. Ahora sí las escuelas tienen un refuerzo para elementos de higiene, aunque con un monto que genera pudor comentarlo: cada institución recibirá $600. Si estamos en la era de la tecnología, pues el coronavirus, que es viejo como el mundo, también nos pondrá a prueba en ese sentido. El teletrabajo, la educación a distancia y el entretenimiento indoor serán parte de nuestra nueva vida cotidiana. Pero también será una nueva muestra de desigualdad. Como dijimos, no todas la familias de Mendoza tienen acceso continuo y de calidad a Internet, por lo que quienes no poseen ese servicio están en desventaja. 

Reacciones

La primera reacción a la crisis fue errática, como casi todo lo que depende de la coordinación política en Mendoza. Las Heras suspende actividades; luego Maipú y recién un poco más tarde la Provincia. Primero anuncian que no se abren boliches, luego lo contrario. Y cada Intendente analiza en particular qué hacer, como si el virus no pudiera cruzar la calle que hace de límite entre una comuna y otra del Gran Mendoza.

Esa reacción más relacionada con los actos reflejos que con la planificación comenzó a corregirse. Pero la situación va a exigir más grandeza. En el durante y el después de la pandemia.

 

Los problemas desbordan lo sanitario y afectan a la economía; al empleo y la vida cotidiana. En lo inmediato el turismo es el sector más afectado. Desde la semana pasada se suspendieron todas las reservas, se cancelaron todos los congresos que tenían a la provincia como escenario. El turismo extranjero representa cerca del 30% del total de visitantes que llegan a Mendoza y ese grupo fue el que primero reaccionó.

El turismo genera de manera directa unos 40 mil empleos en Mendoza, pero en realidad son muchos más de manera indirecta porque el comercio depende en gran medida de lo mismo. Cerca del 7% del Producto Bruto Geográfico también viene de ese sector, aunque es un número mentiroso: si se suma el comercio, el transporte y otros rubros se notará que en realidad el turismo es la actividad más dinámica de la economía local. Ese bloque hoy está en riesgo.

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