El reemplazo de Bonadio, en manos de Cristina y una senadora mendocina

El reemplazo de Bonadio, en manos de Cristina y una senadora mendocina

La muerte de Bonadio genera una vacante en la justicia federal. El lugar será ocupado de manera provisoria por un subrrogante. Pero a mediano plazo debe cubrirse la vacante y las negociaciones políticas estarán a cargo de Cristina Fernández de Kirchner y la mendocina Anabel Fernández Sagasti.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La muerte de Claudio Bonadio genera un shock en la Justicia Federal, pues se trata del juez que tenía a su cargo las causas más calientes de la realidad política y judicial. Ahora ese juzgado será subrrogado, pero a mediano plazo la vacante deberá ser cubierta. Y allí vuelven las especulaciones y realidades que cruzan a la Justicia Federal argentina. 

El reemplazo de Bonadio estará en manos de una cadena institucional que tiene como eje político a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner al ser la titular del Senado. Justamente se trata de la dirigente política más investigada por Bonadio, pues la había procesado en 7 causas. Bonadío tuvo un tránsito particular en Tribunales, pues siempre estuvo vinculado con la política. Fue funcionario de Menem, y el propio ex presidente lo nombró juez. Incluso se lo mencionaba como "eje" de la interna peronista en la Justicia. 

Las causas están provisoriamente subrrogadas por el juez Sebastián Casanello. Pero la Cámara Federal deberá decidir quién quedará a cargo del juzgado provisoriamente, hasta que se nombre el reemplazo. Ese camino puede durar mucho, como ocurrió en la justicia federal de Mendoza, o acelerarse según el contexto político. Una alternativa, poco probable según los especialistas, es que se decida la derivación de algunas causas a otros juzgados. 

Igualmente, muchas de las causas más trascendentes ya fueron elevadas a juicio

El reemplazo, en manos de Cristina

El proceso para nombrar a quien reemplazará a Bonadio comienza con el llamado a concurso por parte del Consejo de la Magistratura. Ese camino incluye exámenes orales, coloquios, audiencias públicas y varios filtros académicos y subjetivos. Luego se realiza una selección y audiencias públicas. 

Tras el paso por ese tamiz, entran en juego las variables políticas pues es el presidente de la Nación quien tiene la potestad de ponderar entre los candidatos al elegido o elegida. El último paso es la ratificación del Senado, donde un juez necesita el voto de dos tercios de los legisladores para ser ratificado. En ese estadío las variables sí son netamente políticas y dependen de la negociación entre las fuerzas que componen la Cámara Alta. 

La comisión de Acuerdos del Senado es la que se encarga de esa negociación y del análisis de los pliegos de los jueces. El manejo político está a cargo de la Vicepresidenta, que eligió a la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti para conducirla. La ratificación de Fernández Sagasti se confirmó esta semana. Oscar Parrilli es otro de los integrantes de la comisión. 

La influencia de Cristina en la designación de los jueces ya se hizo tangible aún antes de ser electa vicepresidenta. El Senado tenía acordado el nombramiento "en  bloque" de muchos jueces federales para cubrir vacantes. Entre ellos había dos de Mendoza. Pero la sola postulación de Cristina como candidata a vicepresidenta en fórmula con Alberto Fernández frenó todo. Ahora la vicepresidenta tendrá en sus manos la negociación política para designar el reemplazo del juez que la investigaba. 

 

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