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Compañeros (Daniel Scioli y Julio Iglesias, en la carretera)

Punta Cana y Julio Iglesias. Scioli y el viaje, más normal a la vuelta que a la ida. Una relación amistosa. Y algunos datos de estafas en República Dominicana.

De compaña.

1. Persona que se acompaña con otra para algún fin.

2.  Persona que tiene o corre una misma suerte o fortuna con otra.

3. Persona con la que se convive maritalmente.


Cuando regresó Daniel Scioli al país luego de unos días en República Dominicana, y hay que decir que su llegada al país resultó más rutinaria que su salida, entre gallos y medianoche, surgió el nombre de Julio Iglesias. Varios sciolistas estoicos hicieron correr la voz. Nunca pensé que se tratase del cantante español. Y en especial porque también ignoraba que ambos eran amigos.

La imagen de las mil palabras. Faltaba una semana para la presidencial de 2015.


En los debates antes de las presidenciales, pobrísimos y sin audacia (nunca imaginábamos que los celebrados entre Trump y Clinton hace meses podían resultar más penosos), hubo un detalle que fue capturado en modo instantáneo y espontáneo por los millones que seguían estas alternativas. Sucedió en el único que participó Scioli, pues antes siempre se negaba a debatir con los que suponía estaban detrás suyo en las encuestas. 

Fueron estas mismas mediciones que lo convencieron a Scioli de participar del debate, en la recta final de su campaña


El gesto, al que cuesta creer que fue planificado por estrategas y marketineros, sucedió al final de esta reunión. No había palabras ya, sino gestos. Macri se confundió en un abrazo con su esposa, mientras Scioli parecía De la Rúa en lo de Tinelli. El candidato del entonces oficialismo contaba con la compañía de su mujer, Karina Rabolini. 

Y en el juego de las diferencias, de lo no dicho, de lo fuera de libreto, la historia de amor, volvió a triunfar en el imaginario


2003: Julio Iglesias en el papelerío de su ciudadanía dominicana 


A mí, particularmente, me interesa un bledo la vida privada de las personas, aún las públicas. Entiendo que son seres muy parecidos a cualquiera de nosotros y que esa zona de su existencia presenta los mismos dilemas comunes a todos los mortales. Quiero decir con esto: los políticos, aquí, en la China y en Londres, también viven sus dudas, sus debilidades e inseguridades, sus talentos, cualidades y virtudes. 

Ni siquiera intento una defensa a la clase política, sino a creer que estos tipos no son diferentes ni dioses ni esclarecidos ni santos ni impolutos


Pues bien, dicho esto, retomo lo de Julio Iglesias. Nunca ha sido de mi agrado el cantante español: prefiero a Raphael, José Luis Perales, un Manolo Galván y, obvio, a Serrat, pero tampoco la valoración es interesante.

De cualquier modo, en su vida profesional no le ha ido nada mal. Por ejemplo: el periodista dominicano Jesús Salgado, en su libro "Riquísimos", investigó al español y determino que Julio Iglesias es dueño de la tercera parte de Punta Cana, que además es propietario del aeropuerto internacional de Punta Cana y que, además, posee la novena fortuna más importante de España.

Tanta pasión por este córner del Caribe llevó al artista a adoptar la nacionalidad del país. E hizo los trámites en Santo Domingo el 28 de noviembre de 2003. Casi un mes después organizó un recital en beneficio de "la niñez dominicana". En la ocasión dijo lo siguiente: "Sigo siendo el artista latino más grande de los últimos 50 años. Tengo un ego terrestre, no tengo un ego lunático. Todo lo que poseo se lo debo a la gente, ellos me dan alas. Nada más canto para que el público me quiera".

"Canto para que el público me quiera"

Seis años más tarde, Iglesias se mostró muy circunspecto al recibir el Escudo Heráldico, la más alta distinción que entrega la Sindicatura del Distrito Nacional. Se puso sentimental, si acaso alguna vez no lo ha sido. "Estoy enamorado de esta nación que conocí a través de mi fallecido padre, quien también la amaba".

Unas temporadas anteriores, sin embargo, el cantante conoció el lado oscuro del corazón. Es que una jueza de República Dominicana lo convocó junto al diseñador Oscar de la Renta para que ambo declarasen en una causa abierta tras una demanda por la suma de 16,6 millones de dólares. 

Kheel, hombre clave en el Caribe.

Pasaron por el tribunal de la jueza Katia Gómez, además, el empresario turístico dominicano Frank Rainieri y el ya fallecido filántropo estadounidense Theodore Kheel.

La demanda fue interpuesta por una oficina de abogados, Hernández y Hernández, que alegaron que el grupo turístico les transfirió 900.000 metros cuadrados en terrenos como pago de honorarios profesionales y que "ahora ese grupo, presidido por Rainieri intenta recuperar con supuestas acciones al margen de la ley".

Las tierras con las que se pagó al bufete correspondían a un basurero, que luego aumentaron de valor por su cercanía al complejo turístico Cap Cana, en el este de la República Dominicana.


El 15 de diciembre de 2012, en épocas cuando el gobernador Daniel Scioli se dedicaba a colocar más carteles en obras, que a terminar las obras, convocó a Julio Iglesias. Se lee de aquel momento Scioli: "encabezó un acto en La Plata con beneficiarios de planes sociales, gremios e intendentes afines. Volvió a evitar confrontar con Cristina y hasta le agradeció su colaboración con la provincia. Julio Iglesias, Cacho Castaña y La Mosca volvieron a animar la fiesta sciolista".

Un plato. 2 de octubre, en el Hermitage de Mar del Plata.

En octubre último el español estuvo en el Luna Park y tuvo tiempo de escaparse a Mar del Plata, para un encuentro con el amigo Scioli y con el empresario que lo trajo por primera vez a la Argentina, Florencio Aldrey, un histórico de la Ciudad Feliz. Probablemente y en secreto Iglesias lo haya invitado a Scioli a Punta Cana, el viaje de la polémica.

No puedo dejar de mencionar las palabras del cantante en un reportaje que le realizó Alfredo Leuco antes de su llegada al país, que versó bastante sobre política. El periodista cordobés le preguntó sobre el ex gobernador Scioli. "Lo conozco muy bien y le tengo mucho cariño y respecto. Creo que hubiera sido un buen Presidente", aseguró y aclaró que "no quiere decir que Macri no lo vaya a ser, le quedan tres años y medio para demostrarlo".

Julio Iglesias pasa la mayor parte del año en Punta Cana, en donde posee una fabulosa villa.

Este dato habría que chequearlo con el propio Scioli. 

Seguro que está más que al tanto.