Hoy todos nos dimos cuenta del ídolo que perdimos

Hoy todos nos dimos cuenta del ídolo que perdimos

La noticia que paralizó al mundo me encontró en mi casa, con una nena 11, quien a pesar de su edad, mostró tristeza y respeto. Las imágenes que el mejor futbolista del mundo nos regaló.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

Un "urgente" televisivo hablaba del paro cardíaco de Diego Maradona. MDZ, en ese momento, ya tenía la noticia de la muerte de Diego, según pude confirmar en mi teléfono celular.

Qué difícil terminar de preparar el almuerzo con semejante noticia de fondo. Qué notable ver a mi hija de 11 años consternada por la noticia de alguien tan viejo para ella.

Compartí la noticia con un amigo de la infancia y dejé pasar dos o tres chistes pavos y fuera de lugar en distintos grupos de Whastapp. Uno de esos amigos me escribió: "Este tipo me hizo feliz de verdad".

El mensaje me trasladó a imágenes nítidas de mi adolescencia. Tuve la suerte que no han tenido argentinos más jóvenes: estuve en dos caravanas de festejo por la Copa del Mundo.

En la segunda, Maradona fue protagonista principal. Aquella tarde de 1986, en casa de mis abuelos maternos, mirábamos la final de México con mis padres. Mi mamá y mi abuela improvisaban el armado de una artesanal bandera Argentina para el festejo. Quedaron paralizadas por el empate en 2 de Alemania, pero poco después, con el 3 a 2, volvieron a la tarea.

También pude ver en directo el partido en que Argentina doblegó a Inglaterra, con un gol de Diego con la mano y con el segundo tanto, que es el más bonito de la historia.

Torbellinos de recuerdos en la mente y en el corazón, unas cuantas lágrimas y el silencio respetuoso de una nena de 11. Se fue el mejor futbolista y hoy, en casa, todos nos dimos cuenta.

 

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