Ni lo saludó: ninguneo histórico de CFK a Paco
Si quedaban dudas acerca del malestar de Cristina Kirchner con el peronismo mendocino, quedaron todas despejadas esta tarde.
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Con un ninguneo histórico, la presidenta ni siquera saludó al gobernador Francisco Pérez en una teleconferencia que protagonizó esta tarde desde Ezeiza y que tenía, desde Lavalle, a Paco esperando por la inauguración de una máquina en elaboradora de legumbres TetraPack.
"Estamos junto a Auguso Costa y a los directivos de Maxi Consumo", arrancó la presidenta su saludo, mientras por la pantalla se lo veía a Pérez sonriente junto al diputado nacional y precandiato a gobernador, Guillermo Carmona.
"Adelante Augusto, te escuchamos", soltó Cristina y lo que siguió fue un largo monólogo del secretario de Comercio Interior destacando las bondades de la máquina que se estaba poniendo en marcha y otras cosas.
Tras ello fue el turno del dueño de Maxi Consumo, a quien la presidenta le preguntó: "¿Cómo andan los precios?".
"Cuidados", respondió el empresario entre el aplauso general desde aquí y desde Buenos Aires.
Mientras tanto, Paco sonreía y transpiraba a la vez, producto del calor de Lavalle a esa hora. Pero ella ni siquiera lo tomaba encuenta. Así como tampoco la transmisión de la TV Pública, que se esmeraba en enfocar solo a Costa y a Guillermo Carmona y a otorgarle largos planos a Lucas Ilardo, uno de los referetnes de La Cámpora que estaban presentes.
La teleconferencia cerró con una empleada de la empresa, que por momentos emocionó a Cristina y eso fue todo. Ni un saludo, ni una mención al gobernador durante el acto.
Es sabido el malestar de la Casa Rosada luego del cierre de listas del Frente para la Victoria provincial, que desencadenó, entre otras consecuencias, la salida de Juan Carlos Mazzón.
Lo ocurrido hoy marcará, sin dudas, el futuro de la relación entre el gobierno de Mendoza que está volcado hacia la candidatura de Daniel Scioli, con una presidenta que espera lealtad hasta el último instante. Así se trate de un gobernador como Pérez, que hizo de la sumisión a Cristina un culto durante los últimos tres años.

