El difícil matrimonio de tres entre Cobos, Macri y Sanz
Los máximos operadores del PRO aprovechan el envión anímico de las elecciones en la Ciudad de Mendoza y agitan la tómbola electoral del año que viene: –Si el radicalismo acuerda con nosotros, pueden acceder a siete gobernaciones, un millar de diputados provinciales en todo el país, 500 intendencias… por lo menos…- aseguran mostrando las cartas. Lo quieren a Mauricio Macri presidente, pero ya saben que será muy difícil desplazar al kirchnerismo del poder el año que viene sin una estructura federal que soporte la candidatura del jefe de gobierno porteño, más allá de los esfuerzos enormes que hace el PRO en el interior; y que le acaban de reportar un sorprendente segundo puesto y empate en cantidad de concejales obtenidos en las elecciones de la Capital mendocina el domingo último. Y ello fue contra la UCR toda: la “suma que resta” de Julio Cobos y el resto del partido en pleno, más un intendente Fayad en pleno declive de su carrera política.
Macri y Gustavo Senetiner en el estudio de nuestra radio, junto a Marcelo Arce. |
Para entender el problema global que enfrenta la principal oposición, que en Mendoza cuenta con la rara característica de tener vocación de poder y varias intendencias, hay que mirar encuestas. Ni Julio Cobos, hoy la principal carta de presentación electoral de la UCR, ni Ernesto Sanz miden tanto como Daniel Scioli –en el orden que les parezca- Sergio Massa o Mauricio Macri. Parten desde mucho más atrás y aún pagan las consecuencias del nefasto fin del gobierno de Fernando De la Rúa y de aquel final de época a toda orquesta. Los números más frescos que se conocen fueron ventilados hace apenas horas por Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría: “Massa se acerca al 30% de los votos; Scioli al 20%, en algunas está Binner y en otras, Macri, en tercer lugar, con cerca del 10%. Ningún candidato kirchnerista medido, como Capitanich, Uribarri, Domínguez o Randazzo, llegó al 6%. Es una fotografía permanente en los últimos cinco meses" dijo el consultor en un foro de acuerdo a una crónica recogida por el diario El Cronista. Raúl Aragón & Asociados difundió el miércoles pasado otro sondeo que ubica a Sergio Massa con el 30,6 % de las preferencias; Daniel Scioli con el 13,4 %, Macri pegado muy cerca con el 13,2 %; Hermes Binner aparece con el 7,4 % y el mendocino Julio Cobos registra sólo el 2,5 %. Ernesto Sanz, el otro mendocino presidenciable con que cuenta la UCR, ingresa en el sondeo de Aragón dentro de la categoría de “otros”, con el 0,9 %. Es decir, en el escenario grande sólo aparecen por ahora los dos peronistas y Macri. Y aunque falta mucho para las elecciones de octubre, hay que decir que el cierre de frentes opera en 98 semanas, apenas 14 meses. Mucho antes que eso, los radicales y los macristas que sueñan con un acuerdo entre el UNEN y el PRO deberían trabajar mucho y poner “presentable a la muchacha” antes de fin de año: acuerdo, diagnóstico compartido y plan de gobierno.
Contando porotos
Cobos, Sanz y Macri han coincidido en Mendoza aunque nunca estuvieron –que se sepa- los tres juntos, más allá de los esporádicos encuentros de la Vendimia. Igual, en la UCR las cosas están más o menos claras respecto de sus potenciales aliados. El cobismo, los intendentes con poder, el ala más “de centro” del partido está dispuesta a firmar un acuerdo con Macri. Algunos, no sin antes quemar las naves. Julio Cobos es uno de ellos. El ex vicepresidente llegará al menos hasta las primarias del año que viene, y luego verá. “Es cierto… pero Julio no va a hacer daño si no llega… se va a sumar, o en última instancia se va a correr para dedicarse a su familia, o algo así. Anda por la vida sin deberle nada a nadie en política” dice uno de los mendocinos que le conoce bien en el ejercicio del poder. En Mendoza son muchos los que empujan un acuerdo nacional con el PRO que –por supuesto.- abarque a la provincia. Alfredo Cornejo ha hecho muchos esfuerzos en ese sentido y el PRO lo tiene catalogado como el único radical en condiciones de gobernar la provincia. No son los únicos opositores que lo piensan. Hasta los radicales que no lo quieren a Cornejo le reconocen esa vocación: “El resto dice que quiere ser gobernador, pero quiere ser otra cosa” dicen en la UCR.
