Fuerte embestida del presidente de la Corte contra los jueces rebeldes

Fuerte embestida del presidente de la Corte contra los jueces rebeldes

Defendió la legitimidad de la acordada que le quita personal a la Justicia Civil y aseguró: "No hemos cometido ninguna ilegalidad". También acusó a los magistrados de faltarle el respeto al alto tribunal y de "empatotarse". El plenario seguirá el debate mañana, en medio de una división que subsiste.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

Una acción de amparo presentada hoy por la Asociación Gremial de Funcionarios contra la acordada 24989 obligó al presidente de la Corte, Jorge Nanclares, a defender la legalidad de la medida. Además, Nanclares cuestionó con dureza a los jueces civiles que están tratando de impedir el traslado del personal que tienen a cargo en sus tribunales.

El amparo pide que se deje sin efecto la acordada en cuestión y emplaza a la Corte a dar una respuesta en 24 horas. "Públicamente voy a defender la legitimidad de la acordada, tanto en sus formas como en su contenido sustancial", señaló Nanclares, quien, por otro lado, acusó a los magistrados civiles de "faltarle el respeto a la Corte" y de "empatotarse".

El amparo se suma a un recurso de revocatoria presentado por los propios magistrados civiles, pero la medida cautelar se resolverá más rápido. La decisión final quedará en manos de un conjuez que difícilmente discuta la acordada, aunque es un hecho que puertas adentro de la propia Corte persisten las diferencias sobre esta medida. 

La conmoción que ha provocado este conflicto en tribunales no se pudo ocultar hoy, en el acto de inicio del año judicial, en el que, además de Nanclares, dio un discurso el gobernador Rodolfo Suarez.

Sólo el ministro Pedro Llorente estuvo ausente por un viaje. A pesar del intento de boicot de los jueces civiles la sala de actos del Poder Judicial se llenó.

El tono del gobernador fue conciliador y los funcionarios del Poder Ejecutivo evitaron que se notara su interés en apoyar a algún bando. Suarez leyó un texto que decía que los poderes deben evitar apropiarse de las reformas y por ello recibió elogios de al menos un supremo: Mario Adaro

 

Antes que Suarez, en una especie de charla TED, con micrófono inalámbrico y pantallas que ofrecieron muchísimos datos, Nanclares destacó el funcionamiento de la Justicia Civil y habló varias veces de la "acordada de la discordia".

Pero no abordó el tema en forma directa hasta la rueda de prensa posterior al acto, en la cual recalcó: "Realmente estamos convencidos de que eran medidas que la Corte estaba autorizada a disponer y que se podían dictar desde la Sala Administrativa. El Código Procesal de Familia da autorización a la Corte para hacer este tipo de movimientos, sin perjuicio de que son facultades que reconoce la Constitución. No hemos cometido ninguna ilegalidad y hago públicamente una crítica personal por haber hecho emplazamientos a 24 horas", se explayó.

Nanclares marcó la cancha

También expresó Nanclares, en rechazo de los argumentos de los jueces civiles: "La oralidad y los tribunales de gestión judicial asociada se ponen en peligro si hacemos marcha atrás. Estos tribunales significan que se acabó mi secretario o mi empleado".

"El juez tiene que resolver los conflictos y los empleados y funcionarios están a disposición del sistema y de la política judicial que se dicte desde la Corte, sean tres o siete miembros", agregó, con lo que desechó que los magistrados tengan incumbencia en cuestiones administrativas. 

Estas afirmaciones buscaron marcarles la cancha a los jueces civiles, quienes pretenden mantener la actual estructura de los Gejuas (tribunales de gestión judicial asociada) y que no se lleven a la Justicia de Familia a unos 60 secretarios.

Además de emitir un recurso para que la acordada sea derogada, los 30 jueces civiles de la primera circunscripción se rebelaron públicamente contra la Corte. Ante esto, Nanclares no escondió su enojo. "He ofrecido alternativas de diálogo y me ha sorprendido esta actitud intemperante", reaccionó, y se quejó particularmente de un reclamo realizado por los jueces en el cuarto piso de tribunales (donde funciona la Corte) la semana pasada.

"Me pasó lo mismo que le pasa a una padre cuando le toca decirles a sus hijos que se vayan de su casa", señaló al respecto.

"La actitud de los jueces de querer ser escuchados todos a la vez y no con la metodología de la Corte, lesiona el principio de autoridad. Empatotarse y aplaudir en el cuarto piso no es una actitud digna de un juez", recriminó con dureza también el presidente de la Corte.

Y consideró directamente "una falta de respeto" que "jueces de una jerarquía inferior a un ministro de la Corte estén cuestionando la cantidad de personas que la Corte necesita para hacer adecuadamente su trabajo". Esto fue en referencia al pedido de informes de los jueces civiles que busca transparentar el número de relatores que trabajan para los ministros.

A pesar de la guerra con los jueces civiles, Nanclares dijo que tratará de canalizar un diálogo con ellos a través de la Asociación de Magistrados.

De hecho, como en una novela que mezcla amores y odios, el presidente de la Corte destacó en el acto que el buen desempeño de la Justicia Civil  (95 por ciento de "satisfacción de usuarios") contrasta con la imagen pública de la Justicia en general, que es baja.

Una Corte partida

La acordada había sido cuestionada judicialmente primero por los propios magistrados civiles, para quienes la decisión del traslado de personal excedía las atribuciones de una sala de la Corte y debía ser resuelta por el pleno del alto tribunal.

Pero a esto se sumó que en la propia Corte surgieron diferencias frente a la pieza emitida por Nanclares, Omar Palermo y Julio Gómez, integrantes en este momento de la Sala Administrativa

"Somos siete miembros que pensamos distinto, así que es natural que existan diferencias de criterio. Pero no somos un tribunal desunido. Nos echamos en cara los errores y defendemos nuestros aciertos. Y seguimos caminando como un tribunal en cordialidad. No hay que mostrar a la sociedad brechas que no existen", afirmó al respecto Nanclares.

A pesar de las aclaraciones de su presidente, la acordada seguirá siendo tema de discusión este viernes, cuando la Corte se reúna en plenario para tratar de definir sus reales alcances.

Algunos ministros ya se han expresado a favor de los reclamos de los jueces civiles y dejan la sensación de una Corte partida en dos: Nanclares, Palermo, Gómez y Adaro por un lado, y Dalmiro Garay, José Valerio y Llorente por el otro.  

En la previa, otro de los que trató de minimizar las diferencias internas fue Gómez. Aunque exageró un poco el clima interno: "Esta no es una Corte donde los acuerdos cuesten, afloran casi naturalmente", aseguró el ministro. 

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