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Bambú (La metáfora de Macri que seduce a Vidal)

Surgió de un llamado a la medianoche. Un presidente más relajado y con tono no oficial recordó una historia milenaria del Oriente para valorizar el rol de Cambiemos en nuestros días

Del portugués bambu.

1. Planta de la familia de las gramíneas, originaria de la India, con tallo leñoso de hasta 20 metros de altura, cuyas cañas, aunque ligeras, son muy resistentes y se emplean en la construcción y en la fabricación de muebles y otros objetos.

2. Material procedente del bambú. Muebles de bambú.

"Me gustaría compartir con ustedes una historia que me contó Mauricio sobre los árboles de bambú, ¿la conocen? Una vez me explicó que el árbol de bambú crece a partir de una semilla muy especial, que demanda mucho esfuerzo y paciencia. Durante los primeros siete años de cultivo, la semilla no germina. Pero de repente, en apenas seis semanas, el árbol se desarrolla y crece con tronco y hojas jóvenes".

Lo manifestó la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, frente a un grupo de dirigentes políticos, días atrás. No pasó en China ni en Japón (esa mala copia de China, si quieren). La trastienda de esta metáfora afirma que el presidente Macri realizó, días antes, un llamado fuera de hora y agenda a la gobernadora. Se sabe que los hombres que cargan el poder lo liberan como lo haría cualquier mortal. Y hablar, pese al destiempo, es una acción del actual presidente (además de estar en chat en línea con 15 periodistas).

La historia no oficial afirma que en medio de los días de polémicas sobre el tarifazo, casi a la medianoche, sonó el teléfono de la gobernadora Vidal y el que la reclamaba era el presidente, su amigo Mauricio. Afirman que suelen conversar más allá de la política y que el derrotero de sus vidas personales ocupa buena parte de sus llamados. Y que en ese mientras tanto hay espacio para pensar la realidad, acaso con otra noción a la del vértigo del día.

Un tramo de charla sería como las de éste tipo: "La semilla del bambú se planta y durante dos años no se ve nada, parece que ni siquiera empezara a crecer. Pero luego germina y, en seis semanas, llega a tener 10 metros de altura". La gobernadora asintió. El silencio en la medianoche parece más espeso aunque también más suave para comprender al otro. Días después ella se refirió a esta metáfora, en la reunión citada con políticos que participan de la coalición oficialista.

Hace unos meses se publicó un libro de la escritora y periodista chilena Trini Ried, "Filosofía del bambú" (recordamos que en la Feria del Libro de Mendoza sería imposible su presencia, debido a que ella jamás ha pintado un mural comunista o seudo comunista, lo que la deja prácticamente sin chances). Lo cierto es que en este texto, la trasandina se muestra asombrada por esta planta y realiza algunos paralelos que colocan al bambú como paradigma de una existencia más relajada. Es que allí plantea:

"Hombres y mujeres con raíces tan profundas que nos permitan enfrentar la vida con fortaleza y flexibilidad; que tengamos la capacidad de construir un mundo interno que le dé sentido y trascendencia a los estímulos externos; que seamos versátiles frente a los cambios; que crezcamos rápido -como exige el mundo actual-, pero con una base firme y una estructura sólida; que cultivemos y mantengamos un contacto profundo con el que nos regala la vida; que podamos vincularnos con los demás en comunidad; que podamos vivir desde el ser y no el poseer, ni aparentar poseer; aspirar a lo más alto que podamos llegar de acuerdo a lo que somos y promover que otros logren lo mismo".

En la actual Feria del Libro estas ideas son consideradas "perdedoras", lo que nos llevaría a preguntarnos qué sería "ganar" para las autoridades culturales. Es otra nota. Nada cambia en el panorama cultural de Mendoza: si sufris, si escribis sin demasiado sentido, y si además no le vendes un libro a nadie, en la Feria del Libro sos un capo, un ganador, acaso un ejemplo. Dije que merece otra nota.


El bambú es una planta inquietante en la naturaleza, de la que solemos aprender los hombres, cuando queremos aprender algo importante. No hablo de estar embobado frente a una cadena nacional careta, en la que aplauden como en la televisión. 

El bambú es el árbol de mayor crecimiento de todo el planeta y es coincidencia en apreciarlo como la criatura viva que más rápidamente gana altura


Sucede con el bambú un hecho extraordinario: es cierto que puede demorar años verlo surgir, dar señales de vida, lo que resulta frustrante en nuestros ánimos ansiosos. Sin embargo, esta planta da la espalda a nuestra inmediatez y no aparece hasta no haber consolidado un entramado sólido, perdurable y seguro por debajo de la tierra. Si el bambú fuera un financista sería de los mejores: cuando aparece, te come, y también se come tu plan B y hasta tu plan C. 

El bambú apenas sale a a la superficie cuando completó su sistema de raíces que le permiten afrontar miles de batallas. Y en ese momento, apenas surge, puede crecer hasta imponer un bosque, a una velocidad que deja en ridículo tu ansiedad.

Imposible no enamorarse de estas plantas: poderosas en la ambición, pero también en el propósito y en el trazado de sus formas. Aquel mortal que consiga, ante la absoluta derrota, erradicar el bambú, deberá dedicar más que esfuerzo para matar una planta que vive en sus raíces. 

La metáfora es poderosa: "soy lo que grandiosamente ves pero soy bastante más, por debajo, muy por debajo, y encima ya pensé hasta la muerte que podrías darme y veremos quién gana la batalla".



No tengo idea si Mauricio Macri sabe lo que aportó Confucio a la civilización china. Casi que no importa saberlo, pues venimos de tiempo de mucho Jauretche careta, de mucho Dorrego trucho, de héroes que hoy serían una pelotudos soberanos, más folklóricos que campestres. Algunos todavía se la creen. Se parecen a esos grupúsculos de gente que sospecha que el hombre jamás llegó a la Luna y todo es un invento de la televisión (Y de los forros de la NASA). 

Los dejamos tranquilos y en paz: cada uno puede creer lo que quiera, que de eso se trata. no sólo la democracia, sino una vida tolerante


Confucio pasó a la historia por sus ideas, pero asegurándose un correlato en la música, la poesía, la caligrafía y la pintura. Para el filósofo chino cada persona es por naturaleza buena y era la cualidad moral lo que permitía el progreso a través de la verdad. "Esa es la verdadera libertad: la búsqueda de la verdad por parte del hombre", afirmó, casi como axioma. 

Quizá la Argentina de hoy elija entre el bonsai y el bambú


Y no digan que es poesía: hablar de naturaleza y política siempre es más refrescante que hacerlo de nombres propios, tan previsibles y obstinadamente burros que naturalizamos discutir lo importante, siempre enfrascados en polémicas de zoológico. Incluso algunos hablan de gorilas en política, como enjauladores de animales. Pobres (y no vale llamarlos bestias, que sería darles mejor estatus).