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El agnóstico que fue a ver al Papa

Alfredo Cornejo no le dio trascendencia a su encuentro con Francisco, mientras se prepara para enfrentar el conflicto con los docentes. El “cambio cultural educativo”, choca contra el impacto de la inflación y desde el gobierno nacional intentaron desestabilizar el ítem aula. Por qué, en este debate, el gobernador aparece como más liberal que el propio presidente.

“¿Qué tengo que hacer yo ahí si soy agnóstico?” Alfredo Cornejo discutió un buen rato con su entorno el día que se enteró, si aceptar o no, la invitación de Mauricio Macri para sumarlo a la comitiva que ayer se reunió con el papa Francisco.

Luego de un debate no muy largo, alguien acertó con el argumento.

- Tomalo como si fuera una visita a un jefe de Estado. En definitiva el Papa es además el jefe del Estado Vaticano, le dijo.

Cornejo caviló unos segundos y mandó a decirle al presidente que lo acompañaría a Roma.

Por lo que se vio este sábado, el gobernador mendocino no le dio demasiada trascendencia al encuentro con la máxima autoridad de la Iglesia Católica

Ni una sola frase difundida por los medios. Ni una sola mueca de emoción dejó trascender. Ni siquiera apeló a la sensiblería argenta, tan recurrente en aquellos que han llegado a encontrarse cara a cara con quien, como lo catalogó el propio Macri, es “el argentino más importante de todos los tiempos”.

Solo una foto difundió el propio Cornejo a través de Twitter, en dónde aparece estrechándole la mano al Papa de manera protocolar. Como si se tratara de un encuentro con un Jefe de Estado cualquiera.

Aquella posición anticlerical que el gobernador mendocino supo acuñar en sus tiempos de militancia en Franja Morada, pudo haber aflorado este sábado en la biblioteca privada de la Santa Sede en tiempos de mayores responsabilidades y madurez política.

Pero, quizás, un pedido concreto del Pontífice al presidente argentino haya repercutido en el mendocino: El Papa le pidió a Macri que mejorara la educación en la Argentina.

Ese tema justo trataron, en el momento en que Cornejo cree estar dando “una batalla por un cambio cultural” en la provincia en el marco de las discusiones paritarias con el SUTE.

 Batalla, además, que Cornejo está convencido de que Macri no da en el resto del país

Con una intensidad pocas veces vista, el gobierno escolar mendocino se preocupó por difundir ayer una columna de opinión del periodista Carlos Roa en Clarín en dónde le achacan a Macri no haber cambiado nada en materia de discusión educativa con respecto al kirchnerismo.

“El Pro repitió la ceremonia anual del kirchnerismo: limitar la discusión a dos puntos más o dos puntos menos. O lo que es lo mismo: marginar de la discusión los problemas de la educación”, escribió Roa en su columna titulada “Todo está como entonces”

Hubo un párrafo de ese artículo que sonó a música para el titular de la DGE, Jaime Correas.

“Tampoco se avanzó sobre premiar a los maestros con mejores rendimientos. Apenas hubo una excepción en Mendoza. Allí se propone algo nuevo: el llamado índice aula que da un pago extra a los docentes que trabajan con los chicos”, redactó una de las plumas principales del diario.

Es verdad lo que asegura Roa. Mendoza es la única provincia en la que la discusión salarial docente no pasa solo por una cuestión de porcentajes.

Aquí hay además una puja de poder entre el Gobierno y los sindicatos estatales.

La inclusión del ítem aula no es solo una revolución cultural en materia educativa, como vende el Ejecutivo. O un intento para que los chicos no pierdan tantos días de clases sin sus maestros al frente del curso.

Es también una jugada para limitar beneficios sindicales, sobre todo conseguidos a través de las licencias, que han servido para el crecimiento político del gremio.

Cornejo está empecinado en esta lucha y su tozudez puede hacer que el conflicto se agudice.

¿Cómo esperar que el grueso de los maestros, que no faltan, acepten que deben autocontrolarse luego de años en los que el Estado se vio desbordado por pedidos de licencia que llegaron el medio millón en 2015?

Hay una intención de cambiar la lógica histrica de la discusión paritaria y por primera vez se discuten parámetros de productividad. Y no solo índices de inflación.

Pero se hace difícil para los maestros entender que la “revolución educativa” se quiere dar cuando están en juego sus bolsillos. Y en un contexto de suba de precios sin freno, además.

En este punto, Cornejo aparece como menos liberal que Correas. Pero mucho más que Macri.¿Qué sucederá a partir de este lunes?

Seguramente el paro se sentirá con fuerza y, la semana que viene, los aumentos se impondrán por decreto.

Correas está confiado en que, cuando los docentes cobren sus sueldos de marzo, se verán reflejados de manera positiva el ítem aula y que la crisis se disipará de a poco.

Es una mirada bastante optimista. Da la impresión de que las clases comenzarán efectivamente el martes. Pero con un nivel muy alto de descontento docente.

