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Seguridad: no alcanza con ganar solamente en la Legislatura

El gobierno de Alfredo Cornejo le asigna una importancia esencial al proyecto para crear un registro de ADN, a pesar de que la ley existe desde 2013 y no se generó aún por problemas ajenos a la falta de una normativa.

Es frenético el ritmo de las leyes sobre seguridad que el gobierno de Alfredo Cornejo ha introducido en la Legislatura en menos de 10 meses.

Desde el punto de vista del marketing político, la operación tiene éxito asegurado: proyecto que envía Cornejo, es ley que se sanciona, porque la oposición no tiene votos para impedirlo.

Así, Cornejo ha obtenido más de una decena de normas. La hiperactividad tiene sus méritos: sugiere que se está actuando frente al problema. A corto plazo, rinde sus frutos.

Pero suponer que las leyes aprobadas nos acercan a la solución para un flagelo de décadas en Mendoza no es correcto. Mendoza no tendrá, por ejemplo, una cárcel nueva, sólo porque la ley que lo autoriza se haya aprobado en la Legislatura. Para poder construir una nueva cárcel hará falta voluntad política y, especialmente, financiamiento millonario.

Lo mismo sucede con otro proyecto al que el gobernador Cornejo le viene asignando una importancia central para la lucha contra el delito. Se trata del proyecto por el cual se crea un registro de ADN. "Es el más importante de todos", dicen en el Poder Ejecutivo, desde comienzos de esta semana.

Sin embargo, esta ley (como todas, fácil de sancionar para el radicalismo) no va a permitir por sí sola incorporar un moderno registro para que sea más fácil perseguir a los delincuentes.

Esta iniciativa tiene, además, una particularidad: la ley ya existe desde 2013. O sea que no depende totalmente del nuevo proyecto de Cornejo, que plantea modificaciones a la redacción original de la ley 8611.

Al margen de algunas adecuaciones que seguramente hay que hacerle, la ley para crear el registro de ADN es un instrumento a mano desde hace tiempo en Mendoza. El problema ha sido que el gobierno anterior no atinó a ponerlo en práctica, a pesar de las reuniones de la Mesa de Enlace en la que se decía siempre que era prioritario para la seguridad. Hasta existe el laboratorio genético para procesar elementos de la escena del delito que cobran una importancia crucial: el análisis de un simple pelo puede conducir a esclarecer un crimen.

Para que esto sea posible hacen falta recursos; crear el banco de datos (al que se incorporan, además de detenidos, policías y penitenciarios, el personal de las agencias de seguridad privada) y, tal vez lo más importante, que haya policías capacitados para manipular las pruebas.

La llamada "cadena de custodia" es, a priori , una de las preocupaciones, para que las pruebas no pierdan su categoría de tales durante el proceso. Una provincia en la que la Policía permitió que se vandalizara la escena del crimen del joven Bolognezi no ha ofrecido demasiadas garantías en ese sentido.

Pero las leyes no pueden ayudar mucho con eso. Al final, sólo la gestión hará ganar o perder la verdadera batalla contra la inseguridad, a pesar de que el Gobierno siga triunfando, en forma rotunda e indudable, en la Legislatura.