Obsequios a funcionarios: entradas al Colón, salamines, biblias y fernet
Las herramientas para transparentar al sector público, y que son parte fundamental de la publicitada modernización del Estado, apuntan con mayor o menor éxito a blanquear aquello que la política por la general intenta ocultar. Eso, claro, en los papeles.
Desde difundir las declaraciones juradas de los funcionarios hasta permitir el acceso en detalle a las licitaciones del Estado, la apertura de datos es cada vez más visible, aunque no necesariamente más popular. Todavía queda mucho trabajo de difusión para que el ciudadano sepa cómo acceder a esa información y cómo darle un mejor uso.
Entre esas ventanas que empiezan a abrirse, hay una de altísimo valor simbólico: la del Registro de Obsequios a Funcionarios Públicos, que creó e impulsa la Oficina de Anticorrupción (OA). En él se consignan los más variados e insólitos regalos, dádivas, donaciones, cortesías o como se les quiera llamar. Por sorprendentes o absurdos que resulten, siempre será preferible que queden registrados a que pasen por debajo del radar.
La ley de Ética Pública, aprobada en el 2016, establece en su artículo 18 que "los funcionarios públicos no podrán recibir regalos, obsequios o donaciones, sean de cosas, servicios o bienes, con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones...".
No obstante, aclara: "En el caso de que los obsequios sean de cortesía o de costumbre diplomática la autoridad de aplicación reglamentará su registración y en qué casos y cómo deberán ser incorporados al patrimonio del Estado, para ser destinados a fines de salud, acción social y educación o al patrimonio histórico cultural si correspondiere".
La Oficina de Anticorrupción tiene la tarea diaria de "emprolijar" un terreno por lo menos dudoso a través del Registro de Obsequios a Funcionarios Públicos y del Registro de Viajes Financiados por Terceros.
Ojo al hilo
Este tipo de regalos nunca son desinteresados. Llevan implícitos un gesto, un intención implícita. Que estén blanqueados no garantiza que ciertas prebendas no se concreten, que los beneficios non sanctos prosperen, pero al menos sirven para atar cabos en una investigación.
Darles visibilidad a quién obsequia y quién recibe, como difundir este registro son formas de que la ciudadanía no pase de largo, no sea embaucada o estafada (del todo).
Esta información es cargada -expediente de por medio- en el Portal de Datos de Justicia de la República Argentina, puntualmente en el dataset Transparencia y Anticorrupción. Incluye precisiones como, por ejemplo, si es cortesía o costumbre diplomática, si fue recibido en un despacho o un evento, quién realizó el obsequio, y si provino de un organismo público, una persona jurídica, organismo internacional o una persona humana. También consta el valor de lo recibido, aclarando si es menor de 4 módulos (actualmente equivalente a $4.000) o, en caso de superarlo, lo recibido se incorpora al patrimonio estatal.
Lo que no se especifica en el dataset es si, como establece la normativa, lo obsequiado quedó finalmente en manos del funcionario o si lo donó a una institución.
A manera de caso testigo, tomemos de referencia a Laura Alonso. La titular de la Oficina Anticorrupción recibió desde dulce de leche, libros, entradas para recitales, hasta manteles, billetera, almohadas, paraguas y un vino El Enemigo, obsequio del gobernador Alfredo Cornejo.
Por lógica, el presidente Mauricio Macri figura a la cabeza de los que más atenciones recibe debido a que la mayoría de esas cortesías son protocolares.
De todo, como en botica
El listado de regalos que figura en el registro (actualmente con 993 entradas) es por lo menos pintoresco. Aquí, una síntesis al azar para certificar lo variopinto de lo obsequiado: cápsulas de Nesspreso, salamines, entradas para el Teatro Colón, lámpara romana, collar de madera, moneda de plata de Singapur, morral de lona, ceniceros, platos pintados, té verde, remera de Suecia, cartera cuero de carpincho, heladera navideña, porta taco, pañuelo de seda de Vietnam, bombo de madera, whisky, cafetera, velas aromáticas, tierra de Malvinas, pelota de fútbol firmada por el equipo de Boca, paseo en barco por el Beagle, jamón crudo, trenes en miniatura, barrilete, alpargatas, biblias, rosarios, horóscopo chino, CDs, limones, ponchos, borcegos, corbatas, sake y Fernet.
En el registro en cuestión no figuran todos los funcionarios públicos. De a poco, la OA va haciendo docencia, seguimiento y sumando nombres. A través de dos tutoriales, los interesados en ser parte de este proceso de transparencia pueden cargar su información y empezar a ser parte del Registro de Obsequios a Funcionarios Públicos. Si así no lo hicieren, el ciudadano y la Patria (se) los demandará.
Para pasar lista