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Guillermo Carmona, el diputado que más veces presentó cuestiones de privilegio en el recinto

En 20 sesiones, el kirchnerista usó 13 veces ese recurso. Lo que era una herramienta para la expresión o la defensa personal terminó siendo más una tribuna para el chicaneo. Por el exceso, se disparó la polémica y ahora quieren regularlo.

Lo que era un recurso válido para el uso criterioso del diputado o el senador, se transformó -según reconocen ellos mismos- en una adicción, un exceso al que hay que ya es preciso ponerle coto. Se trata de las cuestiones de privilegio, ese tipo de moción que les permite a los legisladores salirse del temario del día para expresarse acerca de una situación coyuntural hasta del sexo de los ángeles.

La crítica surge porque esos discursos previos a los tratamientos de proyectos de ley se pueden extender por horas, con lo que se pierde el eje de la discusión y se termina dilatando lo esencial: el debate parlamentario.

Pese a estar contemplado en el reglamento legislativo, este modus operandi ya supera toda lógica (y paciencia), por lo que hay varias iniciativas en danza para que este recurso se utilice a final de cada sesión, no al principio.

El Indice de Calidad Legislativa de la publicación Parlamentario.com analizó lo ocurrido en las 20 sesiones realizadas en la era Cambiemos en las que se presentaron cuestiones de privilegio. Según ese trabajo, la sesión del 26 de abril en la Cámara Baja batió todos los récords, con 45 pedidos. En total, durante esas reuniones hubo 228 planteamientos y quien encabeza la mayor cantidad de pedidos es el kirchnerista mendocino Guillermo Carmona (FPV), con 13 presentaciones. Su par de la izquierda y comprovinciana, Soledad Sosa, ocupa el 4º puesto. 

El 86,5% de las cuestiones de privilegio presentadas en el período analizado correspondieron a legisladores de la oposición. 

Obviamente, el que más "cobró" fue el presidente Macri. Le siguieron en el podio de castigados Oscar Aguad (ministro de Comunicaciones) y Patricia Bullrich (ministra de Seguridad).

La que provocó el primer cisma fue la socialista Alicia Ciciliani al hacer un llamado al sentido común. Debido a un grupo de jóvenes esperaba cerca del recinto que se aprobara un programa para chicos sin cuidados parentales, la santafesina pateó el tablero corporativo al solicitar que la Cámara se apartara del reglamento para arrancar con el temario previsto, dejando las cuestiones de privilegio para el final de la sesión.

La moción de la santafesina encendió la mecha. La discusión entre los distintos bloques fue tal que el presidente de la Cámara, Emilio Monzó, tuvo que recoger el guante: "En algún momento habrá que aclarar en el reglamento cuáles son las cuestiones de privilegio". Acto seguido le pidió a la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento que explique con mayor precisión y profundidad la finalidad de esa bastardeada herramienta.

En teoría, las cuestiones de privilegio habilitan a los legisladores a presentarlas para plantear aquellas situaciones que afectan, dificultan o impiden cumplir fehacientemente su función.

En lo práctico, en cambio, suele ser una herramienta hábilmente utilizada, sobre todo por los sectores más duros de la oposición, para criticar la gestión de gobierno o sus medidas. Pero también para cuestionar a jueces, funcionarios,sindicalistas, a otros legisladores y hasta referentes de la política en general.

A favor & en contra

Modificar el artículo 128 no es una idea que nació con el pataleo de la diputada socialista. El año pasado, los diputados del Pro Silvia Lospennato y Daniel Lipovetzky habían presentado un proyecto de resolución para que las cuestiones de privilegio se planteen al finalizar, cuando ya se haya tratado completamente el orden del día. Sentido común: el tema de debate primero, la reflexión personal después.

La experimentada Graciela Camaño se anota entre los legisladores que creen que hay que moderar ese recurso. "Es sencillo proceder según el reglamento. Cuando comienza el planteamiento de la cuestión el diputado debe decir a quién está dirigida y después hacer una breve exposición de motivos. Pero muchas veces nos encontramos con que la cuestión de privilegio no está dirigida a nadie, es una mera abstracción. Es la forma de expresarse en una sesión especial que algunos han encontrado", dice la jefa del bloque del Frente Renovador.

Para Néstor Pitrola, del Frente de Izquierda, "las cuestiones de privilegio manejadas del modo en que lo hace la Presidencia da a los diputados de todos los bloques la posibilidad de expresarse políticamente sobre temas vitales que afectan al país. Como esta es una institución parlamentaria y deliberativa, debe respetar ese derecho a la manifestación política".

El tan cuestionado como defendido recurso presenta, por lo general, un uso más abusivo en Diputados que en Senadores, donde generalmente suelen ser más atinados en su uso y extensión.


El ránking privilegiado


1°) Guillermo Carmona (FPV): 13

2°) Juan Manuel Pedrini (FPV): 8

     Araceli Ferreyra (FPV): 8

3°) Héctor Recalde (FPV): 7

4°) Juan Carlos Giordano (Frente de Izquierda): 6

     Soledad Sosa (FIT): 6

Fuente: Parlamentario.com

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