A Evita se la recuerda el día que nació...

A Evita se la recuerda el día que nació...

Es extraño cómo en un país necrofílico como la Argentina, donde a sus próceres se los recuerda por el día de su muerte, en el caso de Evita sea mas popular el día de su nacimiento, aun cuando su cadáver tuvo el derrotero más espantoso y trágico que se recuerde en la historia

María Eva Duarte nació el 7 de mayo de 1919 y falleció el 26 de julio de 1952. Vivió en este plano tan solo 33 años.

Es extraño cómo en un país necrofílico como la Argentina, donde a sus próceres se los recuerda por el día de su muerte, en el caso de Evita sea mas popular el día de su nacimiento, aun cuando su cadáver tuvo el derrotero más espantoso y trágico que se recuerde en la historia.

Otra fecha significativa en la vida de esta gran mujer es el 22 de agosto, recordado como el Día del Renunciamiento. Ese día como el siguiente fueron dos jornadas agitadas de historia, donde una enorme multitud de hombres y mujeres, reunidos frente a la CGT, exigía en asamblea pública que fuera candidata a vicepresidente. Ese diálogo de dos días entre la oradora y quienes la escuchaban, es el fenómeno de comunicación mas increíble que se registra.

Es que Evita era tan increíblemente cercana al argentino de a pie, en esa tarea monumental llevada adelante en tan solo siete años de la vida política del país, que deja la huella más profunda que político alguno contemporáneo logra dejar en el sentir popular.

Evita nació con sueños de actriz, y logró ocupar un lugar relevante en la actuación; por esos tiempos la radio era el medio por excelencia y ella llegó a tener su lugar en el medio, pero también despiertan sus inquietudes sociales y representa sindicalmente a sus compañeros en lo que fue la Asociación de Radiofusoras Argentinas.

Siempre fue una precursora: mujer, actriz, y sindicalista, mucho para un tiempo distinto y difícil.

Conoce en una acción solidaria al joven coronel Juan Perón, se enamora de él y de su proyecto, de sus ideas, de sus sueños de patria justa.

En una Argentina injusta y discriminadora, ella sufrió como nadie esa discriminación por ser mujer, por ser pobre, por ser hija bastarda y por llevar en su sangre el fuego sagrado de los que no están dispuestos a aceptar mansamente los designios culturales. Las injusticias la rebelaban hasta las tripas.

La actriz le da paso a la mujer política más importante en la historia argentina, que trasciende fronteras, que sin ostentar cargo alguno en tan solo 7 años logra que a 100 años de su nacimiento se la recuerde con reverencia.

Que los pobres, los ancianos, los niños, las mujeres y los trabajadores aun hoy sean conscientes de que hubo un momento en la historia argentina en el que una mujer -cuya única pretensión fue ser recordada como Evita- luchó desinteresadamente por sus derechos.

Ella despreciaba el oro y el bronce; su entrega apasionada por la causa en la que creía, su trabajo incansable, su irreductible convicción, y su amor profundo por la patria la colocaron en la galería de los que nunca serán olvidados.

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