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La rosca de la reelección siguió durante la Vendimia

El PJ negoció con la UCR una propuesta para votar la reforma constitucional en un comicio separado de las legislativas de este año. Pero el oficialismo la rechazó. El vínculo que une a intendentes del peronismo con el Gobierno y los riesgos de una ruptura en el principal partido opositor.

El Carrusel vendimial, el accidente del teatro griego y la suspensión del acto central no alcanzaron para impedir que siguiera este fin de semana la rosca y las negociaciones por la reforma de la Constitución provincial.

En ese sentido, si de algo sirvieron los eventos del sábado, fue para confirmar que en el peronismo hay un grupo de dirigentes que está de acuerdo con el proyecto oficialista y que no se opone para nada a la reelección del gobernador actual, Alfredo Cornejo.

De hecho, en cuestión de horas, fue y vino entre dirigentes peronistas y radicales una propuesta de acuerdo para viabilizar la reforma. La acción se desarrolló entre las terrazas del hotel Hyatt, donde se hizo el desayuno de Coviar, y el tardío almuerzo en la bodega Los Toneles.

Entre brindis y ocasionales manotazos a las bandejas de finger food, peronistas y radicales estudiaron la posibilidad de separar la votación sobre la reforma constitucional de las elecciones legislativas de este año.

La idea de algunos justicialistas es compleja. También parece un juego de palabras. Pretenden que los mendocinos voten una enmienda de la Constitución para cambiar la redacción del artículo que establece que la reforma de la Carta Magna se tiene que aprobar en una "elección de diputados provinciales".

Esa enmienda abriría las puertas para un acuerdo amplio entre peronistas y radicales. El justicialismo buscaría a partir de allí negociar con la UCR los puntos a reformar, los cuales serían sometidos a votación luego en un comicio autónomo.

Pero en cuestión de horas, el Gobierno rechazó la propuesta, en la que habían participado, entre otros, un asesor top del PJ que hoy trabaja en el sector privado: el constitucionalista Rodolfo Chango Díaz.

Mientras sonaban apenas como ruido de fondo los discursos del almuerzo vendimial, desde el Poder Ejecutivo señalaron que la idea del peronismo no era otra cosa que la reedición de una enmienda que ya fue rechazada por la ciudadanía.

Efectivamente, en 2009, hubo un intento por cambiar el famoso artículo 221, que reglamenta el mecanismo de la reforma. Aquella vez, el objetivo era diferente al actual: eliminar la cláusula sobre la cantidad mínima de votos para que la reforma constitucional sea aprobada por la ciudadanía. 

Se buscaba entonces evitar el cepo que impide reformar la Constitución si no se consigue el apoyo de más de 50 por ciento del padrón electoral total de la provincia.

"Eso ya fue rechazado", dijeron en el radicalismo, durante la comida en la bodega de la familia Millán. Y pasaron a otro tema, en medio de esa ronda acalorada de charlas.

Siguen negociando, a pesar de todo

Pero las negociaciones con parte del PJ para que la reforma constitucional sea posible no se han agotado. 

Existe un diálogo permanente entre funcionarios y legisladores radicales y dirigentes e intendentes del PJ para que haya reforma, y para que Cornejo pueda aspirar a otro mandato. 

Es un diálogo que ninguna de las dos partes quiere dar por fracasado y que se extenderá, por lo menos, un mes más.

Los peronistas a favor de la reforma buscan aflojar la resistencia de los justicialistas que se oponen con firmeza a otro mandato de Cornejo. De esa tensión surgió la idea de separar la votación de la reforma constitucional de la próxima elección legislativa.

Sucede que la búsqueda de un acuerdo con Cornejo genera tanta conflictividad que hasta podría producir una ruptura general del peronismo mendocino. La peor pesadilla del grupo acuerdista es que, en las próximas elecciones, algunos justicialistas (los kirchneristas, por lo menos) se separen del resto y se monten al "no" a la reforma, mientras otros defienden el "sí". 

Por eso pretenden escindir, como si se tratara de una amenaza temible, el posible plebiscito constitucional del comicio legislativo de este año.

En el radicalismo también hay problemas con la reforma. Los discípulos de Cornejo apuntan a una negociación política que habilite la reelección, mientras que la vicegobernador Laura Montero milita su propio proyecto y bombardea la idea del líder del gobierno.

Desde hace unos días hay negociadores radicales que están buscando asimilar y unificar estas dos posturas, para que no choquen los planetas.

El "regalo" vendimial para Emir Félix

Que el radicalismo mantiene una relación muy fluida con parte del justicialismo, mientras otra parte del PJ trata de confrontar con el gobernador, es una realidad innegable a esta altura.

El vínculo sólido de intendente peronistas con la gestión de Cornejo facilitó este sábado, por ejemplo, que uno de los caciques del PJ y el ministro de Hacienda, Martín Kerchner, firmaran fuera de la Casa de Gobierno y en medio de los actos vendimiales,  la entrega de un crédito de 14 millones de pesos a favor del primero.

El beneficiado resultó Emir Félix, intendente de San Rafael. MDZ presenció cómo Kerchner y el sanrafaelino firmaban en las terrazas del Hyatt los papeles para la entrega de la parte que le correspondía a San Rafael del crédito otorgado por la Nación en el marco del acuerdo de devolución de aportes de ANSES a la provincia.

La apretada agenda del ministro de Hacienda (hace poco volvió de Estados Unidos) fue la justificación de esta firma en un escenario inusual. Félix también buscó tomar distancia con una humorada: "Nos hacen ver como una premio la devolución de plata que nos deben", deslizó.

Sin embargo, no dejó de sorprender el trato amistoso y desestructurado entre Félix y Kerchner, a pesar de que hace poco un grupo de legisladores peronistas había pedido interpelar al funcionario por sus ingresos.

Con perfil bajo, otro intendente peronista que tiene buen diálogo con Cornejo, Alejandro Bermejo, también pasó por el hotel donde se desarrolló el desayuno de Coviar y dejó palabras que sonarán como música para el Gobierno.

Consultado por este diario, Bermejo habló a favor de la reforma constitucional y no dijo que no a la reelección de Cornejo. "Habría que charlarlo si quiere otro mandato, y llegar en un marco de acuerdo con niveles de racionalidad que correspondan a lo contemporáneo", expresó el maipucino.

Quedó claro en esta Vendimia que, a algunos intendentes peronistas, la reelección de Cornejo no los altera. Más allá de que ciertos dirigentes teman que el radical use el posible permiso constitucional para quedarse no dos, sino tres mandatos, como ocurrió, sin ir más lejos, con un líder peronista vecino: el ex gobernador sanjuanino José Luis Gioja.