Cobos va a coquetear con Macri todo lo que pueda en los próximos meses, pero antes tiene una cita de fuego con Ernesto Sanz. Ambos se han comprometido a lanzar el Frente Amplio Unen (así se llamaría), el 22 de abril en el Teatro Broadway de Buenos Aires. Suena raro para un frente de fuerzas que aspira a hacerse del poder, pero bueno… así está la política argentina. El Frente amplio UNEN estará formado por la UCR, el FAP, la Coalición Cívica, GEN, Libres del Sur, Proyecto Sur, y varios más. En la firma estarán Sanz y Cobos por la UCR, Hermes Binner, Elisa Carrió, Margarita Stolbizer, “Pino” Solanas, y Humberto Tumini. Serán los compañeros de baile de la UCR camino a 2015, y después habrá que ver qué pasa. Antes de esa concreción no habrá mayores gestos de acercamiento de Cobos a Macri, más allá de los que ya hubo en Mendoza o del cruce políticamente correcto que tuvieron en los micrófonos de nuestra radio la semana pasada.
Y si de Cobos cabe esperar poco en función de Macri, de Sanz no hay que esperar ni un gesto. Su amistad enorme y sólida con Gabriela Michetti no será suficiente para arrimarlo al PRO en esta etapa. El senador mendocino tiene en la cabeza mantener al radicalismo unido y llegar a fin de año fuerte con el Frente Unen. “Si antes hacemos cualquier cosa distinta o nos arrimamos a Macri, explota todo” dicen quienes manejan las estrategias de acercamiento entre los difíciles nuevos socios de Unen, aunque allí ya hay varios que miran a Macri con mejores ojos que en el pasado. Una de ellas es Elisa Carrió. Y Sanz es joven pero a la vez, un viejo zorro de la política. Sabe que si mantiene a la UCR lejos de Macri hasta el año que viene y aunque ni él ni Cobos mejoren en las encuestas, el “precio” de la estructura radical será más alto para el PRO, que corre detrás del peronismo de Massa, por si alguien no lo recuerda.
Van a ir paso a paso. “Antes de noviar con el PRO, la muchacha tienen que ser por lo menos adolescente” bromean, mientras en Mendoza no son pocas las charlas de café –por ahora sólo eso- y la construcción de puentes entre dirigentes demócratas y radicales de distintas vertientes para llegar a listas comunes el año que viene.
La avanzada amarilla
Mucho han aprendido Macri y sus dirigentes sobre Mendoza y el impacto nacional de cuanto aquí ocurre, desde aquellas alecciones de 2010 en las que el candidato de capital fue Orly Terranova en aquella insólita división del PD y el PRO; y las elecciones del domingo último en la que ingresaron dos ediles al concejo capitalino. Están decididos a aprovechar al máximo el haber hecho una buena elección aquí ante un radicalismo que sintió “la piña”. El problema que tiene el PRO es que cuentan con una única ficha, que es la candidatura presidencial de Maurico Macri: Mientras Cobos se dedique a la política es muy complejo analizar quién mide más o menos en esta provincia. Elbio Rodríguez asegura que en los últimos sondeos que hizo, Cobos superaba ampliamente el 40 % mientras que Macri, Scioli y Massa discurren cada uno en un amable 12 %. Pero lo que no tiene la UCR y que sí muestran los macristas de manera silvestre, diríamos, es la vocación de poder equiparable sólo a la del peronismo. Quieren llegar y tienen un candidato en crecimiento. Pero falta músculo.
Los armadores del PRO trabajan en un acuerdo nacional pero con las fichas sobre la mesa. Creen, por ejemplo, que no es Cobos el compañero ideal de una fórmula con Macri, sino el otro mendocino, Ernesto Sanz. En un hipotético acuerdo futuro, piensan que el senador sanrafaelino bien podría ser el Vicepresidente de la Nación y un líder parlamentario. “No es poco, hoy no mide y Cobos está esperando que se baje de un momento a otro, para largarse en serio” dicen y tienen razón. Es absolutamente cierto que Cobos está esperando que Sanz se baje de la carrera presidencial de 2015, para luego encender los motores. Con Sanz en la fórmula, los líderes del PRO imaginan un radicalismo disciplinado. “Ellos pueden acceder a una importante cantidad de gobernaciones en una lista con Mauricio presidente” dicen y pasan lista: Alfredo Cornejo en Mendoza, Oscar Aguad en Córdoba en acuerdo con Mestre, Gerardo Morales en Jujuy, Eduardo Costa en Santa Cruz, José Cano en Tucumán, el formoseño y ex dirigente agropecuario Ricardo Buyriale en tierras de Gildo Insfrán, y varios otros. En el PRO imaginan que a disposición de la UCR habrá un tablero como no tenían desde antes de 1987, traducido en intendencias, gobernaciones, legisladores nacionales y provinciales. Pero, tendrán que hacer gala de paciencia y de todos modos el resultado no estará asegurado. Ya fue bastante difícil para la UCR acordar el Frente Unen que nacerá el 22 de este mes, como para agregar un socio incómodo “por derecha”. Los mayores problemas serán con Binner, Solanas, Tumini, y una amplia franja de radicales que resiste la oleada del PRO.
