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Legisladoras también denunciarán a Sidoti

Desde el Gobierno se anticipó que el pedido de jury que presentará hoy contra el fiscal que podría haber evitado la muerte de Ayelén Arroyo será acompañado por diputadas y senadoras. El Ejecutivo destacó, en contraste, los aciertos de la fiscal Claudia Ríos, quien investiga el crimen.

La dimensión de la reacción política ante los femicidios quedará reflejada hoy en la amplitud del pedido de jury contra el fiscal Fabricio Sidoti, quien intervino en el caso de Ayelén Arroyo, el tercero y más escandaloso crimen que lamentó Mendoza esta semana.

El pedido estará encabezado por el ministro de Gobierno, Dalmiro Garay; y su subsecretario de Justicia, Marcelo D´Agostino, quienes pedirán, en su condición de funcionarios y ciudadanos, el inicio de un proceso de destitución contra Sidoti.

Pero además anticiparon desde el Gobierno que el pedido de jury será acompañado por diputadas y senadoras del radicalismo. A las que podrían sumarse, incluso, legisladoras de otros partidos. "Nos pidieron acompañar", comentó un funcionario; quien señaló que las únicas que no podrán adherirse serán las legisladoras que integran, precisamente, el Jury de Enjuiciamiento.

El organismo que juzga a los magistrados está compuesto por 14 legisladores y los 7 miembros de la Corte. Muy criticado por el manejo de algunos casos, en especial el del fiscal Daniel Carniello, ese organismo tendrá que decidir ahora la suerte del fiscal Sidoti.

Todo indica que el embate político en su contra será demoledor. Una muestra es que el pedido de jury no ingresó en la tarde de este jueves solamente porque el Jury no recepciona las denuncias en horario vespertino.

Desde ayer a la mañana, el Gobierno asegura que tiene pruebas contundentes de mal desempeño. Sidoti recibió las denuncias gravísimas de la joven Ayelén contra su padre, Roque Arroyo, apenas dos semanas antes de que éste acabara con su vida. El fiscal, lejos de imputarlo y detenerlo en el momento que era denunciado, le tomó apenas una declaración informativa y lo dejó en libertad.

La conclusión es que la muerte de la joven se habría evitado si Sidoti tomaba a tiempo las medidas preventivas que exigía el caso. Un argumento contundente para que el Gobierno y sus ocasionales aliados impulsen el fin de la carrera judicial del fiscal.

Para realzar la embestida, desde el Poder Ejecutivo marcaron ayer el contraste entre las acciones de Sidoti y las de la fiscal Claudia Ríos, a cargo de la investigación del asesinato de Ayelén.

Ríos actuó con una celeridad que para el Gobierno es ejemplar y que deja atrás cualquier prejuicio que el gobierno radical haya tenido sobre ella en el pasado. Tras imputar a Roque Arroyo por homicidio agravado, la fiscal se encargó de "hacer traer" de Salta a la hermana de la víctima fatal, que se llama Marcela. 

De este modo consiguió, a poco más de 24 horas del crimen, pruebas para imputarle a Roque Arroyo, además del asesinato de su hija, la violación de la su hermana.

El testimonio de Marcela ante la fiscal Ríos terminó de desvelar una historia tan marginal como trágica. Ella es madre de una nena de 7 años que sería hija de Roque Arroyo, ya que la testigo sufría violaciones del imputado desde chica.

Marcela vive en Salta porque allá fue llevada por su padre (de quién todavía no se sabe si es el biológico, ya que eso depende de un estudio de ADN) para abortar cuando quedó embarazada, pero consiguió escaparse y recibió el amparo de una familia. De esta manera, tuvo a su hija.

Justo en una semana en la que el Gobierno buscó imponerles un cepo informativo a los fiscales a través de una ley en la Legislatura, la historia central y las dolorosas derivaciones secundarias de la muerte de Ayelén trascendieron con lujo de detalle.

No fue otra persona que la fiscal Ríos quien mantuvo informados al instante a los funcionarios de Cornejo de cada uno de los testimonios y de sus avances investigativos.

Desde el primer momento, en medio de la conmoción social provocada por los femicidios, cada acierto de Ríos se ha convertido en un elemento más en contra de su colega Sidoti, quien sería el único malo de la película para el Gobierno.

De hecho, ayer, los voceros oficiales se encargaron de dejar a salvo a los funcionarios del Órgano Administrativo Local (OAL). Según el Ejecutivo, en esta dependencia del Gobierno sí se escucharon y acompañaron los pedidos de ayuda de Ayelén, por lo cual no tuvo responsabilidad en su tristísimo final.