El extraño trámite para el agua en el campo que compró Fariña
El escándalo del lavado de dinero en la compra de un campo en el Valle de Uco por parte del “valijero” Leonardo Fariña, ahora preso por esa causa, no se agota en haber adquirido 3.400 hectáreas en 4,8 millones de dólares, haberlas puesto a su nombre y el mismo día y con escrituras consecutivas “venderlas” a un tercero en sólo 1,8 millones de moneda norteamericana. Poco después aparecieron trámites en el Departamento General de Irrigación para hacerse de varios pozos de agua, tres por lo menos, que podrían multiplicar por diez el valor de esas tierras. La irregularidad consiste en que cuatro de esas perforaciones fueron tramitadas por personas que en ningún momento aparecen en el “pase de manos” inmobiliario de los campos de los Schiappa de Azevedo a Fariña en Tunuyán, y de éste a otro empresario y socio, y supuesto comprador del campo: Roberto Jaime Erusalimsky.
Más allá de la enorme irregularidad en la compra, llama la atención la tramitación del agua que apareció en forma de Edictos en el Boletín Oficial de la Provincia. Si bien la prórroga de la concesión de un pozo que en apariencia ya existía en la propiedad, sí aparece a nombre de Roberto Erusalimsky, en los trámites de los otros pozos están consignadas otras personas: Gustavo Dragonetti en un caso, y José Ernesto Bavio. También Mariana Atozqui y Walter Aufieri en publicaciones de edictos de febrero de este año. Estas personas se presentaron a Irrigación “como cualquier particular propietario puede hacerlo” según una fuente del DGI. El problema es que pidieron perforar el campo que los Schiappa de Azevedo le vendieron a Fariña, y éste a su vez “vendió” a Erusalimsky. No se sabe por qué particulares extraños a la operación aparecen ahora como “propietarios” de esas mismas parcelas.
En la documentación, se pueden ver señalados en rojo los números de nomenclatura catastral de tres de las parcelas de las cinco que componen el campo por el que Fariña está preso. Los documentos pertenecen al Registro de la Propiedad de Mendoza. Sin embargo, son otras las personas que aparecen gestionando los pozos de riego.
En el Boletín Oficial del 13 de marzo de este año aparecieron tres edictos relacionados a la propiedad de Fariña-Erusalimsky, que pueden verse en la imagen que acompaña. En los tres se puede leer claramente los números que identifican la nomenclatura catastral, pero a nombre de personas que no tienen que ver con la operación, salvo Erusalimsky.
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Nadie ha explicado aún esta irregularidad. “Lo que ha ocurrido aquí es que Fariña y sus “socios” han conseguido hacerse de pozos de agua con una resolución que excede las atribuciones de un superintendente de Irrigación, y que además es contraria a una ley” dijo el abogado Romano.
“Hay una restricción para perforar en todo el Valle de Uco, pero el Superintendente Álvarez violó la Ley 4035. Ahí dice que el poder concedente de pozos lo tiene el Honorable Tribunal Administrativo de Irrigación. Y entonces dictó la resolución 164/13 que permite que un pobre le venda el pozo a un rico y éste se lo lleve a su finca” dijo el abogado, quien además rechazó una resolución anterior, la 548/12 que permite licitar los pozos. “Gracias a la 164/13 Fariña y su socio testaferro Roberto Erusalimsky se hicieron de tres perforaciones, compraron un campo sin agua y ahora le van a poner toda el agua que quieran” acusó. En Irrigación lo ven distinto. Explican que la resolución 164/13 no otorga “nuevos pozos” sino que reemplaza otros, y que de todos modos a los campos del escándalo aún no le han autorizado el trámite, ni creen que se haga.
En tanto, el abogado Romano dice que ya hay reuniones en los oasis productivos de la provincia contra las resoluciones 584/12 y 164/13. “Si Irrigación continua con estas resoluciones, en pocos años habrá colocado el agua subterránea en pocas y poderosas manos. No lo vamos a permitir” advirtió el abogado.
LA VENTA DEL CAMPO
En las actas del Registro de la Propiedad que acompaña esta nota hay más perlitas, lo mismo que en otros seis documentos a los que accedió este diario. Leonardo Fariña compró “en comisión” los campos de Tunuyán en el año 2010 a Juan Carlos Schiappa de Azevedo, quien le otorgó al “valijero” un poder irrevocable por 10 años para que Fariña lo registre a nombre de quien puso el dinero. Lo curioso es que el 21 de diciembre de 2012 inscribió las cinco parcelas a su nombre y el mismo día y con el mismo escribano, Martin Rosta, y mediante escrituras sucesivas (las número 114; 115; 116 y 117) puso el campo a nombre de Roberto Erusalimsky, el mismo campo por el que pagó más de 4 millones de dólares y que vendió en 1,8 millones de la moneda norteamericana. Esa es la razón –lavado y evasión fiscal, más otros delitos conexos- por las que el famoso “lavador” acusado de blanquear dinero del empresario kirchnerista Lázaro Báez, está preso.
Lo que se sabe ahora es que sin los pozos de agua que Fariña estaba tramitando, el negocio no era completo.