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Cada 6 meses: "¿Eso es lo que habían prometido?"

Una idea simple para que Mendoza tenga mejores políticos y ciudadanos. La columna de Mauricio Llaver, a raíz de la crisis de seguridad.

En seguridad –y en educación, por ejemplo- se está dando una paradoja histórica en Mendoza: se gasta más que nunca con resultados quizás tan malos como nunca. Es una especie de festival de gasto inútil, donde lo único claro es que se tiene una billetera aceptable pero no se sabe hacia dónde se va.

Noticias como el secuestro extorsivo del empresario Guillermo Altieri –o como que la matrícula privada en educación aumenta más que la estatal- nos deberían servir a los ciudadanos para ponerles un lazo corto a los candidatos que nos quieren gobernar. Es bueno que estemos en un año electoral, pero la primera condición que nos deberíamos imponer es no hacer lo mismo que los políticos, es decir desligar las promesas de campaña de lo que van a hacer después.

El método es sencillo: tenemos que preguntarles ahora qué van a hacer cuando lleguen al poder y después, sistemáticamente –digamos cada unos seis meses- volver a hacerles la misma pregunta: “¿Eso es lo que habían prometido?”. Sería como una especie de chequeo médico mantenido con regularidad y constancia.

Uno de los problemas culturales de nuestra democracia es que pareciera haber un pacto perverso por el cual los candidatos, después de las elecciones, se olvidan de lo que prometieron y los ciudadanos nos desligamos de exigirles que lo cumplan. Ambas partes somos culpables, porque todos sabemos que en la campaña dicen que “vamos a trabajar por Mendoza” y después, por lo general, trabajan para sí mismos o para sus propios partidos.

Como en los últimos años la falta de presupuesto no ha sido una excusa para gobernar mal, porque se han aumentado los presupuestos como nunca, la exigencia de ahora debe ser clara: que nos digan qué van a hacer con cada área de gobierno y con qué personas o equipos. Para gobernar Mendoza hacen falta entre 250 y 300 personas en puestos clave, todas con conocimiento cabal del área que están manejando. Preguntarles por ellos a los candidatos es una obligación de los ciudadanos. Y, sobre todo, volver a preguntárselo cuando ya estén en el gobierno. Va a ser la mejor manera de conjurar las promesas fáciles y de evitar los hechos conmocionantes y las estadísticas vergonzosas que aparecen después.