Presupuesto 2014: el Gobierno reconocerá el impacto de la inflación
Un dato importante blanqueará el retrasadísimo debate del presupuesto 2014. El Gobierno deberá reconocer el impacto de la inflación en las finanzas públicas, elemento que deliberadamente escondió en noviembre del año pasado, como estrategia para evitar parámetros para la discusión salarial con los gremios estatales.
Como se trata de un dato de impacto, peronistas y radicales están buscando un "acuerdo razonable" sobre esta proyección. Hasta anoche no existía una definición y es probable que la discusión sea larga, ya que la postura oficial es defender la inflación que mide el INDEC, mientras que la UCR contemplaría los índices privados.
Ayer, el organismo oficial difundió que la inflación fue del 15 por ciento en el primer semestre. Consecuentemente, desde el PJ se indicó que para el presupuesto se calculará entre 28 y el 32 por ciento para todo el año. Sin embargo, es poco probable que el reconocimiento de la inflación supere el 30 por ciento, ya que el Gobierno dio a los empleados estatales un 30,5 por ciento para todo el año y una cifra superior podría generar reclamos.
Ante esta postura, los radicales se preparan para la batalla política. En febrero, una porción del partido opositor presentó un presupuesto alternativo que calculaba una inflación para todo el año del 35 por ciento. Gerardo del Río, jefe de los senadores de la UCR, dijo que esa debería ser la base del cálculo, ya que el INDEC sigue estando cuestionado y mide una inflación inferior a la de las consultoras privadas.
A pesar de que todo quedará sujeto a las negociaciones, otras variables relevantes deberán ser calculadas según la premisa general de elaborar un "presupuesto realista". Cualquier maniobra en otro sentido podría hacer caer el acuerdo para que Francisco Pérez cuente con el endeudamiento.
Así es que en la mesa de discusión ya ocupa un lugar la proyección del dólar, que impacta tanto en el cálculo de lo que se recauda por regalías petroleras como en el de lo que se debe pagar a los acreedores. Para el oficialismo, hasta fin de año, el billete estadounidense no superará los 8,50 pesos. Los radicales tienen, en cambio, un número distinto: 9,50 pesos.
El comportamiento de la recaudación también estaría en debate. Hoy el PJ advierte que se recauda cada vez menos, mientras que, para la UCR, el incremento respecto del año pasado siempre fue un argumento que utilizó para negar o regatear el endeudamiento.
En cuanto a los montos generales, el Gobierno no se modificaría mucho el cálculo de gastos que ya presentó para todo el año: rondará, como máximo, los 35 mil millones de pesos.
Sin caprichos
Ayer fue un día de reuniones silenciosas entre los técnicos del Gobierno y la UCR, en el no surgieron precisiones.
El subsecretario de Hacienda, Juan Gantuz, mantuvo al menos dos encuentros con los referentes en materia presupuestaria del radicalismo en la Legislatura: el diputado Martín Kerchner y el senador Sergio Moralejo.
Después de estos encuentros, todos esperan que hoy aparezca finalmente el texto concreto del presupuesto 2014 y los números, para disparar la discusión en las comisiones de Hacienda. Como se busca sancionar la pauta entre el martes y el miércoles de la semana que viene, de las deliberaciones en comisiones participarán tanto senadores como diputados.
En la previa, el PJ ha resaltado que existe un buen nivel de entendimiento con su principal rival político. Esto implicaría cumplir con las condiciones del acuerdo general al que llegaron la semana pasada justicialistas y radicales sobre el presupuesto y el endeudamiento.
Una de las condiciones que el oficialismo del Senado promete cumplir es la de no utilizar el endeudamiento de 800 millones de pesos para el pago de sueldos. Hay que recordar que en el acuerdo se estableció que ese monto se destinaría a obras, subsidios y amortización de la deuda.
Otro aspecto importante será la incorporación al presupuesto de las restricciones para incorporar personal que Pérez impulsó por decreto y que, hasta aquí, se cumplieron solo a medias. La promesa oficial en ese sentido es que, de aquí en más, el Gobierno sólo podrá sumar personal en las áreas de los servicios esenciales.
En tanto, la reconducción presupuestaria (una ley que promovió Pérez para endeudarse sin las mayorías legislativas que ordena la Constitucion y que terminó judicializada) será derogada y parcialmente absorbida en otra norma: la ley de administración financiera.
Prescindiendo por ahora de la opinión de los partidos minoritarios, radicales y peronistas siguen negociando en un aparente clima de paz. "Van a aparecer piedras, pero las discusiones son razonables y no hay caprichos", señaló anoche un legislador oficialista.