Una alianza entre Macri y la UCR podría ser potente pero tiene contraindicaciones. La principal es que del otro lado quedará un peronismo que podría tardar cinco minutos en reunirse, curar los heridos, dejar afuera a los tóxicos, y sostener la batalla por el gobierno. Finalmente, ganar una elección es sencillo pero mantenerse en el poder no lo es tanto en un país que va a llegar a 2015 con sus principales variables económicas muy complicadas, inflación alta y una batalla distributiva por los recursos que será feroz. Y con elecciones al medio. ¿Cómo se gobierna con todo el PJ y los gremios del otro lado? Los estrategas de Macri ensayan una respuesta: “el peronismo es solidario con el que gana, y vamos a gobernar haciendo lo mismo que hacía Menem, repartir cuotas de poder… un gobierno inclusivo y no de exclusión. Todos adentro…”- dicen. Suena bien, pero la concreción es compleja. La pregunta es –en este armado- qué lugar le reserva el PRO a Julio Cobos. “Imaginen una boleta en la que estén Macri, Sanz, Cobos como senador nacional y Alfredo Cornejo gobernador” es la especulación a modo de respuesta. ¿Aceptaría Cobos un armado político semejante? Debe transcurrir tiempo. Ganará este juego quien logre alternar las dosis justas de presión, paciencia, y una recomendable vocación de poder.
¿Y en Mendoza?
La UCR –la que no está con Víctor Fayad- aún trata de digerir lo que pasó en las elecciones del domingo pasado, donde la suma de todo el partido más Fayad -más Cobos- no llegó al 40 % de los votos, y de seis concejales que se eligieron cuatro pertenecen a la oposición. Tanto, que hasta un apaleado Frente Para la Victoria ingresó al concejo con uno de sus candidatos. “Es obvio que falló la gestión… De aquel grupo poderoso del ‘Viti’ de años atrás, de la peatonal, la calle san Martín, la ciudad maravillosa, sólo queda el nombre… y el autoritarismo del Viti” reflexiona uno de los tantos dirigentes que estuvo en el comité de la calle Alem en el discreto festejo del domingo a la noche. Tienen razón los radicales cuando dicen que la elección de capital se trabajó poco. En La Favorita había contenedores repletos de basura el mismo día de la elección. Y antes esos pequeños descuidos demagógicos no se cometían.
Los radicales de Mendoza que por estos días recién están desenmarañando las ataduras que dejó la pelea por el presupuesto no saben bien cómo pararse respecto del futuro. El diputado nacional Enrique Vaquié quiere ser gobernador, e igual la senadora Laura Montero. Pero Cornejo les saca ventaja en presencia partidaria y en los “fierros” del poder. Y es el preferido –con todas las reservas del caso- de los miran Mendoza con el ojo de quienes saben de las dificultades de gestión que habrá en el futuro.
En el PRO analizan una fórmula con Macri presidente, Sanz vice, Cobos seador y Cornejo gobernador.
Cornejo –es cierto lo que dicen sus correligionarios- es tal vez quien mejor anticipa el mapa estratégico completo y por eso no reniega de alianzas con Macri, aunque respetará los límites de su partido. Es difícil imaginarlo saltando otra vez como en 2007, pero esta vez para abrazarse a Macri. Los radicales ya aprendieron esa lección. Irán con Macri en el marco de un acuerdo con UNEN, o se quedarán “de este lado” con Binner. Y buscarán además ensanchar brechas internas en el peronismo. Cuando los peronistas de Mendoza hablan en secreto con Sergio Massa, se enteran ellos, pero también los radicales de Cornejo. El presidente de bloque de diputados Néstor Parés escucha muchas confesiones y calla, pero eso no implica que su sector no utilice estratégicamente esa información. El sector de Cornejo buscará construir espacios de convivencia con el peronismo una vez se supere la instancia del presupuesto. Ni Cornejo ni ningún otro radical quieren una oposición salvaje del otro lado, aunque ellos mismos no le han dado a Paco Pérez un vaso de agua en el desierto. Se lo cambiaron por un sobre de sal.
Así las cosas y cuando faltan un puñado de meses para terminar de armar el escenario, lo que aparece en el horizonte es un difícil matrimonio de tres entre Cobos, Sanz y Macri, con varios primos revoltosos, un tío borracho y una cuñada algo ligera, y unos cuantos disconformes, en un frente que a fin de año habrá llegado con unos pocos meses de vida.
¿Es suficiente para construir opciones de poder?
Puede que sí. Con el kirchnerismo en retirada y la presidenta sin sucesor propio, hay lugar para todos. Los que se dieron cuenta, ya están empujando.
