Almafuerte: así manipulan cifras para disimular el hacinamiento
Las cárceles de Mendoza están superpobladas, pero la gran pregunta es: ¿Cuál es la real dimensión de ese problema?
El dato se ha convertido en un elemento muy importante de la agenda pública actual.
El gobierno de Alfredo Cornejo acaba de conseguir la sanción de una ley que endurece el sistema de prisión preventiva. En consecuencia, habrá más presos (entre 300 y 500 dicen el Gobierno) por la restricción de excarcelaciones.
Se podría agravar, según reconoce toda la clase política, el hacinamiento en los establecimientos penitenciarios, por lo cual se estudian medidas para enfrentarlo. Todas implican grandes inversiones económicas.
El obstáculo para tomar decisiones es que el punto de partida es difuso. Dice el Gobierno que el déficit actual de las cárceles es de 500 camas, pero algunos legisladores elevan esa cifra a 700 u 800.
Esto ocurre porque el sistema penitenciario no escapa a las generales de un país donde la veracidad de las estadísticas fue dinamitada en los últimos años.
Un trabajo de investigación así lo confirma. Franco Palermo, ex codefensor de Ejecución Penal en la cárcel de Almafuerte, sostiene que en los últimos años se ha producido un "uso arbitrario de la determinación del cupo carcelario por parte del Servicio Penitenciario Provincial y el Poder Ejecutivo provincial" debido a que "la cantidad de personas que pueden ser alojadas en una unidad de ejecución penal respetando condiciones dignas y humanas no ha sido definida ni establecida con claridad por normas específicas y por ninguno de los tres poderes provinciales".
Un gráfico realizado a partir de información oficial del Sistema Nacional de Estadísticas de Ejecución Penal (SNEEP) revela, según Palermo, esta situación.
Explica el hermano del ministro de la Corte Omar Palermo que el Gobierno provincial informó "a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que la capacidad de Almafuerte sería para alojar a 940 reclusos, en el mismo año que al Gobierno Nacional había informado que era de 420". Sin embargo, más adelante, se indicó que el penal de Cacheuta alojaba 1096 presos.
Este uso "arbitrario" de la información derivó en que, según los oficiales compilados por Palermo, la capacidad de Almafuerte registró desde 2009 al 2011 un aumento del 123%; y desde 2011 a 2014, un 21% de aumento. Sin que en esa etapa se haya registrado una ampliación de instalaciones.
Las comparaciones finas entre capacidad, superpoblación y población alojada aparecen en el siguiente cuadro del autor de la investigación:
Así es que hay hechos paradójicos: "Cuando el establecimiento tenía una menor capacidad de alojamiento poseía mayor superpoblación", destaca Palermo, en relación a la situación en los años 2009 y 2010. Además, "del 2010 al 2011 se pasa de un 83% de sobrepoblación a un -19%".
Dice el autor que "esta información resulta contradictoria con los datos relevados por el mismo Estado provincial sobre Evolución de la Población Encarcelada, que registró un incremento inédito a partir de 2010".
La insólita conclusión de todo esto, según Palermo, es que "cuanto mayor sea el encarcelamiento menor será la superpoblación, no dejando alternativas para interpretar la escasa confiabilidad y la tendencia a la manipulación y ocultamiento de la información".
Palermo se queja por otro lado de que se relacione estrictamente la capacidad de un penal con la cantidad de "camastros disponibles", sin tener en cuenta "la capacidad operativa del penal, cantidad del personal penitenciario, cantidad de profesionales de la salud, profesionales de psicología, trabajo social, capacidad para el dictado de talleres, cursos y educación".
Algunos datos sobre el estado actual de Almafuerte completan un cuadro que evidencia los problemas de hacinamiento.
Para junio del año pasado, la población de Almafuerte trepaba a 1202 presos y mostraba que el hacinamiento nunca bajó: en 20 de las 24 celdas del área Admisión se había agregado un camastro, a pesar de que esos lugares están destinados al alojamiento individual; mientras que en el módulo V (otro sector para encarcelamiento individual) casi todas las celdas tenían dos camastros.
En el mismo sentido existían entonces "varias celdas que son habitadas por 4 reclusos o más, y que originariamente fueron previstas para tres personas, situación que el ex codefensor de Ejecución Penal detectó en los módulos I, II y III. El último de ellos tenía 68 celdas y por lo tanto era el de mayor hacinamiento en el penal de Cacheuta.