Por qué la luz podría subir casi el 100%
Solo una decisión del Gobierno, podrá evitar que las tarifas eléctricas aumenten en Mendoza, en el corto plazo, en valores promedios que van desde el 75% al 101% según los casos.
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El reciente informe del Ente Provincial Regulador Eléctrico (EPRE) sobre actualización tarifaria que desde el 14 de agosto descansa en los despachos del ministerio de Energía, previó una actualización de uno de los componentes tarifarios, el denominado VAD (Valor Agregado de Distribución), del 135% aproximadamente que impactará en la tarifa media al usuario final en un 93,7% promedio.
MDZ accedió al documento rubricado por el organismo regulador eléctrico a través del cual del VAD actual que se les reconoce a las distribuidoras, unos $1.039 millones, se pasa a reconocerles un costo de distribución de $2.433 millones, lo que representa un incremento del 134,1%.
Según el EPRE, con estos números, la variación de la tarifa media a usuario final debería ser del 93,5% promedio.
Las claves para entender el nuevo proceso tarifario son varias. Por un lado, lo que realizó el EPRE fue una revisión integral de tarifas que se venía demorando desde mediados de 2013, que las empresas reclamaban y ahora, más allá del reconocimiento del retraso, insisten con que es insuficiente.
Por otro lado el análisis de costos no termina fijando las tarifas, sino que estas dependerán de una definición política de la autoridad de aplicación que descansa en el ministerio de Energía de la provincia.
No ha habido señales en las últimas horas acerca de cuál será la postura de Francisco Pérez al respecto, aunque trascendió que llamaría a una audiencia pública, como está obligado a hacerlo, para poner a debate el incremento. Esa audiencia se realizaría hacia finales de septiembre.
También el Gobierno buscó minimizar el impacto del informe del EPRE deslizando que el aumento de la luz podría rondar finalmente el 50%. El porcentaje ya de por sí no es menor, aunque estaría muy lejos de lo que las empresas ya tienen reconocido a nivel oficial.
Tal como informó el EPRE, el aumento impactará fuerte en los usuarios residenciales que además reciben subsidios.
Analizando caso por caso:
Para la categoría T1 R1, es decir la más baja que comprende a unos 142.000 usuarios, el aumento de la tarifa de luz podría llegar al 78%. Allí se pasaría de los $39 bimestrales promedio de la actualidad, a $62 promedio.
Para los comprendidos en la categoría T1 R2, unos 193.000 usuarios, el aumento podría rondar el 95%. De una tarifa bimestral de $121, pasarían a pagar $230 promedio.
La categoría T1 R3, poco más de 31.000 usuarios que consumen hasta 1.000 kw por bimestre, tendrían un impacto fuerte: la suba podría llegar al 101% ya que pasarían de una tarifa de $259 promedio a una de $515.
Los usuarios residenciales que consumen entre 1.001 y 1.400 kw por bimestre, alrededor de 31.000, tendrían un incremento del 86% ya que sus boletas pasarían de $441 actuales promedio a unos $811.
La categoría residencial de más alto consumo, la T1 R3 que abarca a 17.044 usuarios que llegan hasta los 2.800 kw bimestrales, tendría un aumento del 74,1% con tarifas que pasarían de los $772 actuales a $1.337.
Los grandes consumidores comprendidos en la categoría T1 G, poco menos de 62.000 usuarios y con consumos menores a los 4.000 kw, tendrían un incremento del 96% con aumentos que irían de los $920 promedio de hoy a los $1.801.
Por último la categoría denominada T1 G, pero con consumos superiores a los 4.000 kw, tendrían un aumento del 92,8% y pasarían a pagar $7461 de los $3880 que pagan hoy.
El impacto de lo determinado por el EPRE será mayor en porcentaje en aquellos usuarios que reciben subsidios, que son la mayoría en Mendoza.
Por caso: de los cientos de miles de usuarios subsidiados, solo unos 8.000 de las categorías residenciales no lo son. Para ellos, dependiendo del consumo bimestral, las subas oscilarían entre el 23,8% y el 40,2%. Para los grandes consumidores sin subsidios, también menos de 10.000, los aumentos irían desde el 50% al 55%.
La determinación final la tiene Pérez en sus manos. El gobernador pretendía demorar lo más posible la aparición de este informe del EPRE, para no tener que tomar él la determinación de subir las tarifas y que la firma del decreto correspondiente quedará en manos de Alfredo Cornejo.
Pero el organismo de control no esperó. Paco será el que defina ahora si da vía libre a lo que reconoce el EPRE o fija un aumento inferior para no asumir el costo político de tener que irse del poder con un tarifazo que podría llegar al 100%. De todas formas el impacto será importante. Si el Gobierno no da tarifas, las empresas ya tienen reconocido un atraso fuerte que deberá pagarse, en todo caso, con más subsidios.


