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Quién gana y quién pierde en Buenos Aires

El Frente para la Victoria decidió festejar su tercer lugar en las PASO porteñas y mostrarse unido, con la presencia de Randazzo y Scioli. El triunfo le pertenece a Macri, por partida doble. El rol de Sergio Massa, desdibujado. Un primer análisis con los primeros datos en la mano.

Mauricio Macri tiene otro triunfo para mostrar. Lo hace por partida doble: no solo su fuerza, el PRO, nacida justo allí en Buenos Aires, se acerca a un liderazgo del 50% de los votos, sino que ganó las PASO su "delfín", Horacio Rodríguez Larreta. Después de exhibirse triunfal en Santa Fe el domingo pasado y de festejar el triunfo del radical aliado Alfredo Cornejo en Mendoza, Macri pudo consolidar -junto al mendocino Ernesto Sanz- la conformación de un frente tripartidario en Córdoba, que costó mucho organizar, pero que fue presentado, finalmente, con fórmula de unidad entre el PRO, la UCR y el juecismo. Este domingo metió otro éxito electoral en el imaginario colectivo nacional.


Ahora podrá sumar a Gabriela Michetti a la recorrida nacional, tal como él le había ofrecido al tentarla con la candidatura a vicepresidenta que la dirigente rechazó para competir contra Rodríguez Larreta. Y dejará la ciudad que gobierna en manos de su persona de confianza, su jefe de Gabinete, que se impuso en las PASO.

Lilita Carrió y Ernesto Sanz levantaron el brazo del segundo, Martín Lousteau quien si bien competirá con Larreta por Buenos Aires, apoya al espacio de Macri para presidente.

El kirchnerismo porteño concurrió a las Primarias Abiertas con siete precandidatos. La Cámpora se impuso al resto, con la candidatura de Mariano Recalde, el titular de Aerolíneas Argentinas, y festeja el tercer lugar como un triunfo. ¿Por qué lo hace? Porque sostienen que son los "únicos opositores a Macri" reales que quedan en pie tras las PASO. Y para decirlo, sacan una cuenta: Martín Lousteau, de ECO, que le ganó a Graciela Ocaña y se instaló como la segunda fuerza más votada en la Capital Federal, terminará respaldando a Mauricio Macri como candidato presidencial. Especulan, tempranamente, que sucumbirá a sus contradicciones por haber criticado la gestión porteña y tener que defenderlo como delfín presidencial.

A Recalde le siguió en la lista la periodista Gabriela Cerruti y el ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, tercero. Pero eso ya es historia. Recalde llegó al búnker acompañado por el secretario general de la Presidencia Wado de Pedro, pero de inmediato los ministros nacionales comenzaron a llegar para una foto en la que saldrán sonrientes junto a Florencio Randazzo y Daniel Scioli que, afirman, será de la partida, como si hubieran ganado.

Quien se mostró entre irascible y gracioso fue el precandidato de Sergio Massa a la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Nielsen. Se quejó de la polarización, se defendió de la idea de que el dirigente tigrense le "soltó la mano" y no supo cómo dejar afuera de su contundente derrota -que no le permitirá participar de las elecciones generales- a quien impulsa como aspirante a la presidencia.

Se sospecha que Massa podría haber viajado a Neuquén, pero no se sabe si a festejar o a acompañar al radical Horacio "Pechi" Quiroga, su aliado. Pero el peronismo bonaerense está ventilando encuestas en boca de urna que lo ubican tercero, detrás del tradicional MPN y del candidato kirchnerista. Puede terminar segundo, pero ven pocas posibilidades de que Quiroga repita lo que hizo su correligionario Cornejo en Mendoza hace una semana. ¿Qué hará Massa entonces?

En este esquema, gana Macri y gana, también, a su manera, el kirchnerismo porteño, luego de elecciones anteriores en las que con Daniel Filmus no les fue nada bien ni supieron disimularlo.