Lejos de acordar un líder, el PJ sigue borrando candidatos
A 15 días del cierre de listas para las eventuales elecciones internas del PJ mendocino, el partido todavía no logra definir quién será su próximo conductor partidario.
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Nadie quiere que estas elecciones se realicen. Como se trata de autoridades partidarias, no cargos públicos, la logística y los gastos correrían por cuenta del propio peronismo. Afrontar los gastos y movilizar a la militancia sería muy difícil para un partido todavía golpeado por el resultado de las elecciones del año pasado.
"Además, no es lo que quiere ver la ciudadanía", explicó ayer uno de los dirigentes involucrados en las gestiones para acordar una conducción por la vía de la unidad. Esas reuniones se aceleraron esta semana (hubo dos en las últimas 48 horas), pero los sectores internos siguen lejos de un acuerdo.
El problema es que, de no surgir una lista de unidad antes de fin de mes, es un hecho que habrá competencia en las urnas. O de lo contrario, el PJ podría ser intervenido por la Justicia, ya que en noviembre vence el mandato del tándem Francisco Pérez-Carlos Ciurca (el primero ya renunció al cargo).
Ninguna novedad es satisfactoria en ese sentido. Por lo menos dos nombres de dirigentes ajenos al desgaste y las peleas entre facciones fueron puestos sobre la mesa, pero ninguno de los dos sería el elegido.
Surgió la idea de que un veterano justicialista aborde el desafío de comandar al partido y lo lleve a la disputa electoral del año próximo, pero ambos fueron prácticamente descartados. Se trata del ex gobernador Rodolfo Gabrielli y el ex funcionario jaquista Juan Marchena.
A esto se sumó la declinación de uno de los tres candidatos a presidente que el PJ tenía. Es la senadora provincial Patricia Fadel, jefa del bloque en la Cámara Alta, quien ensayó una candidatura hace pocas semanas, pero ayer se bajó.
La salida de Fadel dejó como protagonistas principales de la puja por la presidencia a otro azul, Adolfo Bermejo, y al líder del peronismo sureño, Omar Félix.
Con reuniones entre todos los sectores y de cada línea interna por separado, los justicialistas deliberan intensamente sobre quién o quiénes tienen que dirigirlos en la próxima etapa. Aunque hay quienes, de entrada, dan por descartados a Bermejo y Félix: "No puede conducir ninguno que tenga aspiraciones electorales para el año que viene", opinó un dirigente histórico de los azules.
La crisis azul
Hay quienes descargan precisamente en el sector azul las culpas por lo problemas que actualmente tiene el PJ. Sus referentes están atomizados y enfrentados entre sí. Esa crisis se expande al resto del peronismo, ya que los azules siempre fueron orgánicos y asumieron la responsabilidad de mantener al peronismo unido.
Pero esa responsabilidad descansaba sobre los hombros del fallecido Juan Carlos Mazzón (artífice de los dos últimos gobernadores peronistas) y el líder no dejó un sucesor capaz de seguir con la tarea.
Anoche había expectativas por una reunión de los azules para tratar de ponerle punto final a una crisis que ellos mismos reconocen. Pero lo cierto es que, en los últimos tiempos, los únicos acuerdos concretos entre los azules fueron la sanción en la Legislatura de leyes que favorecen al Gobierno.
En esa dirección trataron de inclinar los azules Alejandro Bermejo y Jorge Giménez, más el sureño Emir Félix, a todo el peronismo, que se partió a la hora de las votaciones. Esta implosión provocó una escisión en la Cámara de Diputados, donde un azul, Gustavo Majstruck, se separó de sus compañeros y armó bloque propio para hacer oposición "de verdad".
Mientras crecen a borbotones las versiones sobre diferencias entre los líderes azules (cruces entre los hermanos Bermejo, diferencias de lavallino Roberto Righi con sus compañeros intendentes, una desvinculación fuerte entre Fadel y el intendente de Tunuyán, Martín Aveiro, etcétera), siguen naufragando la posibilidad de que el PJ se una.
Los rivales de los hermanos Félix acusan a los sureños de cambiar todo el tiempo de opinión al respecto de la conducción y el futuro del partido.
El ciurquismo, por su lado mira la batalla de afuera con desinterés y el propio Carlos Ciurca sólo parece enfocado en la elección de Santa Rosa, donde competirá por la intendencia una candidata propia: Flor Destéfanis.
Y lo que ha quedado del kirchnerismo se mantiene aislado, sin romper ni ayudar.
Mientras tanto, pasa el tiempo y crecen las dudas sobre si el objetivo de la unidad podrá ser logrado.