Existen, asimismo, otras particularidades. Aquí el conflicto asoma como más duro que en el resto del país en dónde las clases no comenzarán (Santa Fe, Córdoba o Neuquén, por caso) y el enfrentamiento con los sindicatos será a brazo partido.

Nadie puede establecer con certeza si hay un hilo que ate las reacciones de la Justicia con la intención cornejista de limitar las protestas.

En medio del desconcierto nacional, en Mendoza sí se trató de aplicar el controvertido protocolo antipiquetes cuando, durante la manifestación de ATE del día 24, se cortó la calle Peltier.

Una mediadora judicial busco negociar con Raquel Blas para despejar la calle y esta le contestó: “Nos vamos a retirar cuando los trabajadores lo decidan”.

Como consecuencia, ella, Roberto Macho y Federico Lorite (SITEA) fueron imputados por violación al artículo 194 del Código Penal Dice el artículo 194 del código penal que establece que "el que, sin crear una situación de peligro común, impidiere, estorbare o entorpeciere el normal funcionamiento de los transportes por tierra, agua o aire o los servicios públicos de comunicaciones, de provisión de agua, de electricidad o de sustancias energéticas, será reprimido con prisión de tres meses a dos años".

En la provincia ya son cinco las imputaciones judiciales que se acumulan por cortes de rutas o calles en lo que va del año. A las tres de esta semana, hay que agregarle otras dos de dirigentes de la Tupac durante las protestas de enero. Casi nada de esto se vio en el resto del país.Esto marca la presión que el Gobierno le quiere poner a quienes salgan enfrentarlos en la calle.

Pero se olvida de que si bien la Justicia actúa, muchas veces no llega. No es la primera vez que Blas es imputada por este delito, ya le ocurrió lo mismo en 2010, sin que haya sucedido nada.

Y Raquel entiende bien ese juego. Movilizará un encuentro de delegados de base de todos los gremios públicos para definir un plan de acción conjunto y estará mañana en la movilización del SUTE.

Aunque irá no se mostrará junto a Adrián Mateluna, por cierto. Los une el espanto a Cornejo, pero todavía los separan los años en los que pelearon desde trincheras distintas.La jugada de Bullrich

El jueves por poco no explotó la relación con el gobierno nacional, en el marco de la negociación con los docentes.

El ministro de Educación, Esteban Bullrich, operó ante los gremios nacionales y les anticipó que en Mendoza ya estaba decidido que se levantaba el polémico índice de presentismo.

Rápidos de reflejos, los sindicalistas en Buenos Aires le comunicaron la novedad a sus pares del SUTE y el jueves a la mañana Mateluna lo llamó por teléfono al ministro de Gobierno, Dalmiro Garay.

- Bueno ¿Cómo arreglamos?, le preguntó el gremialista al funcionario confiado por el dato que le había llegado desde Buenos Aires.

Sin entender demasiado, Garay creyó que se había filtrado la idea que tenía el Gobierno de mejorar la oferta anualizando un aumento que podría llegar a superar el 30%.

Pero Mateluna hablaba de otra cosa. Le dijo lo que le habían dicho que dijo Bullrich.

- Mirá, contestó Garay, no sé qué te habrán dicho. Pero el ítem aula es innegociable.

Unas horas después el SUTE ratificaba un paro para el lunes y por 24 horas. Y Garay levantaba el teléfono para hablar con Bullrich.

En una conversación tensa, el ministro de Educación negó todo, más allá de que reconoció que estaba tratando de levantar los paros docentes en el país.

Si la sangre no llegó al río, fue porque el propio Macri lo tranquilizó a Cornejo cuando este le llevó sus reclamos por la jugada.

“¿Cómo vamos a hacer eso? Si lo que querés hace vos con los docentes es lo mismo que hicimos nosotros en la Ciudad de Buenos Aires”, trató de contenerlo el presidente, en un aparte que tuvieron en la cena de gala que el presidente le ofreció a su par Francoise Hollande a la que el mendocino fue invitado.

Es delicado el equilibrio que está haciendo Cornejo en su vínculo con la Casa Rosada.

Urgido por pagar los sueldos, esta semana la Nación otra vez aportó casi $1.000 millones en adelantos de coparticipación.

El ministerio de Hacienda respaldó al oficialismo en la discusión por la restitución del 15% de Anses, con una postura tibia en cuanto al reclamo de esos fondos.

Ya quedó a atrás la vehemencia de la UCR, quien hasta hace un año impulsó un proyecto de ley en la Legislatura para obligar al gobierno de Francisco Pérez a iniciarle un juicio a la Nación por este y otros reclamos.

Con Cristina Kirchner esto no pasaba. Con ella en el poder, no había tanta preocupación radical por el déficit fiscal nacional como hay ahora. Y eso que Mendoza, solo por las retenciones de Anses, podría llegar recuperar una cifra cercana a los $3.000 millones.

Nuevamente, como en tantas otras escenas de la vida política local y nacional, cobra vida la precisión del famoso “teorema de Baglini” enunciado en 1986.“El grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es directamente proporcional a sus posibilidades de acceder al poder”, sentenció el “Gordo” hace 30 años. Y hasta aquí, casi nadie ha podido refutarlo.