¿Van a buscar realmente en Mendoza la plata malhabida?

¿Van a buscar realmente en Mendoza la plata malhabida?

Una columna de Gabriel Conte en el programa "Otra Manera", por <u><i>MDZ Radio</i></u>, en la que se abordó cómo actúan los magistrados que investigan casos de enriquecimiento ilícito, según su propia versión. ¿Cruzan todos los datos disponibles? ¿?Van más allá de lo estrictamente formal para hallar, acusar, procesar y si es necesario, condenar a los que se enriquecieron como producto de su influencia o corrupción?

Manual para investigadores de delitos económicos ahora que llega la extinción de dominio

Depende de la cantidad del dinero que quieras ocultar, hay diversos vericuetos en donde si nadie lo denuncia, ningún investigador judicial lo va a buscar. Para empezar livianito, hay en internet un manual para personas comunes y corrientes como nosotros, a quienes no

1. ¿Quién buscaría comida? En la cocina, por ejemplo, en el horno

2. En el cajón de medias

3. Un sobre debajo de la cucha del perro

4. En una bolsita dentro de la maceta

6. Otro rincón de la cocina

7. Dentro de un zapato

8. Algún elemento de los niños

9. Bajo la arena del jardín

10. En algún elemento de entrenamiento

11. En una botella vacía

12. Un falso escalón

Cuando se buscó plata robada desde la justicia federal, se tantearon y escanearon paredes, se excavó en propiedades y hasta hallaron unos fajos con dinero en un dragón artístico en la pileta Walter Carbone, ex director General de Administración de la Jefatura de Gabinete provincial durante la gestión de Daniel Scioli.

Ahora, ¿qué pasaría en Mendoza si tuvieran que buscar plata?

Hasta hoy los métodos son bastante conservadores:

- Cotejo con la AFIP

- Revisión de inmuebles y cálculo en torno a ingresos del grupo familiar y costos.

- Ver si hay cuentas afuera.

- Revisar el lujo: muchos disfrazan plata negra comprando obras de arte invaluables y que, según su autor, podrían hasta representar un hermoso plazo fijo.

- O joyas.

Pero, qué no hacen en Mendoza:

- Nadie rompe paredes y no hay con qué escanearlas.

.- No han hecho excavaciones.

- Tampoco han buscando dobles fondos en cajones o puertas de placares adaptadas para guardar fajos de dólares, por ejemplo.

Todos los agentes del sistema judicial, que incluye también a los policías, prefieren tener más precauciones que audacia, por falta de respaldo: terminan con un juicio civil que los puede dejar en la porca miseria.

Ejemplo: cuando secuestran un auto y está el chasis limado o sospechan que oculta algo debajo de la pintura, cuesta muchísimo que el brazo policial de la justicia avance en la investigación despintando un auto.

O van a parar a la playa de San Agustín sin poder chequear el propietario, el ladrón o su implicación en otros delitos hasta que, como pasa cada tanto, cae algún fósforo y desaparecen todas las pruebas, a pesar de ser zona bajo custodia judicial y con presencia judicial.

Y más aún: esos autos malhabidos en Mendoza ni siquiera están pasando a ser utilizados por dependencias oficiales, cuando podrían ser patrulleros, o ir a centros sociales y comunitarios, hospitales, etc. ¿Por qué? Por la misma razón: miedo a las acciones civiles. Los dejan hasta la próxima fogata.

¿Se preguntarán por el auto de alta gama secuestrado a narcos que circula por la Quinta Sección como móvil policial? Allí intervino la justicia federal, que es otra cosa.

Hasta ahora las investigaciones en torno al enriquecimiento ilícito han adolecido de un principio central: ser integrales, completas, simultáneas. Ir con todo.

Se ha tomado una propiedad sospechosa por aquí, pero sin tener en cuenta el cheque de por allá, los bolsos de más acá o los testimonios del entorno. Ni siquiera, en algunos casos, se han cruzado datos.

Por lo tanto, al actuar en lo meramente formal, las causas se caen de aburrimiento o le dan tiempo al sospechoso de comprar -con toda la plata que robó- justificaciones y documentos que avalen su propiedad. Termina siendo no más que un traspié ser investigado por la justicia. Un traspié superado solo con paso del tiempo.

¿Juntarán con la extinción de dominio todas las fuentes posibles de información para saber si un exfuncionario robó durante la gestión?

Hay que esperar a que tengan los medios, las herramientas jurídicas y lo más importante: la voluntad.

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