Redes, miedo y política: el detrás de escena de la decisión de Suarez

Redes, miedo y política: el detrás de escena de la decisión de Suarez

Suarez tomó la decisión tras escuchar a los intendentes. Cómo influyó el peso de las redes sociales, el miedo y la imposibilidad de "leer" lo que podía pasar.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Que pase rápido. Eso desean en Casa de Gobierno. Rodolfo Suarez anunció que pedirá la derogación de la ley que modificó la 7722 y, de esa manera, da marcha atrás con su primera medida de gobierno y una de las políticas que él consideraba como eje de su gestión. La decisión se precipitó en la reunión que el Gobernador tuvo con los intendentes, pero la venía madurando algunas horas antes. Sí. Solo algunas horas, pero en un contexto de decisiones precipitadas. 

Le dio la palabra a todos los intendentes. Cada uno, incluidos los 6 opositores presentes, plantearon el estado de situación y las alternativas que veían. Hubo posturas divergentes, pero todas encaminadas a tomar alguna decisión distinta a la pausa propuesta por Suarez ayer. Las más laxas apuntaban a modificar la ley para permitir la minería solo en Malargüe, o sumar prohibiciones de uso de algunas sustancias a la ley (como el cianuro). Los intendentes del PJ y algunos radicales apuntaron a un borrón y cuenta nueva: derogar la ley. 

Suarez terminó de tomar la decisión ahí. Anular la ley y buscar un plan B que aún no existe. Por eso la convocatoria para pensar alternativas productivas para Mendoza. En la campaña lo había dicho, pero su discurso no prendió como él creía y el 52% de los votos conseguidos no respondía a esa propuesta; tenía en la minería toda la esperanza y gran parte de su plan. "En Mendoza no se puede hacer minería; no hay consenso social", se resignó. Las reacciones fueron diversas. En el oficialismo hay una angustia no demostrada aún porque muchos dirigentes "pasaron de largo" con el intento fallido. Acelerar, para luego poner marcha atrás genera daño.

El más herido es el Gobernador, pero también desgastó a legisladores e intendentes que le pusieron el cuerpo. Ellos se llevan otro aprendizaje. En las democracias modernas no alcanza solamente con la legitimación del voto en elecciones. Hay fenómenos sociales que exceden el aval de una elección y mecanismos de participación y protesta que los exceden. 

Para el PJ no es inocuo, pues haber aprobado la ley junto con el Gobierno tiene un costo, aunque distinto claro está. Sin embargo, hay intendentes peronistas que rescatan la actitud del Gobernador. "Escuchó, nos escuchó y reconoció errores. No es común eso y es positivo. Yo lo vi como un gobernador con autocrítica, dispuesto a dialogar. Está herido, pero la sensación que nos quedó fue buena", explicó un intendente a MDZ. Lo que ocurrió obliga a recalcular al propio peronismo. Algunos de los más afectados pueden ser Anabel Fernández Sagasti y Guillermo Carmona, quienes encabezaron las negociaciones para aprobar la ley, y los intendentes nuevos pueden haber sacado alguna tajada con su estrategia de "romper de a poco" con las suspensiones de la vendimia y otras declaraciones. 

El fenómeno oculto

En el medio hay un fenómeno aún no medido por la clase política mendocina que maneja la comunicación con la población de manera muy amateur: las redes sociales, los mensajes que exceden el alcance de sus brazos y, sobre todo, "la calle". 

La dirigencia política pensaba que la resistencia a la modificación a la 7722 y el rechazo a la minería estaba encapsulado en grupos puntuales, sin medir el efecto derrame que podía tener (como tuvo hace más de una década) la construcción de mensajes dramáticos. Esto, más allá de la conciencia ambiental que al menos en las formas Mendoza dice tener. La expansión a través de redes sociales y el boca a boca fue inconmensurable.

Familias enteras movilizadas. Detrás del rechazo hubo artistas, científicos de la talla de Ricardo Villalba, el Ianigla y el Iadiza con argumentos de enorme peso. Pero también mensajes anónimos que rozaban el ridículo, como el del “militante de la pileta” que en un audio de unos pocos minutos sintetizaba de manera espantosa un mensaje engañoso, alarmista y plagado de errores. Pero efectista.

Suarez se enfrentaba a un colectivo dinámico y amorfo en lo político; sin interlocutores representativos de ese sector plural y difícil de conducir. Incluso quedó expuesto al máximo cuando representantes de algunos grupos le hicieron un desplante en su propio despacho.

Pero el retroceso del Gobernador tiene también explicaciones políticas sobre el futuro inmediato. El acuerdo con el PJ "es un mal necesario" para él y parte de ese partido lo entiende así. El debate sobre el presupuesto lo demostrará y también lo que ocurra con las negociaciones paritarias. 

Historia de una ley

La ley 7722 fue producto de un proceso similar al que ocurrió con la trunca ley minera de Suarez. Habían comenzado algunos trabajos exploratorios en San Carlos y desde allí se propagaron mensajes de rechazo al modelo de minería a cielo abierto que podía comenzar a instalarse, mientras el Gobierno promocionaba esa actividad. Con el aumento de la presión, la Legislatura sancionó una ley prohibiendo la minería. Julio Cobos la vetó, convencido en apoyar esa actividad. Pero duró poco. Presionado, cambió de opinión y en la Legislatura se sancionó la 7722. 

Luego la ley tuvo un largo tránsito en los despachos de la Suprema Corte hasta que fue ratificada su constitucionalidad hace dos años. La curiosidad es que todos los gobiernos renegaban de la norma, aunque debían defenderla en Tribunales. Pero incluso la minería fue rechazada aún con la 7722 vigente. Fue el caso del proyecto San Jorge, que pasó el filtro del Ejecutivo y de la ley (aunque con enormes reparos y condicionamientos) pero fue rechazado en la Legislatura por unanimidad y con un recinto copado por las manifestaciones. Lo dijo Suarez resignado: al menos así, la minería en Mendoza parece no tener lugar. 

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